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Bilbao: 20 años de luz

La capital vizcaína viene sufriendo una metamorfosis arquitectónica, cultural y de vanguardia desde que abriera sus puertas el Museo Gugghenheim hace 20 años. El “lavado de cara” de Bilbao deslumbra al visitante y permite que destaque mejor la idiosincrasia de sus habitantes.

Texto: Hernando Reyes Isaza
Fotos: ALTUM

     Cuando Don Miguel de Unamuno pronunciara su célebre frase “El progreso consiste en el cambio”, no imaginaba que la transformación que sufriera su ciudad natal varios años más tarde, marcaría un antes y un después en el desarrollo de la urbe, de la provincia de Vizcaya, y de Euskadi en general.

     Bilbao es actualmente una ciudad de prominente talla internacional que dista mucho, al menos cultural y arquitectónicamente, de la que tradicionalmente fuera una localidad industrial de gris semblante, anquilosada en su frío aspecto, y sin calidez alguna en su interior.

     Su brillo comenzó cuando la ciudad ganó el concurso de la Fundación Solomon Guggenheim para ser sede de un nuevo espacio artístico y cultural, que finalmente abrió sus puertas al público en octubre de 1997 bajo el nombre Museo Guggenheim de Bilbao.

     Desde entonces un gran consenso social y político ha rejuvenecido el rostro de una ciudad que, encajonada entre montes, y a orillas de una ría del río Nervión, no ha dado la espalda ni a su pasado industrial ni a su patrimonio histórico.

     Así, la denominada “arquitectura de autor”, ha contribuido a gestar una nueva identidad que cada vez consigue más visitantes y admiradores de la mano de grandes nombres del sector como Ghery, Foster, Calatrava, Starck o el japonés Arata Isozaki.

El viejo corazón

     No se va al casco histórico, “se baja a Bilbao”, así lo aseguran los locales. Cruzando el puente del Arenal, se llega a la Plaza de Santiago, presidida por la catedral de estilo gótico. A partir de ahí, el visitante entrará en las “Siete Calles” (una de ellas es la calle Ronda, donde naciera Unamuno), las vías peatonales que conforman el centro histórico. Adentrarse en el “Casco”, como ellos lo llaman, es penetrar en la historia de la ciudad y sentir el pasado y el presente de la villa. Sus bulliciosas tabernas transmiten vivazmente ancestrales tradiciones vascas a punta de “pintxos” elaborados con productos de mercado, y de “Txacolí” – vino blanco de la región-, en medio de un ambiente alegre y hospitalario. Varios estilos arquitectónicos van apareciendo por estas históricas callejuelas: la biblioteca de Bidebarrieta; la fuente del perro; el palacio de Arana; el Mercado Central de Abastos o de la Ribera, del que se dice es el más grande de Europa y al que los bilbaínos llaman simplemente “La Plaza”, y que permite tomarle el pulso a la ciudad de una manera muy “foodie”. La estación de tren de Abando, o el mítico teatro Arriaga, cuya musa de inspiración para su diseñador fue la misma ópera de París, se aposentan igualmente aquí sobre una curva de la ría.

     La ría, ese curso fluvial que atraviesa la ciudad es, y ha sido, punto neurálgico en la historia de Bilbao, una urbe de claro pasado navegable. En su ribera, se erigieron los edificios más notables y emblemáticos, y sobre ella, se elevan varios puentes. De ellos, el más novedoso es el llamado Zubizuri (en euskera, Puente Blanco), obra del valenciano Santiago Calatrava. Esta pasarela peatonal, une el Campo de Volantín con el ensanche, la parte hacia la que la ciudad se expandió al otro lado de la ría, y cuya arteria principal es la Gran Vía. Calatrava, es también el artífice del coqueto aeropuerto bilbaíno de “La Paloma”.

Los años del Titanio

     Para muchos la felicidad que experimenta Bilbao tras la constante renovación que la acompaña, se refleja magistralmente en el espectacular edificio del Museo Guggenheim, icono universal de la ciudad. Su creador, el canadiense Frank Ghery, diseñó una estructura, sinuosa y retorcida, revestida de escamas de titanio, que rinde homenaje a la anatomía de los peces en esta región marinera, y a la vez montañosa, del mar Cantábrico. Su interior alberga representativas obras de artistas contemporáneos y realiza importantes exposiciones itinerantes. En la parte exterior varias esculturas de arte moderno se muestran grandiosas. Entre ellas, probablemente Puppy, el inmenso west highland terrier de flores, guardián canino del museo -cuyo autor es el norteamericano Jeff Koons-, es la más fotografiada. Con el Guggenheim, la “Grande del Norte”, cambió su aspecto para siempre, y desde su fundación, la ciudad que lo rodea se ha convertido en un seductor campo de acción para la imaginación y creatividad de renombrados arquitectos y urbanistas:

El metro de Foster

     Acero, cristal y hormigón son los elementos principales de una red de metro en la que su diseñador, el británico Norman Foster, utilizara como conductores de luminosidad y transparencia en las modernas estaciones. El ingreso al subsuelo se realiza por unos atractivos buitrones de cristal a pie de calle, todo un derroche de creatividad y estética, que los ciudadanos han bautizado cariñosamente como “fosteritos”, en honor a su creador.

El sello de Starck

     La Alhóndiga, una antigua bodega de vinos fue modificada por el diseñador industrial francés Philippe Starck, convirtiéndola en un moderno e importante centro cultural y de ocio. Biblioteca, sala de exposiciones, cines, piscina, y gimnasio, están al servicio de una ciudadanía para la que el arte y las vanguardias son ya elementos cotidianos en sus vidas.

Del país nipón

     Isozaki es el diseñador japonés de las torres que llevan su nombre y que se levantan en donde estaba el antiguo Depósito Franco de Bilbao. La fachada original hace parte de un complejo que cuenta con una enorme escalinata como eje central salvando así el desnivel entre el Ensanche y Uribitarte, y que conecta el centro con la Ría gracias a una impresionante puerta entre dos torres acristaladas de 22 pisos y 82 metros que son el conjunto residencial más alto del País Vasco.

Una torre emblema

     A principios de 2012 el autor de las Torres Petronas de Kuala Lumpur, el argentino César Pelli, veía inaugurada su Torre Iberdrola sobre unos terrenos que fueron sede de la industria naval de otras épocas. El edificio, ligeramente curvado, evoca a un moderno faro con forma triangular que, con 165 metros de altura, se ha convertido en un rascacielos emblemático que parece hacer las veces de vigía de la villa; sus 22.000 metros cuadrados de cristal fueron expresamente fabricados en Suiza.

Honrando a los astilleros

     Los arquitectos Federico Soriano y Dolores Palacios rindieron un particular homenaje a la ría y a la tradición metalúrgica y naval de Bilbao al convertir los antiguos astilleros en un Palacio de Congresos que, con su nombre Euskalduna, recuerda el terreno sobre el que se levanta y, con el material utilizado en la edificación y su forma, a un buque como aquellos que hacían los trabajadores de Astilleros Euskalduna. Sólo cuatro años después de su inauguración, en 2003, “Euskalduna Jauregia” fue reconocido como el mejor Palacio de Congresos del mundo.

De Bilbao “de toda la vida…”

     Con una propuesta clásica, el venerable Museo de Bellas Artes, inaugurado en 1945, es el contrapunto perfecto al vanguardista Museo Guggenheim. Es sin duda uno de los museos más completos del país; una pinacoteca que atesora una extensa panorámica de las artes plásticas desde el siglo XII hasta nuestros días. Imponente es su sala dedicada a Goya y las colecciones dedicadas a Sorolla, Zuloaga y Regoyos. Ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos que corren en la ciudad de Don Diego (Diego López de Haro fue su fundador), aprovechando el imán Guggenheim con una más que acertada programación de exposiciones temporales y con la estupenda ampliación de sus dependencias. Su estructura mantiene la solemnidad de siempre, y la fachada de apariencia noble y tranquila parece transmitir el mensaje de que no hacen falta grandes decorados cuando los tesoros más preciados se guardan en su interior.

Con piel de cristal

     Una piel de cristal cubre la fachada de los nuevos edificios del Gobierno Vasco en la Plaza de Vizcaya (diseñados por Federico Soriano, coautor del palacio Euskalduna) y de la sede de Osakidetza, el edificio de las 100 caras, obra del oscense Coll Barreu.

Sin duda, esta ciudad es todo un ejemplo de depuración urbanística, capaz de reinventarse a partir de sus propias raíces. Y no es pues de extrañar que “Bilbo” en 2010 haya sido galardonada con el premio “Lee Kwan Yew”, algo así como el Nobel de urbanismo, que otorga la fundación del mismo nombre desde Singapur.

El futuro ya está aquí

Saliendo desde el barrio de Deusto se recorre la ribera de la ría en la que se observan nuevos proyectos urbanísticos como el que lidera el estudio de la famosa arquitecta iraní, recientemente fallecida, Zaha Hadid, el cual tiene como premisa la recuperación de la ciudad en torno a la ría, y en el que los espacios antiguamente ocupados por los astilleros, las playas de contenedores o los altos hornos se convierten en paseos, parques, galerías de arte al aire libre, centros educativos, espacios gastronómicos y nuevos barrios y zonas de negocio. Se trata de un proyecto que convierte el pretérito industrial en una ciudad moderna; de la regeneración urbanística de la conocida península de Zorrotzaurre -generada en los años 60 tras la construcción del Canal de Deusto-; y en el que la arquitectura de calidad y las zonas verdes serán sus protagonistas. Puentes y tranvías permitirán el acceso y el desplazamiento dentro de este terreno de 80 hectáreas al que muchos llaman ya orgullosamente “La Gran Isla”, un espacio en el que todos los bordes serán peatonales y los coches circularán únicamente por la zona central. Estiman los entendidos que el mega proyecto culminará en los albores de 2030 habiendo conseguido transformar definitivamente esta ciudad en una urbe donde predomina la calidad de vida bajo el mando de la sostenibilidad medio ambiental.

Sueños de “diseño”

Los visitantes se incrementan año a año, e incluso han conseguido superar ya, a los de su hermana y vecina San Sebastián. Los establecimientos hoteleros o bien han lavado sus caras con buenas reformas, o bien, se han empeñado en traer a la ciudad “hoteles de autor”, en un empeño ya rutinario, de posicionar acertadamente a Bilbao entre las “modernas” de Europa. Tal es el caso del Hotel Gran Domine y del Hotel Miró. Ambos establecimientos ubicados justo en frente del Guggenheim, en la misma Alameda de Mazarredo, conocida como la “milla de oro” de Bilbao. Los dos compiten en confort, diseño y modernidad. El primero, es toda una muestra de vanguardia, a cargo del famoso diseñador valenciano Javier Mariscal -el creador de Cobi, la mascota de las olimpiadas Barcelona 92- quien lúcidamente ha conseguido reflejar en el hotel la historia del diseño del siglo XX, diseñando también los uniformes, la fachada, la web y la imagen gráfica. Su terraza posee una insólita vista al museo, a la ría, y a la famosa Universidad de Deusto. Por su parte el Hotel Miró, es un cómodo y moderno establecimiento de carácter boutique, en el que los detalles marcan la diferencia. Su biblioteca, tiene una amplia selección de libros sobre arte, Bilbao, y su historia.

El carácter bilbaíno

Hospitalario y galante como pocos, el bilbaíno es ante todo sencillo. Combina de una manera asombrosa, el pragmatismo para el trabajo y los negocios, con el disfrute de la vida. Haciendo gala de la expresión “de toda la vida”, enfatiza su acento local, ese que llaman “bochero”, para dejar en claro que una de las mejores cosas que se puede ser, es precisamente ser de Bilbao; y que la mayor suerte que tienen, es que ellos “nacen donde quieren”. Si nunca imaginaron, que una vez esfumado el poderío naval y siderúrgico, sería el turismo el que tomara el bastón de mando junto con el comercio y los servicios, lo que sí saben ahora es que son habitantes de una ciudad que ha sabido llevar el arte contemporáneo a la calle como pocas lo han hecho, y que su querida Bilbao, es ante todo una marca internacional de importante prestigio.

Más allá de la villa

     El grueso de los encantos de Vizcaya puede haberlo conquistado Bilbao, pero cierto es que la provincia cuenta con infinitos atractivos que impulsan al viajero al encuentro de un interior poblado de increíbles paisajes y de una costa de acantilados abruptos salpicada de coquetos pueblos pesqueros donde se conserva todo el sabor tradicional.                                                                                   Nuestra visita a estas tierras vascas nos lleva a proponer al lector el siguiente recorrido que incluye mar y montaña:

     Desde Deusto, y recorriendo la ría para poder observar las obras del transformador proyecto de Hadid, nos enrumbaremos hacia Getxo, una localidad residencial donde encontraremos, en el barrio de Las Arenas, el famoso puente colgante, Patrimonio de la Humanidad. Construido para unir las dos márgenes de la desembocadura del Nervión, fue el primer puente transbordador construido en metal en todo el mundo. Al final del Paseo Marítimo y dejando atrás varias casas señoriales llegamos al aristocrático vecindario de Neguri, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura residencial española. Las influencias de los estilos arquitectónicos de Inglaterra o de Bretaña saltan a la vista tanto como las fortunas de sus propietarios. No pueden faltar las fotografías del Palacio Lezama-Leguizamón, la Casa de los Rosales o el Palacio de Santa Clara.

     Nuestra siguiente parada es la población de Plentzia, a donde realmente nos dirigimos para realizar una visita a las bodegas de vino submarinas de “Cruseau Treasure” una empresa dedicada al envejecimiento de vinos en el fondo del mar con varios caldos premiados recientemente en el extranjero, y que ostenta el título de ser la primera bodega “boutique” y arrecife artificial del mundo (ver recuadro). La excelente playa de Plentzia atrae a cientos de bilbaínos en verano además de ser un lugar venerado por los amantes del surf, la equitación y los paseos en piraguas.

Una ermita de cuento                                              

     Continuamos hacia Bermeo bordeando el que sea probablemente el litoral más espectacular de la costa vasca y que nos permite disfrutar de todo el esplendor del Cantábrico bajo los acantilados. Nos detenemos para observar la impresionante panorámica de la ermita de San Juan de Gaztelugatxe y su vecina isla de Akatz. Construida sobre un pequeño islote y comunicada con tierra a través de un puente peatonal, la ermita ha sido lugar de peregrinación de muchos, especialmente de los pescadores de Bermeo, quienes tras superar los 237 escalones de ascenso, agradecían las travesías tranquilas con los exvotos de barcos que cuelgan del techo; hoy en día los peregrinos tocan la campana una vez alcanzada la ermita y piden un deseo. El paraje no es solamente agreste e imponente, es, ante todo, solemne. Ha sido escenario de muchas bodas, entre la que cabe destacar la de la presentadora de televisión Anne Igartiburu con el bailarín Igor Yebra; y también se escogió como locación para el rodaje de varios episodios de la exitosa serie de televisión “Juego de Tronos”.  A lo lejos, y en sentido este, divisamos el punto más septentrional de la costa vasca que da protección al puerto de Bermeo, nos referimos al Cabo Matxitxaco.

     Una parada en el pesquero pueblo de Mundaka, en pleno corazón de la Reserva de Urdaibai, nos confirma que el alma de estos pueblos de Vizcaya es pesquera, donde un paseo por el puerto y sus calles adyacentes nos ratifica que aquí no hay tópicos que valgan, y que el frontón es casi el punto de encuentro de toda la localidad. Caminando por el Paseo de la Atalaya disfrutamos de la sensacional panorámica de la ría y de la iglesia de Santa María mientras nos cuentan que en el s. X aquí llegó un barco proveniente de Escocia en el que venía una princesa quien se sorprendió por la claridad del agua de una de sus fuentes por lo que los escoceses la llamaron “munda aqua” o “agua cristalina” en latín. La leyenda insiste en que la princesa tuvo un hijo llamado Juan Zuria quien se convertiría en el primer Señor de Vizcaya.

Esto es Guernika

     Terminamos nuestra excursión con una visita a la que sin lugar a dudas es la ciudad símbolo de las libertades políticas de los vascos y la primera población en la historia en sufrir en 1937 un bombardeo aéreo contra la población civil; ataques inmortalizados por el pincel de Pablo Picasso,  que en esta población se palpan en un mural de baldosas a título de réplica del cuadro original que se encuentra en el Museo Reina Sofía de Madrid.

     Entre los señores de Vizcaya era costumbre dictar las leyes bajo un árbol que con el correr del tiempo se personalizó en el roble de Guernika, bajo él también juraban los fueros vascos los reyes de España. En la actualidad, y en el jardín de la Casa de Juntas -la que no fue destruida por las bombas-, se encuentra el tronco viejo del primer árbol protegido por un templete de columnas neoclásicas; el árbol actual se halla frente a la llamada “tribuna juradera” dado que el Lehendakari de la Comunidad Autónoma Vasca jura ante él su cargo; y el retoño del mismo se encuentra rodeado por una verja.

     La Casa de Juntas constituye quizás la principal visita de la ciudad, en su interior se encuentran el salón de plenos de las juntas generales de Vizcaya y la sala en la que se expone el fuero viejo y el manuscrito del Gernikako Arbola, el himno vasco. Detrás de éste se encuentra el Parque de Europa donde se pueden observar dos esculturas alegóricas a la historia de Guernika y su conversión en ciudad símbolo de paz: de Eduardo Chillida, “Gure aitaren etxea” o “La Casa de Nuestro Padre”; y de Henry Moore y en bronce, la obra “Figura en un refugio”.

     De regreso, y conscientes de que nuestro periplo por Bilbao y sus alrededores llega a su fin, anticipamos la despedida con nostalgia. La tierra vasca transmite su fuerza en una soberbia naturaleza, y la idiosincrasia de los bilbaínos y vizcaínos seduce tanto como su gastronomía. Decimos adiós a Bilbao sin olvidar –y quizás pensando ya en este artículo- que en euskera “Bi albo” significa dos lados, y probablemente sea el origen del nombre de una ciudad que se expandió a ambos márgenes de la ría. Más allá de eso, llevamos en nuestra mente una ciudad cuyo urbanismo actual no es otra cosa que la genial confluencia de su “pasado” y su “presente”. Vuelvo a Unamuno y encuentro una frase suya que no debe ser casual para este escrito:

“Procuremos ser más padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado”.

Tesoros del fondo del marz

Si del Báltico o del mar del Norte han salido whiskies y champán provenientes de barcos hundidos de filibusteros en excelentes condiciones, valía la pena hacer el ensayo con nuestros vinos y en nuestras aguas. La excéntrica ocurrencia de madurar vinos en el fondo del mar puede parecer más que eso, pero lo cierto es que en “Crusoe Adventure” han visto cómo, tras varios años de investigación, sus caldos son todo un éxito allá donde van. Al parecer, la evolución del vino bajo el agua resulta más armoniosa e incluso más rápida que en tierra. Los vinos reposan en bodegas tradicionales antes de ser sumergidos a 20 metros de profundidad -en barricas exclusivas para ello o en botellas taponadas y lacradas-, en jaulas especiales para aguantar las condiciones subacuáticas; provienen de diferentes uvas y de distintas D.O. El laboratorio de Plentzia cuenta con un sofisticado sistema para la medición de la temperatura y el movimiento del agua. Este enclave del Cantábrico resulta idóneo ya que la fuerza de las olas crea una turbulencia que impide el paso de la luz, las mareas tienen unas características exclusivas, y la particular viveza del mar, contribuyen a que el resultado sea único e inimitable. Cada botella lleva un mensaje de conservación de la vida submarina, y también tiene la suya propia, gracias al ecosistema en el que se añejan.

www.underwaterwine.com

GUÍA PRÁCTICA

Cómo llegar:

Las aerolíneas Air Europa e Iberia conectan diferentes ciudades españolas con Bilbao. El aeropuerto Internacional La Paloma está conectado con diversas ciudades europeas y es el principal de la zona.

www.aireuropa.com

www.iberia.com

Dónde comer

Restaurante Yandiola: este restaurante ubicado en el edificio de la Alhóndiga es ya una referencia del nuevo Bilbao. Su propuesta se inspira en el pasado orientándose al futuro con una creatividad fuera de serie. Muy especial resultan los raviolis de caza, y la marinera de almejas y alcachofas.

www.yandiola.com

Restaurante Baiserri Maitea: ubicado en un caserío del s.XVII a las faldas del monte Atxeta -en plena reserva de Urdaibai-, conserva el entramado original, antigua cocina, pesebres y elementos de su época. Muy recomendable resulta su menú degustación por 40€, toda una paleta de sabores donde, como en esta tierra, se funden el mar y la montaña.

www.baserrimaitea.com

Restaurante Kate Zaharra: Situado a 15 km de Bilbao, en la colina de Artxanda, es un caserío tradicional con un impecable interior y unas vistas maravillosas a la ciudad y su ría. Los dos hermanos propietarios se encargan de que tanto en la bodega como en sus dos comedores y su bar, el servicio sea impecable. Sus pimientos rellenos de changurro destacan tanto como su sopa de garbanzos con bogavante.

www.kate-zaharra.com

Dónde dormir:

Hotel Carlton: éste 5 estrellas es el hotel más señorial de Bilbao. Sus habitaciones son amplias y están decoradas con un estilo clásico. Su gimnasio cuenta con modernas máquinas de musculación y tiene jacuzzi y bañera de hidromasaje.

www.carlton-bilbao.hotel-rez.com

Hotel Miro: situado entre el Guggenheim y el Museo de Bellas Artes, este hotel boutique resulta especialmente agradable para el viajero independiente. Sus 50 habitaciones están decoradas en tonos neutros, también cuenta con juniors suites y master suites. Su desayuno se basa en una amplia gama de productos ecológicos de la tierra.

www.mirohotelbilbao.com

Gran Hotel Domine Bilbao: En frente del Guggenheim, se precia de tener las mejores vistas de la ciudad a la obra de Ghery, y es justo en su terraza donde se sirven. Es un hotel de diseño concebido desde la genialidad de Javier Mariscal. Desde que abriera sus puertas la crítica no cesa en sus halagos.

www.hoteldominebilbao.com

Más información:

  • Lonely Planet ha lanzado recientemente la nueva guía “Golfo de Vizcaya: experiencias y lugares auténticos”. Además de Bilbao y sus alrededores el contenido abarca todo el país vasco, incluido su parte francesa y algunos puntos de Navarra y La Rioja alavesa. lonelyplanet.es
  • bilbaoturismo.net
  • euskoguide.com