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De la dehesa a la mesa: ROOSTIQ

Madrid, España

Directamente de la finca de 150 hectáreas en Palazuelos, Ávila, llegan cada día las hortalizas, los pollos de corral, y los embutidos de cerdos alimentados con bellota, al corazón de Chueca donde acaba de abrir sus puertas ROOSTIQ, un lugar en el que los productos hablan por sí solos y la carta de carnes ofrece lo mejor del ganado vasco.

Texto y fotos: Redacción ALTUM

Desde tiempos ancestrales el ritual de comer es un acto que trasciende la parte nutritiva y alimenticia, es casi una ceremonia que une, que celebra diferentes efemérides, y que conlleva el honrar a los otros porque a las mesas intentamos que llegue siempre la mejor calidad y la mejor receta.

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Sala del restaurante Roostiq

Eso es exactamente lo que ocurre en Roostiq el nuevo restaurante de la calle Augusto Figueroa en Madrid donde se comprueba que la comida hace parte de nuestra identidad, metafórica y literal.

Claridad y Sencillez

Hoy en día, cuando el volver a lo básico se impone cada vez más después de haber pasado unos años de creaciones, fusiones y experimentos de los que se abanderan muchos, es de agradecer una carta sin rimbombancias ni estridencias donde se descarta lo artificial en aras de exaltar la claridad y sencillez de los platos, para que así, sean pues los productos los que hablan por sí solos.

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Arroz al horno con verduritas

Horno de leña: el actor principal

Egipcios y babilonios fueron los primeros en utilizar los hornos de leña hace más de 5000 años, pero desde entonces han cambiado mucho y durante siglos han sido un elemento imprescindible en todas las cocinas, y si no que se lo pregunten a los napolitanos que son los verdaderos artesanos y maestros en su fabricación.

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Pollo Roostiq, criado en libertad.

Muchos de los entendidos afirman que ningún horno como uno napolitano para conseguir los mejores resultados en las pizzas, y en Roostiq el horno, además de la calidad de la materia prima, acapara miradas y consigue sabores, el horno es napolitano.

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Pizza champiñón Portobello

Los materiales del horno de este establecimiento llegaron desde el sur de Italia, y se encargó a una familia de Nápoles cuyo horno más antiguo en servicio data de hace trescientos años; y fueron los expertos de esta casa quienes viajaron a Madrid e instalaron ladrillo a ladrillo  este horno.

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Chuletón de vaca (ganado vasco) crudo.

En él, Roostiq, consigue que la humedad de los alimentos se conserve ofreciendo sabores únicos. Así las pizzas artesanas como la de rúcula, la de enchilada de carne de buey o la calzone con torreznos son el culmen de la exquisitez.

Parrilla y coctelería

Al mantener una temperatura de 485 grados centígrados, platos como el arroz integral salteado con verduritas, los pimientos de Julia, el lomo de salmón con cebolleta o el pollo Roostiq consiguen el sellado exterior conservando en el interior toda su jugosidad y propiedades.

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Chuletón de vaca a la brasa.

La parrilla al carbón ofrece al comensal las espinacas baby y rúcula con vinagreta de bacon y huevo frito; el entrecot y la picanha, o el chuletón de vaca, además de la hamburguesa de buey. Pero si hay un plato en el que el fuego se utilice como manera directa ese es el de las acelgas salteadas a la llama, y para rizar el rizo, nadie puede dejar de probar los torreznos con champán, un icónico plato servido bajo el nombre de “bella y bestia”.

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Torreznos al champán

Las creaciones mixológas han corrido a cargo del barman campeón de España de coctelería, Joel Jaman, y la bodega de Roostiq cuenta con 78 referencias de vinos, algunos servidos por copas.

El dulce final

El equipo liderado por Carmen Acero es el responsable de la fabricación de unos postres caseros que invitan a “pecar”.

BROWNIE DE CHOCOLATE VALHRONA 1
Brownie de Chocolate Valhrona

El brownie de chocolate, la tarta de manzana, la piña glaseada a la brasa o el bizcocho de queso y chocolate con avellanas son sencillamente irresistibles.

De la tierra a los sentidos

La cocina a la vista es uno de los grandes atractivos, un concepto ejecutado con destreza por la arquitecta e interiorista María Villalón, que de la misma manera que llegan los productos frescos a la mesa directamente cada día desde la finca de Palazuelos, Ávila, para activar todos los bemoles del sentido del gusto, consigue que el ambiente cool y cosmopolita del barrio de Chueca conjugue perfectamente con la “cocina a fuego” del restaurante.

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Sala del restaurante con bodega de vinos al fondo.

La impresión al observar el trabajo arquitectónico y de interiorismo nos va guiando, desde los azules de la imponente barra que nos recibe, hacia los rojos y calderas junto a las maderas naturales de la sala que dan como resultado una decoración moderna y chic.

Más información: www.roostiqmadrid.com