

Altum Recomienda » Exposiciones y Museos » Museo Swarovski Crystal Worlds

Daniel Swarovski fue un hábil cortador de cristal que con una máquina inventada por él mismo consiguió cortar el cisne que hoy en día hace las veces de logotipo de esta más que conocida firma que sigue cortando sus piezas manualmente.
La fórmula exacta de los componentes de este cristal, es un secreto muy bien guardado, pero se sabe, que lleva vidrio y plomo (30%). La sede de la empresa se encuentra en la austriaca población de Wattens en las afueras de Innsbruck, en pleno Tirol, en donde también está el museo Swarovski Crystal Words.
Concebido por André Meller para celebrar el centenario de la compañía, el museo abrió sus puertas en 1995 y desde un principio se le asoció con el mundo del refinamiento, el arte y las antigüedades. Desde entonces son más de 10 millones personas las que han acudido a conocer al “sueño de todos los sueños”, tal y como lo calificara la prensa desde sus inicios.
Integrado en el subsuelo de los Alpes, el recinto es un laberinto que simula el interior de un gigantesco diamante en el que catorce salas, llamadas las “cámaras de las maravillas” –el mundo de los gigantes vivos, el teatro mecánico, la cámara de los milagros o Poseidón entre otras- exponen cientos de cristales de diversas y mágicas tonalidades, así como distintos artículos elaborados con un cristal que ha sido deseado por todos desde siempre. La decoración, la moda y sus complementos, la relojería o la joyería y hasta el mundo del automóvil y la arquitectura han encontrado en esta casa miles de cristales con los que han conseguido elaborar algunas de sus piezas de mayor valor y exclusividad. Documentales y películas sustentan durante el recorrido la historia de una de las empresas que mejor conoce el lujo en toda Europa.
El entorno natural en que se ubica también está salpicado por objetos de arte, un jardín alpino y un fascinante laberinto. Es precisamente la cara de un gigante, el del agua, el que a modo de fuente invita a la gente a entrar en este submundo de imaginación, brillos y luz.
La visita termina en la tienda de Swarovski más grande del mundo, diseñada por la prestigiosa firma Conran & Partners, y en donde es posible solicitar que las compras sean enviadas al país de origen previa devolución del IVA.
El museo dispone de salas para realización de eventos y su Café-Terra ofrece deliciosas comidas y bebidas.