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Madrid, Madrid, Madrid

Ascendida de buenas a primeras de pueblo a capital por Felipe II, Madrid es una ciudad que atrapa a sus visitantes. Lleva en su sangre ese toque picaresco de su literatura, sabe muy bien que no es la más bella de todas y se hace querer con esa perspicacia de mujer coqueta de mil caras y niña traviesa. Es cosmopolita y provinciana a la vez. Sabe lucir altivamente ante sus lugares históricos y siempre ofrece un cálido abrazo en la oscuridad de sus callejones. Seduce con la destreza de una experimentada y calculadora fémina y se esfuma al amanecer en un silencio turbio…

De su gallardía y corazón solidario siempre se ha escrito. Cientos de relatos hablan del valor con que ha superado los duros golpes que le ha asestado la historia. Madrid siempre se levanta, día a día se compone y permanentemente se reinventa.

En el afán de internacionalización, la ciudad del chotis y los chatos, apuesta por hacer cada vez más atractivos sus emblemas clásicos, y poco a poco, va encontrando la forma de adentrarse en un mundo nuevo de vanguardias y tendencias a través de nuevos espacios para la cultura, la restauración, las compras, lo ecológico y el ocio.

De los Austrias

Los conventos de las Reales Descalzas y de las Carboneras, las iglesias de San Miguel, San Andrés o San Nicolás; la noble casona donde Isidro salvara a un niño de ahogarse en un pozo y se convirtiera por ello en el Santo Patrón de la ciudad y diversos edificios barrocos y renacentistas, relucen en el Madrid de los Austrias, el vecindario que vio surgir uno de los emblemas tradicionales de la capital: la Plaza Mayor.

Las medievales calles de Cava Alta y Cava Baja, a las que se accede desde el célebre Arco de Cuchilleros, albergan muchos de los mesones y tascas que hacen parte del directorio gastronómico de Madrid. Las plazas de la Cebada y de la Paja se han convertido en centros de peregrinación del buen comer, gracias a los restaurantes y casas de tapas que se agolpan en sus inmediaciones.

De los Borbones

Con la dinastía de los Borbones, Madrid vio levantar muchos de sus más insignes monumentos. El Teatro y el Palacio Real se yerguen majestuosos en una de las zonas más concurridas, la Plaza de Oriente. Con vistas a la Casa de Campo –el antiguo coto de caza de la realeza-, el palacio que habitaran los reyes en su época, hoy en día sólo se utiliza para actos oficiales y acreditaciones diplomáticas. En la misma plaza se encuentra la última catedral de Europa, la de la Almudena, inaugurada en 1993 por Juan Pablo II tras más de cien años de interrupciones en su construcción.

Al oso y el madroño, la insignia por excelencia de Madrid, se le ha unido en plena Puerta del Sol, una ballena de vidrio. Es la nueva puerta de acceso al metro y a la nueva estación del tren de cercanías de Sol. Turistas, artistas y músicos callejeros aguardan impacientes el retorno del famoso neón de Tío Pepe, un clásico actualmente en restauración que no tiene claro su regreso.

Los vientos de renovación se han extendido hasta el antiguo mercado de San Miguel, templo de la arquitectura del hierro y el cristal, que en 2009 volvió a brillar para deleite de los sibaritas y que compite con los tradicionales bocadillos de calamares de la Plaza Mayor. Los antiguos puestos han sido sustituidos por selectos puntos delicatesen, que con diversas especialidades culinarias, permiten el más exquisito de los tapeos.

Los Borbones también son responsables de la aparición de la Real Academia de San Fernando, el Museo del Prado, el Banco de España o las fuentes de Cibeles y Neptuno. Otra de sus suntuosas obras es el Palacio de Correos, hoy sede del ayuntamiento, y que en su interior ha abierto recientemente un lugar para el arte y la cultura ciudadana denominado “CentroCentro”. Una iniciativa que integra el patrimonio de la ciudad como vía de crecimiento social y económico tanto para los artistas que en él exponen, como para los ciudadanos que lo visitan.

El edificio del Círculo de Bellas Artes, en plena calle Alcalá, ha abierto su azotea al público. Ésta ofrece una impresionante panorámica de la ciudad mientras se aprecia alguna de las exposiciones al aire libre en un ambiente completamente Art Decó.

El Centro de Arte Reina Sofía luce nueva cara tras la reforma ejecutada por el consagrado Jean Nouvel, el Museo del Prado ha reorganizado sus obras maestras colocándolas en la galería central de Villanueva; el Thyssen Bornemisza ha incorporado la colección de su alma máter Carmen Cervera y el jardín vertical del Caixa Forum sigue fascinando a todos.

Desde 1910 hasta 1936, la Residencia de Estudiantes fue el primer centro cultural de España y uno de los lugares de investigación de mayor prestigio mundial. Por ella pasaron, Lorca, Dalí, Buñuel o Severo Ochoa. En ella se instalaban durante su paso por Madrid, Ortega y Gasset, Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez o Don Miguel de Unamuno. En sus jardines se escucha el recitar de los poemas y frases de grandes genios, ideas provenientes de la libre enseñanza y el diálogo permanente entre ciencia y artes. En ella Einstein expuso su Teoría de la Relatividad; Madamme Curie y Le Corbusier contaron sus hazañas y el arqueólogo Howard Carter  -descubridor de la tumba de Tutankamón-, narró al mundo su trabajo.

De tablas y expresión

Las artes escénicas han sido una constante en una sociedad que ha sabido destilar creatividad e ingenio de una forma admirable. Nuevos escenarios han ido apareciendo como una apuesta por posicionar a la capital en el mundo internacional de las vanguardias y atraer a los más trasgresores.

En el barrio de Lavapiés, la monumental fábrica de tabacos conocida como Tabacalera, ha cedido su espacio a diversos colectivos para dinamizar la vida de un vecindario en ocasiones conflictivo. Aquí se encuentra una de las únicas tiendas de Madrid en donde todo es gratis, además de un agradable restaurante.

Los teatros del Canal, en las cercanías del Canal de Isabel II, marcan el ritmo de la cartelera más especial con permanentes obras y representaciones. El Circo Price, legado del mecenas de las artes acrobáticas Thomas Price, reabierto en 2007, ha vuelto a ser el referente cultural que siempre fue; los más grandes autores de teatro contemporáneo y los más variados espectáculos pasan por este teatro-circo. También destaca la Casa Encendida donde se dan cita los más cotizados directores internacionales del teatro actual y se presta apoyo a las instituciones culturales que luchan por los más desfavorecidos.

El antiguo matadero y mercado de ganados de Arganzuela ha visto convertir sus imponentes pabellones de principios del s.XX en espacios para las artes plásticas, el diseño, el teatro o la lectura. El Matadero es, desde que abriera sus puertas en 2007, un gran centro de creación y uno de los grandes referentes culturales de Madrid.

Madrid ecológico y lúdico

Uno de los más ambiciosos proyectos que ha ejecutado Madrid recientemente es la recuperación de la zona del río Manzanares.

Con sus aguas canalizadas y las zonas verdes habilitadas, la ciudad cuenta ahora con un espacio fluvial que durante años tuvo olvidado. La mejor forma de recorrer el proyecto Madrid-Río es en bici. Bajar hasta la ribera desde la antigua Estación del Norte -convertida hoy en el exitoso centro comercial Príncipe Pío-, es una agradable caminata que lleva hasta alguno de los puntos de alquiler de bicicletas. El paseo en dos ruedas se realiza por las zonas indicadas para ello y avanza por entre unos preciosos jardines resultantes de un esmerado trabajo de paisajismo. Junto a ellos aparecen las llamadas playas, tres superficies para refrescarse con chorros y nubes de agua pulverizada.

Se han trazado varios puentes para poder cruzar de un lado a otro del río y todos ofrecen una agradable vista de esta zona de recuperación medio ambiental que los madrileños utilizan para actividades lúdicas y deportivas. El arquitecto francés Dominique Perrault ha sido el autor del Puente de Arganzuela una futurista obra metálica y en espiral que pone el toque de “autor” al emplazamiento. Los muros de las fachadas de las casas de uno de los costados del mismo plasman los dibujos del artista urbano Sam 3. Fueron los propios vecinos quienes encargaron esta obra que contribuye a la humanización  del paisaje.

Vanguardia y rascacielos

Los vecinos del llamado Triball -una marca que agrupa a varios negocios de las cercanías de la calle Ballesta-, se empeñaron hace un tiempo en convertirse en la zona más auténtica y alternativa de la ciudad. Una interesante opción que ha conseguido óptimos resultados. El vecindario aúna boutiques que marcan tendencia, galerías de vanguardia, moda de autor, nuevos talentos y lo más atrevido del mundo creativo. Restaurantes de numerosas gastronomías, originales gin-bars, locales con buena música y una fauna social fascinante son los componentes habituales de una zona no apta para antiguos y clásicos. Ir de compras por Triball es uno de los mandamientos de la modernidad madrileña.

De Madrid al Cielo, el slogan que tuvo la ciudad hace unos años, parece haberse hecho realidad en la zona norte donde se levantan las grandes torres y rascacielos capitalinos. Sobresalen la Torre de Caja Madrid, diseñada por Norman Foster, y el lujoso Hotel Eurostars.

Madrid sigue recibiendo visitantes, y mientras amaina la crisis que embarga a España, la creatividad y los experimentos culturales se convierten en grandes aliados.