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Amsterdam: Caminar por el agua, el arte y la historia

Algunas pinturas flamencas muestran su decidida mirada, su hábito gris de lana burda y sus hombros envueltos en una sobria capellina, de una forma casi fotográfica… Las Beguinas, esas grandes místicas literatas, atrevidas mujeres defensoras de la libertad,  independientes y valientes en su época, como pocas, combinaron  el estudio con los rezos, trabajaron decididamente para los demás, en particular para los necesitados y los enfermos. Autárquicas  y únicamente con la castidad como voto adquirido, ignoraron el dominio masculino y el de la Iglesia, en una Europa en la que las continuas disputas entre Papas y reyes eran lo usual. Sus buenas obras se extendieron por el Viejo Continente especialmente en los Países Bajos, Alemania o Castilla y Cataluña.

Al cruzar hoy en día el escondido arco que da acceso al Begijnhof en Amsterdam, la serenidad y el silencio se apoderan del visitante, en un claustro que desde la Edad Media, ha dado alojamiento a esta especie de monjas dedicadas a la asistencia al prójimo. Circundando un cuidado y ajardinado patio central se disponen las típicas casas holandesas en las que habitan aún algo más de un centenar de mujeres y estudiantes. Este remanso de paz, en medio de una ciudad cosmopolita, contrasta con un tolerante y reconocido Barrio Rojo que da rienda suelta a toda clase de fantasías y hábitos sexuales, en el marco de una estricta legislación que autoriza la prostitución y  el consumo de drogas blandas, barrio en el que  los escaparates exhiben señoritas, y los  coffee-shops para el consumo de marihuana y hachís, bordean las aceras de los canales de este famoso distrito. Aquí los falsos moralismos no existen, y la diversión se presenta con la naturalidad propia de las metrópolis del norte.

El ambiente afable de esta urbe discurre entre 400 puentes que comunican las más de 90 islas. El binomio de bicicletas y ciudadanos, da  identidad  absoluta a una ciudad, que otrora fuera un simple puerto pesquero del río Amstel, y en la que  una interminable lucha contra las inundaciones se ha traducido en un sofisticado sistema de regulación de aguas fluviales junto con la construcción de canales y diques que definen y delimitan la estructura urbana de la ciudad vieja con la ciudad nueva.

En el siglo XVI y tomando  la ética religiosa como pilar, las provincias protestantes de los Países Bajos se separan de la colonia española consiguiendo para Amsterdam un gran desarrollo comercial favorecido por los canales. Un siglo después era ya capital de un imperio colonizador, y su flota naviera dominaba los mares. Sin embargo, en la capital nunca se levantaron grandes castillos o catedrales que quisieran conquistar el cielo, ni tampoco se erigieron opulentas construcciones para nobles y reyes. Fueron los mercaderes, junto con los hombres de leyes y de negocios, los que formaron una sociedad eficiente y estable, que rápidamente exportó su esquema a Nueva Amsterdam (hoy Nueva York) y a otros lugares del globo.

Esta ciudad ha sido construida sobre pilotes en las islas arrancadas al mar. Un paseo en barco con el techo de vidrio, es imprescindible para entender la relación entre el agua y las casas. Como consecuencia de la falta de espacio, las fachadas de los edificios crecieron estrechamente hacia arriba, pues el ancho del frente de la propiedad  era proporcional al valor tributario requerido por el ayuntamiento. Es frecuente atisbar en lo alto de las fachadas, las vigas metálicas o de madera que sirven para la sujeción de ganchos y poleas usados para izar los muebles en las mudanzas, así como esculpidos decorados y dibujos que advierten de la actividad de los propietarios.

Esculturas en edificios restaurados correctamente, muestran con mucha frecuencia, una riqueza procedente de comercios éticamente cuestionables, como el de las armas o el de los esclavos.

A lo largo de estos paseos, angostas y ceñidas viviendas de oscuros ladrillos pueden parecer incluso un decorado. Los blancos visillos con calados encajes holandeses adornan ventanas de filigrana y neoclásicos frontones, dejando adivinar la sobriedad de escasos espacios interiores.

La diversidad de esta sociedad amplia, tolerante y libre se manifiesta en los varios murales de pinturas modernas o en grafitis que aparecen en escena, de forma irónica e inesperada, consiguiendo decorar artísticamente la perspectiva de una ciudad llena de historia, arte y agua.

Los canales están tan incorporados a la vida cotidiana que por instantes desempeñan el papel de patios y aceras. Muchas embarcaciones se han destinado a viviendas, integrándose admirablemente a la vida de barrio. Tranvías, embarcaciones, bicis y coches son elementos siempre presentes para quien habita esta ciudad.

En un recorrido peatonal aparecen los canales más famosos: Single, Heren-Grach, Keizers-Grach y Prinsen-Grach, a lo largo de los cuales se encuentran importantes atracciones  como la casa de Ana Frank y la majestuosa iglesia renacentista de Wester Kerk.

El eje principal de Amsterdam es la Plaza Dam, punto de encuentro de jóvenes procedentes de toda Europa y en la que se halla el monumento en honor de la liberación: un obelisco de los años cincuenta para recordar la lucha contra el nazismo.

Se recomienda la visita al Palacio Real  o Het Koninklijk Paleis, de claro estilo renacentista holandés,  que se encuentra en uno de los costados de la plaza. La monarquía es para este pueblo un motivo de orgullo, casi un símbolo del éxito de su sistema político y económico. Contiguo al Palacio se encuentra el afamado Nieuwekerk, un agradable centro de exposiciones, conciertos y congresos que goza de mucho prestigio. Uno de los puntos álgidos es la Rembrandtplein, plaza presidida por una gran estatua del pintor, alrededor de la cual se concentran diversos restaurantes, cafeterías, pubs, cines, discotecas, y en general diferentes establecimientos muy concurridos por los estudiantes de la vecina universidad.

Es  al caer la noche cuando el motor de la diversión se enciende en la Leidseplein,  donde teatros, casinos, bares y muchos más lugares de entretenimiento y esparcimiento cautivan  incluso a los viajeros más desganados, quienes terminan por entregarse al ocio de esta ciudad llamada la San Francisco del Viejo Continente. Amsterdam es la capital europea de las libertades civiles y políticas.

Mercadillos callejeros de muebles, de antigüedades, de ropa o de todo tipo de alimentos –entre ellos el famoso queso gouda- alegran la estancia en esta ciudad, y muestran su lado más comercial; una especie de reminiscencia de un pasado caracterizado por  halos mercantiles y románticos, ya  palpables en la filosofía de vida de los primeros habitantes de estos lugares.

De colorida presencia, y casi rindiendo homenaje a uno de los emblemas del país -el tulipán-, encontramos el Flower Market, un conjunto de repetidos puestos flotantes sobre una margen del canal Single. El acceso es fácil desde Kalverstraat, la calle peatonal y de las compras por excelencia. El mercado de flores consigue mostrar al viajero cómo los holandeses a través de las flores, han conseguido arrancar de formidable manera, un trocito de paraíso a su desapacible tierra. En una veintena de tenderetes, los tulipanes y los jacintos toman el papel de  protagonistas, recordándonos que su cultivo se remonta a comienzos del siglo XVIII. Actualmente contribuyen de manera importante a las exportaciones holandesas. Un prolífico arcoíris multicolor parece empañar la visión. Los recipientes sobre los que semillas, cactus, flores, bulbos e innumerables especies florales de invernadero son exhibidos, cautivan la atención de los transeúntes. Quioscos de souvenirs y artículos decorativos en cerámica azul y blanca de Delf, o una tienda de artículos y ornamentos navideños, engalanan a lo largo de todo el año las aceras de esta parte de la ciudad.

Un alto en su camino, le permitirá acercarse a una típica taberna en la que Amstel y Heineken son las reinas del lugar. Una sopa de guisantes con panceta, unos arenques, o la tradicional tarta de manzana le darán las fuerzas para continuar con el periplo, y dirigirse al Voldenpark, un gran parque a la inglesa lleno de árboles majestuosos, pequeños lagos y rosaledas en el barrio residencial más exclusivo de la ciudad.

A dos pasos del parque se encuentra el Barrio de los Museos. El Stedelejik acoge obras de arte moderno, especialmente del ruso Kazimir Malévich y del holandés Piet Mondrian. Con ellos, comparten también espacio los conocidos Chagall y Matisse.

Los colores puros y salvajes usados por Van Gogh para representar los estados de ánimo, los paisajes, retratos y bodegones, se plasman en el museo que lleva su nombre. Construido en los años 70, es una de las atracciones más visitadas de la ciudad. Otra de ellas, es el Rijks Museum, una pinacoteca dedicada  al arte holandés que figura dentro de las más importantes de Europa y donde pueden admirarse La Noche de Ronda de Rembrandt, al igual que parte del valioso trabajo de Vermeer, Hals o Hooch que a través de un  detallismo purísimo describen la vida burguesa de Amsterdam en el siglo XVII.

El recientemente inaugurado Amsterdam Hermitage Museum, es una sucursal del museo de arte más grande de Rusia: el Hermitage San Petersburgo; ubicado en un soberbio edificio del siglo XVII, cuenta con seis galerías dedicadas a exposiciones temporales procedentes de la ciudad matriz. Hasta enero de 2010  es posible apreciar la vida en la Corte Rusa del XIX, impresionante muestra que nos acerca a la vida de una de las cortes más ostentosas y opulentas que haya visto Europa. A partir de febrero de 2010 será inaugurada la exposición Las Raíces del Arte Moderno; directamente desde San Petersburgo llegan obras de Braque, Picasso y Matisse, entre otros. El Museo Histórico de Amsterdam, la RembrandthuisMadame Tussauds, este último, hermano del londinense, son otros recintos a tener en cuenta en la visita.

Desde el 5 de septiembre hasta el 31 de octubre 2009, el Elephant Parade se toma las calles de Amsterdam. Si antes pudimos observar en distintas capitales las exposiciones de vacas creadas por diversos artistas, ahora le toca el turno a estos paquidermos. Tras su pequeño debut en Rotterdam y Amberes, llegan a la Venecia del Norte, en mayor número y con una cifra superior de admiradores. Más de cien piezas artísticamente pintadas y decoradas por renombradas celebridades plásticas adornan la ciudad. Existen recorridos establecidos para poder contemplar esta exhibición promovida por el filántropo inglés Mark Shand –hermano de Camila Parker Bowles- y presidente de la organización Elephant Family. El recaudo de la subasta de estas esculturas será donado a dicha entidad, que se encarga de la protección y conservación de los elefantes en Asia. Existen igualmente réplicas en miniatura que pueden ser adquiridas en diferentes galerías de arte y tiendas de recuerdos.

Pero si lo que prefiere es un diamante, está usted en la ciudad indicada, pues la talla de estas piedras es otra de las grandes atracciones y una de las principales actividades económicas de este país, que hizo  próspero este oficio a partir de 1867 después del descubrimiento de diamantes en Suráfrica, colonizada por pioneros holandeses.

Es esta una ciudad multirracial en la que el crisol cultural es evidente, ello se manifiesta en la gastronomía, pues se ofrecen al viajero restaurantes de todos los lugares del planeta. La comida indonesia, que proveniente de su ex colonia, es probablemente, una de las más galardonadas dentro de lo que se considera cocina étnica, y goza de varios asiduos al igual que la tailandesa. Doneer Kebabs, chinos, italianos, argentinos y cervecerías locales que ofrecen especialidades típicas, están a la orden del día. Los hay para todos los gustos y presupuestos.

Los centros comerciales y tiendas son también otro gran atractivo de la ciudad, pero si prefiere alejarse del tumulto y del barullo, quizás pueda volver a cruzar el arco del Benijnhof para llenarse de tranquilidad y paz, despedirse del mundo de las Beguinas, y quizás prometerse volver a esta ciudad de gente relajada y amable, de noches atrevidas y alegres, de placeres mundanos y artísticos, y sobre de todo de canales. Recuerde siempre, que aquí hay más canales que en la misma Venecia, y que como diría un célebre constructor holandés de diques: Un pueblo vivo sabe construir su futuro.

Información:

www.visitholland.com

www.amsterdam.info

www.iamsterdam.com

www.elephantparade.com

www.klm.com

Dónde alojarse:

Amstel Hotel: Professor Tulpplein, 1 Amsterdam 1018 GX  Tel: +31 206226060  www.amsterdam.intercontinental.com

Arena Hotel:  ‘S Gravesandestraat, 51  1092 AA Amsterdam  Tel: +31 208502400   www.hotelarena.nl

NH Grand Hotel Krasnapolsky: Dam, 9  1012 JS Amsterdam Tel: +31 206228607   www.nh-hoteles.es/nh/es/hoteles/holanda/amsterdam/nh-grand-hotel-krasnapolsky.html

Dónde Comer:

Werk Restaurant & Café Bar: Prinsengrach, 277  1016 GW Amsterdam  Tel: +31 206274079  www.werck.nl

Indrapura: Rembrandtplein, 42  1017 CV Amsterdam  Tel: +31 206237329  www.indrapura.nl

La Ruche and de Bijenkorf Kitchen: Dam, 1   1012 JS Amsterdam.  Tel: +31 205521709  http://a2-2a.blogspot.com/2008/10/restaurant-la-ruche-de-bijenkorf.html