DEFINITIVA

La Ruta de Las Meninas

Inspirado en los personajes del más famoso cuadro de Velázquez, este recorrido “street art” ha revitalizado el barrio ferrolano de Canido de la mano del artista local Eduardo Hermida. La UNESCO, por su parte, lo ha reconocido como “Itinerario Cultural dentro de Galicia”.

Texto: Hernando Reyes Isaza

Es este un recorrido con un toque romántico no solo porque la antigua “aldea de Ferrol”, como se le conocía entonces a lo que hoy es el barrio de Canido, fuera uno de los accesos de entrada a la ciudad sino también porque los huertos de sus casa-fincas abastecían a los mercados de esta ciudad gallega.

En el Canido de antaño las puertas de las casas siempre estaban abiertas, y sus habitantes celebraban con alegría cada una de las recolecciones agrícolas con la felicidad del hombre sencillo y trabajador…

Hoy en día se conserva el “cruceiro”, como en tantas otras aldeas rurales de Galicia, para indicar un cruce de caminos. Está ubicado en la plaza principal del vecindario, y a ella acuden fervorosamente los vecinos a la hora del vermú. Así lo hicimos nosotros antes de comenzar el recorrido por las calles de un barrio que ha vuelto a vivir por y para el arte.

Todo comenzó en el año 2008 cuando el artista local Eduardo Hermida decidió pintar, con la ayuda de su hija, la fachada de su atelier con unas meninas inspiradas en el cuadro del famoso pintor sevillano Diego Velázquez intentando así convertir su lugar de trabajo en un sitio más llamativo. Había que llenar de color la tristeza que lo rodeaba, su arte fue pintando las fachadas de casas abandonadas contagiando así de optimismo a los vecinos.

Fue el pintor Jorge Cabezas uno de los primeros artistas que pintó una menina que al poco tiempo fue tapada con un rodillo empapado de pintura por un vecino descontento. Este hecho hizo que surgiera una explosión artística y mediática que no solamente se solidarizaba con la “menina tapada”, sino con el acto reivindicativo en sí mismo; de hecho, Televisión Española en su momento tildó el acto de “atentado al arte callejero”.

A raíz del escándalo el propio Hermida decide convocar diferentes pintores, muchos de ellos sus propios amigos, para revitalizar un barrio casi rural sumido en el deterioro y el abandono en esta ciudad del norte de la provincia de La Coruña.

Velázquez en la Rua

El cuadro de “Las Meninas” de Velázquez fue de alguna manera una estampa un poco protesta que luchaba contra la imagen de la nobleza como eje principal de la pintura de la época; en él destacan los menos afortunados como lo son las plebeyas, las meninas, la enana o Nicolasito, aquel enano italiano al servicio de la corte… Consciente de ello y analizando las diferentes interpretaciones que esta obra universal ha tenido a lo largo de la historia, Eduardo Hermida concluye que cada pintor que llegue al barrio debe también interpretar su “propia menina” llevando así el arte a las calles de Canido, a la gente que por entonces no tenía oportunidad de disfrutarlo.

Un mar de meninas

En la actualidad, cada año se convocan nuevos artistas para que durante el primer fin de semana de septiembre plasmen sus obras en más paredes, puertas, balcones y espacios abiertos, engrosando así el número de meninas de esta ruta de la que muchos pintores, escultores, fotógrafos, maestros del grafiti, y en general los pertenecientes al mundo de las bellas artes, quieren ser partícipes.

El encuentro conocido como “Las Meninas” es ya un referente histórico, cultural y artístico no solamente a nivel nacional sino también internacional. El evento, además, se presenta también en cada edición de FITUR (Feria Internacional del Turismo) en Madrid, posicionándose así más allá de nuestras fronteras.

Como cada año, en ésta última edición 2017 se dio el reencuentro de la gente que regresa al pueblo para disfrutar de sus amistades y del calor familiar, y si el año anterior acudieron 35.000 personas, este año la cifra aumentó considerablemente.

Se incorporaron nuevas atracciones y eventos musicales, o microteatro en espacios adecuados para 10 o 14 personas, además de homenajes a gente del mundillo del arte que ya no está, como el que se le rindió al desaparecido gaitero Antón Varela con unos conciertos de música folk.

También se realizó el ya tradicional mercadillo de arte llamado “Mercalegre”, que se instala en la calle Alegre, la que se ha venido convirtiendo en la arteria principal de un acontecimiento al que cada vez acuden más visitantes desde el extranjero.

Ciertamente al ir recorriendo las calles de Canido se tiene la sensación de estar frente a una zona de la ciudad que está viviendo un proceso de gentrificación -término de origen anglosajón que surge en Nueva York a mitad de la década de los años setenta cuando muchos espacios industriales abandonados son rehabilitados para convertirse en lugares con nuevos usos y nueva vida-, pues no cabe duda de que esta intervención artística ha sido todo un acto reivindicativo en el que las paredes y los muros del vecindario se han convertido en magníficos lienzos que han desatado entre la gente las ganas de vivir en el barrio devolviéndole el vigor que Hermida conociera en su niñez. Se ha pasado de los 2.000 habitantes iniciales -en su mayoría gente mayor-, a los 4.000 actuales donde el porcentaje de jóvenes es considerablemente significativo.

Aquí la tristeza transmitida otrora por su aspecto gris y descuidado se ha tornado en colores y formas de expresión que indudablemente hacen de Canido un barrio amante del arte y socio indisoluble de la ilusión.

La denominada “guerrilla artística”

     “Canido debe mantener la llama viva que surgió tras el grito de libertad que trajeron las meninas”, nos dice el mismo artista.

El arte con su fuerza ha cambiado la sociología del lugar y sus diferentes espacios; es un referente turístico y quienes aquí han nacido han sabido mantener acertadamente sus costumbres y querencia por su barrio, haciendo del vecindario un lugar muy atractivo que se conoce ya como meca de la bohemia local con la impronta de lugares lejanos; aquí el arte está en la calle y fuera de sus contextos tradicionales.

     Mientras se recorre la ruta se palpa una anhelada transformación en la que daría la impresión de que las lanzas se han cambiado por pinceles, toda una revolución a la que algunos han tildado de “guerrilla artística”.

     El cupo de artistas participantes se copa en la primera semana de la convocatoria, y destacan la cantidad de mujeres y de gente joven quienes desde casa traen ya previamente aprobado por Hermida su proyecto.

Dependiendo de las medidas de cada obra, a los autores se les ofrece la pared que mejor encaje en el boceto original, y siempre hay novedades. Este año, por ejemplo, el artista catalán Paco Arasa especializado en cerámica, ha realizado un mosaico compuesto por pequeñas piezas de este material.

     Los visitantes han contribuido a que el “boca a boca” no cese, y se han encargado de hacer saber que en Ferrol no solo se han construido los mejores barcos del mundo, sino que es una ciudad que ha sacado el arte a las calles de una forma ejemplar.

     Pero nos asalta la pregunta de si en el futuro va a haber sitio para tantas meninas –son casi 300 en la actualidad-, y es que anualmente van apareciendo un promedio de 45 meninas más provenientes de la creatividad de artistas de países tan diversos como Suiza, Brasil, Polonia, Eslovenia, Taiwán, Alemania, o Etiopía, cuyo representante ha plasmado la única menina negra de este circuito. De ello es consciente el propio Hermida y daría la impresión de que ya está pensando en un nuevo contexto de cara al futuro, pero lo tiene muy guardado. Ello confirma que los objetivos iniciales se han cumplido; el arte ha recuperado un espacio degradado en el que surge una relación entre el artista y su propio espacio o territorio, un vínculo que se ha creado entre ambos y que se manifiesta en la creatividad que se admira.

Una atracción para todo el año

     Los visitantes han contribuido a que el “boca a boca” no cese, y se han encargado de hacer saber que en Ferrol no solo se han construido los mejores barcos del mundo, sino que es una ciudad que ha sacado el arte a las calles de una forma ejemplar.

No en vano, su meta es convertirse en un referente artístico en todo el continente europeo, como le sucedió en su momento a los barrios de Montparnasse y de Montmartre en París, o a la Ruta de Van Gogh en la localidad francesa de Auvers-sur-Oise en Francia, o a la conocida ruta de Millet también en el país galo.

     La “Ruta de las Meninas”, además de poder ser visitada cualquier día del año, es un reclamo turístico de importante envergadura dentro de los peregrinos por ser Ferrol una ciudad dentro del Camino de Santiago. Ya la Unesco considera este recorrido como un “Itinerario Cultural dentro de Galicia” en el que se pueden apreciar obras de artistas de la talla de Antón Patiño, Menchu Lamas, César Lombera, Moncho Borrajo, Víctor Coyote o Jorge Llorca. No hay dos meninas iguales ni con la misma forma, la diversidad es absoluta y la creatividad casi un reto en la mente de cada artista.

A la espera de “Bansky”

     El apoyo del sector privado a esta iniciativa tampoco ha faltado. La familia Rivera, propietaria de la marca gallega de cervezas 1906, ha respaldado el llamamiento al enigmático y aplaudido artista callejero del Reino Unido y sin duda el más célebre mundialmente, Bansky, para que acuda a Canido y plasme su visión de Las Meninas. Para ello se lanzó una campaña internacional en vallas exteriores y mensajes dirigidos al artista británico que aparecieron en periódicos europeos como The Daily Telegraph, The Guardian, The Times, Le Parisien o La Repubblica. Y aunque el muro reservado para Bansky no fue pintado, pues el artista no ha llegado aún a Ferrol, nadie pierde la esperanza de que un día aparezca rodeado del hermetismo que le caracteriza y deje una menina con el sabor de las calles de Liverpool, su ciudad natal. Mientras esto sucede el visitante puede deleitarse, entre otras, con la interpretación de “Juego de Tronos” a lo Velázquez de la ilustradora Moderna de Pueblo.

La “app” más cañera

     Aquí el arte es un elemento de utilidad pública, un grito de color, barroco y de homenaje a Velázquez que trasciende galerías y museos para instalarse en un espacio común y en el que la tecnología ha debutado de una manera fascinante.

Jul Díaz, un vecino del barrio ha creado una aplicación de realidad aumentada “Visuar”, mediante la cual algunas de las meninas cobran vida y movimiento, bailan, se ensamblan como si de un Tetris se tratara, o recogen percebes como tantas mujeres gallegas lo hacen. Tan solo hay que descargársela en el móvil y poner la pantalla en frente de la menina en cuestión.

     La manera idónea de recorrer el barrio es de la mano del mismo Eduardo Hermida, tal y como lo hicimos nosotros. El paseo comentado dura unas dos horas y se organiza para un mínimo de 10 personas quienes vislumbran diferentes intervenciones y estilos a lo largo de calles como las de Alonso López, Estrella, Alegre, Riego, Molino del Viento, Lili, Insua, Cagrexeira. El recorrido remata en un taller, con la realización de una Menina por parte de los participantes.

Inversión y urbanismo

Al ir aumentando el censo del barrio, el Ayuntamiento ha venido invirtiendo en aceras, bolardos, parques y diferentes infraestructuras, también se están construyendo centros médicos y nuevos servicios, y las ayudas económicas para la rehabilitación de casas antiguas son ya un hecho.

Alcorques, barandillas de las esquinas y balizas, incorporan formas de meninas en el urbanismo del barrio gracias al proyecto diseñado por el estudio local “Alta”.

Ferrol es una ciudad muy acogedora y fácil de ser recorrida a pie para admirar sus diferentes estilos arquitectónicos, su ruta modernista, su barrio de la Magdalena y su arsenal marítimo frente a la ría. El pasado de la ciudad está indiscutiblemente ligado a sus astilleros y a la industria naval, hoy en día en descenso. La crisis de los astilleros golpeó fuertemente al barrio de Canido, que ha sido tradicionalmente obrero; quizás el origen de esta explosión artística se entiende mejor cuando se adentra uno en los duros momentos que tuvo que atravesar la ciudad como consecuencia de dicha crisis.