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Dinamarca

Dinamarca es la puerta de entrada a Escandinavia, y a la vez, un enlace con el continente europeo. Tradición y renovación van de la mano en este país cordial y acogedor.

Un destino para todo el año

Son cinco millones las almas que pueblan este país del norte de Europa, en una superficie de 43.000 km, que se enorgullece de tener la monarquía más antigua del mundo.

El reino de Dinamarca con sus más de 7000 km de costa, playas fiordos, golfos y estrechos, además de suaves colinas, bosques, lagos y riachuelos, incluye Groenlandia y las islas Feroe. Este fascinante país no cesa de atraer miradas, y lo más importante: turistas.

“Irresistible” en todas las estaciones

Durante la primavera, cuando todo florece, los daneses se vuelcan a las calles en busca del buen tiempo, atestando los cafés y llenando las terrazas en las que degustan su cerveza, un producto nacional sumamente apetecido.

En el verano, sus playas de blanca arena y sus campos de margaritas, son atracciones de las que todo el mundo disfruta, así como se divierten y gozan las claras noches estivales. De hecho, existe la llamada “Ruta Margarita”, con la que se conoce a Dinamarca desde su lado más “amarillo”, pues a lo largo de los 3500 km de carreteras, esta flor es la protagonista a lado y lado del camino. No se trata de llegar de un punto a otro, el objetivo no es diferente al de relajarse y disfrutar de un país en el que el transporte es fácil y agradable, tanto como las condiciones de seguridad que hacen muy fácil y posible llegar a una encantadora posada en medio del campo, encontrar un idílico lugar para pescar, o sumergirse en el más rústico de los ambientes de sus antiguas villas.

Las tonalidades cobrizas y rojas se mezclan durante el otoño, con los amarillos tostados de los árboles en unos bosques, que más que reales parecen dibujados. Un fin de semana en un palacio o en una casa señorial es una experiencia sublime. Es la temporada de cacería, muchos restaurantes sirven faisán y otros platos de caza, preparados con setas silvestres y frutos del bosque. El coto de caza de la familia real, al norte de la capital, se llama Dyrehaven, y en esta época aúna cantidades de fotógrafos llegados de todas partes del mundo para  contemplar el  llamado “celo de los ciervos”, un espectáculo en el que los machos de enormes cornamentas, braman y luchan por las ciervas…

En navidad, la protagonista por excelencia del invierno, las plazas de las ciudades se llenan de mercadillos que ofrecen regalos, bombones, y adornos propios de la época. Niños y adultos patinan sobre los helados lagos, y la gran mayoría de los mayores recompone fuerzas tras el deporte, con un buen vino caliente especiado.

Cinco razones para ir a Dinamarca:

1. Naturaleza y cultura ecológica

Copenhague, se precia de ser una de las ciudades con mayor calidad de vida del planeta, y una de las más felices. En ella es fácil entender porqué los daneses han hecho de la felicidad su estilo de vida, mientras combinan lo rústico, lo moderno y lo tradicional. Su población que ronda el millón de habitantes, así como el resto del país, se caracterizan por tener una “conciencia ecológica” admirable, que ponen en práctica a diario, y conocen como pocos, el tema del medio ambiente. Otros centros urbanos como  Aarhus, Odense y Aalborg ofrecen un panorama turístico muy enriquecedor entre cultura, agua, y espacios verdes. Tanta belleza natural invita a lo largo de todo el año a la vida al aire libre, y al disfrute de la naturaleza.

2. Diseño

En los años 20 y 30 Poul Henningsen, con una luz cálida o “luz orquestada”, revolucionó la forma en que los daneses iluminaban sus hogares. A partir de la década de los 50, muchos diseñadores impusieron la tradición de armarios artesanos; y en los 60 aparecieron las formas curvilíneas con diseños como el de la silla “huevo” de Arne Jacobsen. Así, fue el inicio de lo que se conoce como “diseño danés contemporáneo”, que aún en boga, inunda de formas, colores, nuevos materiales y funcionalidad las casas de millones de personas en todo el mundo. El país es líder mundial en “innovación empresarial”, definiendo cada vez con más ímpetu, un futuro respetuoso con el medio ambiente.

3. Arte y arquitectura

Son varios los edificios en Dinamarca que resaltan, bien por su corte clásico, bien por pertenecer a la llamada “arquitectura de autor”; ello se palpa especialmente en Copenhague donde, por ejemplo, el Teatro de la Ópera de Henning Larsen, se ha convertido en todo un icono urbano que motiva la imaginación; o el Nuevo Teatro Real, de Boje Lundgaard y Lene Tranberg, que con su arquitectura de varios niveles se adentra en el puerto.

La famosa iraní, Zaha Hadid dirigió la remodelación del Museo de Arte Ordrupgaard, que rodeado de un bosque frondoso, es todo un espacio para el impresionismo francés.

Por su parte, el Museo Louisiana de Arte Moderno, con su ubicación privilegiada sobre la costa, ofrece una colección de arte de post-guerra, reconocida a nivel internacional, con obras de Warhol, Rauschenberg, y de Stella, entre otros. El Museo Arken de arte moderno, entre las dunas de arena del sur de Copenhague, un faro del postmodernismo, fue diseñado por Soren Robert. El Museo ARoS de Arte en Aarhus, dispone de una distribución de espacio blanco, enmarcada por un monumental monolito negro, que recuerda la Biblioteca Real de Copenhague, conocida como Black Diamond.

De reciente construcción, el Centro Utzon en Aalborg, obra del diseñador danés que le da nombre, y cuyo diseño de la Ópera de Sydney condensó el carácter del nuevo mundo, atrae a miles de visitantes.

Nombres como Norman Foster, Rem Koolhaas, JDS architects, 3xN, o Big, están presentes en el fascinante urbanismo danés que con su diseño proporciona calidad de vida, valor estético y disfrute.

4. Gastronomía

Los daneses han vuelto a descubrir sus raíces culinarias y artesanales: los capones crujientes y sabrosos de Bornholm, la mantequilla salada artesanal hecha en la península de Jutlandia, o el salchichón orgánico producido cerca de Aarhus, son algunos ejemplos, que como bien afirma Claus Meyer, uno de los chefs más reconocidos del país: “La nueva cocina nórdica recurre a los ingredientes de temporada y a la imaginación, reutiliza la cocina tradicional innovándola, y se inspira en sabores internacionales”.

El restaurante NOMA de Copenhague, ha sido elegido recientemente como el mejor del mundo, y el chef danés Rasmus Kofoed, galardonado como el mejor chef del globo. El sabor de Dinamarca se impone con fuerza, los mares daneses y la buena tierra proporcionan excelentes materias primas, y en el área culinaria, el país sirve tanto tradición como innovación. Los daneses están convencidos que su comida, para poder competir con otras grandes cocinas del mundo, ha de tener el aroma y llevar el sabor del paisaje de donde nace y lo están logrando.

5. Wellness

El mundo del bienestar no está ausente en este país; en la tierra del diseño, sorprende el atrevimiento y la creatividad utilizados para cuestiones holísticas. En la isla de Laeso, por ejemplo, existe un spa dentro de una iglesia histórica, que tras una reforma se ha convertido en todo un referente de la relajación y la purificación del cuerpo y de la mente.

En Dinamarca por donde quiera que el visitante vaya, encontrará siempre un conjunto de salud y bienestar  a base de sales y algas marinas.

Observación: En Dinamarca existen casi 100 oficinas de turismo, señalizadas con una “i” de color verde. Abren todo el año, y su compromiso se basa en ofrecer los mismos estándares de alta calidad de servicio y asistencia. Encontrará información y podrá solicitar consejo sobre turismo en cualquier zona del país. Además, existen 70 oficinas de turismo por todo el país con una marca “i” de color rojo. Son oficinas más pequeñas y ofrecen información regional y local, aunque no están abiertas todo el año.

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