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Bill Viola: Vía mística por el Museo de Arte Abstracto Español

Cuenca, España

Visitamos Cuenca y recorremos una Vía mística desde el Museo de Arte Abstracto Español hasta el Museo de la Semana Santa, acompañados por la obra del gran videoartista estadounidense. Desde el Centro de Atención al Visitante podrán comprar la entrada para todo el recorrido que incluye 4 espacios expositivos donde además podrá visitar sus colecciones permanentes.

Por: Sergio Herrero
Fotos: Redacción ALTUM

 

Hablar de ciudades manchegas es hablar de Castillos, murallas y tradiciones desde la Edad Media. Pero pocas de ellas, además de ser Patrimonio de la Humanidad por su casco antiguo, pueden presumir de una especial modernidad, no por los rascacielos, en este caso también de la misma época, sino por albergar uno de los museos más singularmente hermosos que jamás podamos ver.

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En Cuenca, entre la verticalidad de esas construcciones que ganan espacio al cielo y las que lo ganan a la profundidad del abismo, las famosas Casas Colgadas, se abre paso la entrada al Museo de Arte Abstracto Español.

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La repercusión de este museo es tal que el centro histórico de la ciudad ha ido inaugurando más de diez espacios expositivos de muy diferente índole, entre los que destacan el Museo de Cuenca y el Museo de Ciencias de Castilla-La Mancha.

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La fachada del Museo de Arte Abstracto Español poco preconiza lo que su interior alberga. Y solo mientras ascendemos y descendemos perdiéndonos por sus intrincados pasillos reparamos en que nos hallamos en una de esas históricas casas. Fruto de su remodelación en los años sesenta, y del empeño de Fernando Zóbel, el artista local Gustavo Torner, Gerardo Rueda y, en general, el llamado Grupo de Cuenca, cumplió 50 años en 2016 con una ampliación de sus salas que solo aumenta su belleza.

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Las obras de esos y otros destacados artistas habitan las diferentes estancias, cada una de ellas con un modo de exhibición propio, ofreciéndonos una delicada adecuación de las piezas con las salas como solo hemos podido respirar en la exposición que inauguró el monumental Guggenheim Bilbao, pero en este caso enriquecida con un diálogo entre lo antiguo y lo contemporáneo presente desde la propia celosía junto a la taquilla del museo: una alianza de dos épocas que está destinada a permanecer en el tiempo y, ojalá, a desarrollarse en convivencia con obras futuras.

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Ese diálogo se complementa con el que propone Bill Viola (Nueva York, 1951) en una Vía mística que podemos iniciar aquí, con algunas de sus primeras obras en vídeo, El estanque reflectante (1977-79), pero que no precisa de un seguimiento cronológico para su disfrute: de hecho, en este mismo museo podemos ver obras mucho más recientes como Sharon o Madison (2013).

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La Vía mística es, efectivamente, un pequeño peregrinaje por algunos de los espacios de exhibición que ofrece Cuenca, como la Escuela de Arte Cruz Novillo, pero adquieren especial relevancia los lugares en los que este diálogo, al que ya nos tiene acostumbrados Viola, se establece con lo sagrado, ofreciendo una nueva iconografía de sublimación del gesto expresivo.

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Así, los Mártires de Viola casi se camuflan en una capilla de la Iglesia de San Miguel, mientras otras obras descomunales se muestran como un retablo contemporáneo. En la iglesia de San Andrés, El mensajero —que formó parte de esa exposición inaugural del mencionado museo de la capital vasca, y que por cierto contó con una retrospectiva de este autor hace un par de años— emerge y desaparece en las aguas que inundan el altar, en un bucle de desasosiego para el que se ha reservado este espacio en exclusiva. Junto a la iglesia, y con motivo de su reapertura, el Museo de la Semana Santa ofrece la entrada gratuita para los visitantes de esta exposición.

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La exposición de Bill Viola es una muy buena excusa, aunque no haga falta, por la que visitar Cuenca en este mes de febrero, tanto para quienes ya conozcan la ciudad y quieran ver algo nuevo, como para quienes aún no la conozcan y quieran aprovechar esta oportunidad única que servirá, a buen seguro, para que repitan más adelante el encuentro con la luz mágica que se filtra por las ventanas de las salas de este inolvidable museo.

Más información: www.march.es/arte/cuenca/