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5 curiosidades de Nimes

En pleno departamento del Gard, en el suroeste francés, se halla la sorprendente ciudad de Nimes donde me encuentro, una de las poblaciones de referencia en la llamada Vía Domitia que unía a Italia con Hispania. Considerada con acierto por muchos como la capital romana de la Galia, sus calles regalan imponentes monumentos, estampas y diversas historias que, a modo de aperitivo, invitan al viajero a descubrir un valioso acervo urbano y cultural. Estás son tan solo 5 curiosidades de Nimes para no olvidar.

Texto: Hernando Reyes Isaza
Fotos: ALTUM

 

Conocida como Nemausus en la época del Imperio Romano, esta imponente ciudad hace parte de las ciudades candidatas a formar parte del listado del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Exterior del anfiteatro de Nimes

Habiendo sido ocupada por celtas, romanos, visigodos y musulmanes, se halla en la región del Languedoc- Roussillon, una zona descrita por diversos geógrafos como “el anfiteatro que mira al mar” en un intento de hacer alusión a sus montañas y a las planicies de Langeudoc y del Rosillón.

  1. Va de gladiadores

El anfiteatro romano de Nimes es uno de los mejores conservados del mundo y, su estructura resulta más que imponente: un sinfín de pasarelas, escaleras, galerías de acceso y vomitorios varios, se aglomeran alrededor de una “arena” que ha sido testigo de espectáculos tan brutales como magníficos a lo largo de su historia, la que comenzara con su construcción allá por el año 70 d.C. He entendido que muchos de las creencias que teníamos, quizás enfundadas por los guiones cinematográficos al tratar el tema de los gladiadores, distan mucho de la realidad.

Ilustración de luchas gladiadoras en un pasillo de “Las Arenas” de Nimes

Al menos en Nimes existían tan solo cinco clases de gladiadores, que si bien es verdad que cotizaban a lo alto por su destreza –como lo hacen hoy en día los buenos deportistas- también lo hacían por el sanguinario espectáculo que el público demandaba.

Recorrido gráfico sobre los gladiadores en un pasillo del anfiteatro de Nimes

A diferencia de otros lugares del Imperio, en Nimes los luchadores eran hombres libres que escogían esta actividad por mera vocación, y entre ellos, también existían mujeres. Se ceñían a un contrato temporal con los llamados “lanistas” durante la temporada de luchas en las que se comprometían a distraer a un público, que pagaba unas sumas exorbitantes por las entradas, con maestría y mucha técnica. Los entrenadores eran por lo general ex gladiadores que recibían el apelativo de “ludus”. En estas Arenas también solían representarse luchas con fieras y animales exóticos, se realizaban igualmente decapitaciones, y la sangre y la barbarie entusiasmaban con fervor festivo, pero a diferencia de lo que pensaba, he descubierto aquí que tan solo el 10 % de las peleas eran a muerte… O sea, que mi vago concepto de estas luchas no era ni cercano a lo que he visto en la gran pantalla y en la tele.

Panorámica del interior del anfiteatro romano “Las Arenas” de Nimes
  1. Patios de todos los estilos

Celtas, romanos y visigodos dejaron en esta ciudad una interesante y valiosa impronta arquitectónica además de las construcciones que llegaron luego con el medioevo, las tendencias góticas, y las influencias renacentistas y barrocas. Existe un recorrido por patios interiores de casas nimeñas donde se encuentran vestigios de diferentes épocas y estilos, y en el que el visitante podrá entender mejor la diversa variedad de culturas que han pasado por la ciudad más romana de todas las francesas.

Un patio de Nimes

Columnas, capiteles, puertas, arcadas, esculturas, o frisos y postigos, dejan de manifiesto, en este recorrido organizado por la Oficina de Turismo, la forma en la que Nimes ha establecido un diálogo armónico con los siglos. Curiosos recodos a puerta cerrada que trajeron a mis memorias visiones de muchos otros lugares.

  1. ¿Es un templo?

Inspirado en el templo de Apolo de Roma esta construcción del s.II d.C. dominaba el foro de la ciudad antigua y las termas. Se le ha llamado Templo de Diana, pero lo insólito es que a ciencia cierta se desconoce su verdadera finalidad.

Detalle del interior del Templo de Diana en Nimes

Situado en la umbría de Los “Jardins de la Fontaine” formaba parte de un santuario dedicado al Emperador Augusto, sin que exista fundamento alguno para ser atribuido a la diosa Diana.  Pudo, como dicen algunos, haber albergado una biblioteca. Otros, creen que era un burdel. Sea cual sea su pasado, erudito o concupiscente, lo cierto es que sus ruinas para muchos son el punto más romántico de Nimes, y del que lamentablemente solo resta en la actualidad una nave abovedada y dos corredores laterales, uno de los cuales está prácticamente destruido.

Puerta de acceso al templo de Diana desde el interior
  1. Un cocodrilo del Nilo

Tras el asesinato de César su legado pasa a Octavio, su sobrino nieto, un hombre poseído por la ambición y el deseo de poder y más poder dentro del Imperio.

Marco Antonio, entonces a cargo del este imperial, había encontrado el amor en Egipto al lado de Cleopatra, y también el paraíso, pues allí era tratado por la corte como un verdadero dios, condición que le permitió dar rienda suelta a sus debilidades carnales y aficiones orgiásticas sin límite alguno.

El “cocodrilo y la palmera” sobre un bolardo callejero, diseño actualizado de Philippe Starck

Octavio, aprovechándose del entusiasmo de Marco Antonio por la tierra de los faraones, intriga tanto en Roma que consigue la aprobación del senado para la guerra, contra Marco Antonio y Cleopatra. Animado por el ansia de controlar todo el Imperio, pone a Agripa como comandante al mando. La confrontación fue naval, y la victoria obtenida por Octavio se debió a una fuga simulada que ha pasado a la historia con el nombre de batalla de Accio. Acabado el derramamiento de sangre, y conseguido el control absoluto del Imperio, nace la figura de Augusto, nombre cuyo significado no es otro que  “sagrado”. Para conmemorar la victoria, la ciudad de Nimes acuña una moneda en la que aparece un cocodrilo –del Nilo como es lógico- encadenado a una palmera y coronado con laureles que simboliza al Egipto derrotado.

Escudo de armas de la ciudad de Nimes

Estoy en el ayuntamiento de la ciudad mientras oigo a la guía dar esta explicación que me aclara las razones por las que veo unos cocodrilos colgados del techo de la misma alcaldía, y también a cada paso, en cada calle… están por todas partes.

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Entiendo que fueron varios los legionarios victoriosos que recibieron tierras en una ciudad que se dedicó a acuñar estas monedas cuyo diseño pasaría en 1535 a constituir el escudo de armas de Nimes. Lo que es la ignorancia…

  1. De Nimes: DENIM

Si la historia del cocodrilo me dejaba asombrado, más atónito quedé con la de la industria textil de esta población. Ya en el s.XVII esta ciudad de comerciantes negociaba con paños y sedas, importaba algodón y producía la célebre “sarga de Nimes”, una tela que gracias a su tejido oblicuo a dos hilos era inmensamente resistente. Se teñía de azul con el baratísimo índigo cultivado en Italia, concretamente en Génova, y conocido como “le bleu de Gènes”.

Telas DENIM en vaqueros.

Se exportaba a los Estados Unidos como tela para las carpas y tiendas de campaña de aquellos que emprendían la aventura de buscar oro. A un tal Levi Strauss le dio por usarla para fabricar la ropa de trabajo de los mineros, y compró un lote de esta tela de Nimes (DENIM) que venía marcado con el número “501”, y así surgió el nombre de los vaqueros más célebres del mundo entero; el nombre de la tela; y como ya habrá podido deducir el lector, “le bleu de Gènes”, degeneró en blue jeans.

Los famosos Blue Jeans, teñidos con índigo, conocido antaño como “Bleu de Gènes”

Y yo me pregunto ahora: ¿sin gladiadores, romanos, cocodrilos y orgías… y franceses, sobre todo franceses, tendríamos todos en la actualidad unos jeans colgados en nuestro armario?

Pues yo creo que no.

Más información: http://es.destinationsuddefrance.com/

3 comentarios sobre “5 curiosidades de Nimes”

  1. Muy interesantes historias. Estuve y esa región es preciosa, Nimes también tiene viñedos “Château de las Tuileries… y arriba está una pequeña población de donde partió San Luis a la primera Cruzada.
    Lo felicito por sus relatos de viajes

    1. Gracias Susana por los comentarios. Lo cierto es que con esta primera historia de Nimes intentaremos dar comienzo a una serie de relatos de un viaje que tiene mucho más por ser contado. Iremos poco a poco y ya tendremos la oportunidad de seguir contando cosas que atraigan a nuestros lectores y nos diferencien como medio de comunicación de viajes.

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