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Les Trois Rois

Basilea, Suiza

Si en el año 1681 Les Trois Rois era una simple posada, hoy en día es considerado uno de los hoteles urbanos más antiguos, y uno de los mejores de Europa. Su restaurante “Cheval Blanc”, con tres estrellas Michelin, es uno de los mejores de Suiza; las habitaciones han seducido a muchas personalidades a lo largo de más de tres siglos, y su ubicación es la mejor de Basilea.

Texto y fotos: Redacción ALTUM

Exclusividad a orillas del Rhin

En el corazón de la ciudad más artística de Suiza, concretamente al pie del centro histórico de Basilea y a orillas del Rhin se encuentra el Hotel Les Trois Rois, cuyo nombre hace efectivamente alusión a esa atmósfera con aires de realeza que se respira en su interior.

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Basilea, esa ciudad que aunque suiza comparte también su corazón con Alemania y Francia, es cosmopolita y por su tamaño resulta una urbe manejable y artísticamente fascinante. Fue aquí donde surgió una de las ferias de arte contemporáneo más importantes del mundo: Art Basel, un evento que concentra cada año a los artistas más de vanguardia, a atrevidos coleccionistas y a destacados galeristas; y que tras su enorme éxito ha visto extender sus brazos a Miami y a Hong Kong.

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Gracias al comercio fluvial

A lo largo del s. XVII esa arteria fluvial del centro de Europa llamada Rhin se convertiría en una transitada ruta comercial de inmenso valor, y fue en 1681 cuando en esta esquina de Suiza -donde imperaba el comercio de sal- aparecía esta posada, que al igual que muchos alojamientos que se asentaban sobre las orillas de otras rutas comerciales, llevaría el nombre “Los Tres Reyes” en honor a Melchor, Gaspar y Baltasar, los reyes magos que homenajearon  a Jesús  con incienso, mirra y oro.

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Desde Casanova, quien en 1760 hizo públicos sus devenires amorosos vividos durante tres días en “Los Tres Reyes” hasta las relaciones franco-suizas discutidas entre sus paredes por Napoleón Bonaparte, el hotel ha sido anfitrión de grandes personajes.  Hans Christian Andersen, James Joyce, Theodore Herzl, Pablo Picasso, Duke Ellington, la reina Isabel II de Inglaterra o el mismo Bob Dylan han disfrutado de este exclusivo recinto que además de destilar historia posee un gran corazón.

Por amor al lujo

Rápidamente, comerciantes, aristócratas, diplomáticos y personalidades de gran relevancia social y cultural hicieron de este lugar su punto de encuentro. Con el paso del tiempo los propietarios fueron anexando a su hotel los edificios aledaños, y así entre 1841 y 1842, se acometieron las obras de expansión bajo la batuta urbanística del notable arquitecto local Amadeus Merian.

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La apertura oficial como uno de los mejores hoteles de todo el mundo tenía lugar en 1844: desde entonces ha habido varios propietarios pero es en 2004 cuando lo adquiere el empresario Dr. h.c. Thomas Straumann para renovarlo bajo los criterios de Patrimonio Nacional consiguiendo una lograda fidelidad a los parámetros con que se había reformado en 1844.

Como la tradición marcaba ya una pauta dada por los clientes más exigentes y los verdaderos conocedores del concepto de servicio de primer orden, el hotel se equipó con una infraestructura de lujo consolidándose así como el buque insignia de la exclusividad en Basilea, y uno de los mejores hoteles no sólo de Suiza sino del mundo.

Sofisticada atención por el detalle

Como si de un lema se tratara, aquí la elegancia radica en lo natural y en un excelente servicio que perfectamente combina las más ricas tradiciones europeas con la máxima comodidad y los elementos de tecnología más punteros.

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Así, sus 101 habitaciones y sus 36 suites están decorados con la simpleza de la tradición aristócrata en la que destacan numerosas obras de arte y suntuosos muebles.

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Los mini-bares con refrigerios de cortesía, aquellos balcones privados sobre el río, esos baños de lujo con amenities de alta gama, o los impresionantes arreglos florales dejan claro que aquí ningún detalle se pasa por alto.

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El estilo napoleónico en unos casos, el neoclásico en otros, o incluso la seductora geometría de los muebles art deco  de la Suite Les Trois Rois -la mejor de todas-, son exquisitos ejemplos que manifiestan que las épocas que el lugar ha conocido no han dejado de existir. Esta suite acoge a dos habitaciones de gran tamaño, 3 baños, una imponente chimenea y un jacuzzi en la azotea con unas cautivadoras vistas sobre la tercera ciudad de Suiza.

La crème de la crème

Al ser uno de los mejores hoteles del mundo, en su abanico de ofertas no podía faltar un restaurante con tres estrellas Michelin y 19 puntos de Gault Millau; se trata de “Chaval Blanc” donde su chef Peter Knogl, considerado uno de los mejores de Europa, consigue unos sublimes platos de alta cocina francesa, donde las influencias mediterráneas son, para los grandes críticos gastronómicos, “la crème de la crème”.

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Otra opción gastronómica es The Brasserie donde destaca la calidad de una materia prima que otorga un plus de frescura al paladar; y donde la elegante presentación de los platos es tan seductora como las vistas que se disfrutan desde su terraza sobre el río.

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Por las tardes, en el vestíbulo del hotel se tiene la sensación de estar en una película si no de época sí de esas que destacan por el glamour que se respira en el ambiente. El servició de té, con halos británicos, consigue deleitar a una concurrencia que duda en qué infusión beber debido a la inmensa variedad de las mismas y donde las creaciones pasteleras bailan al sol del atardecer con elegantes mini sándwiches y todo tipo de refinados bollos.

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Y por si fuera poco, el lujoso bar se encuentra embestido por una sensacional chimenea ante la que se asientan inmensos y exquisitos sofás, elegantes candelabros, iPads y un piano en vivo. Aquí, bajo petición, se pueden tomar clases de coctelería, es un sitio que la prestigiosa revista “Mixology” ya lo ha nombrado como “el mejor bar del año”.

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No todo termina en el bar, existe una bodega de vinos impresionante y un salón para fumar puros o “Cigar Salon”, con más de 135 variedades de cigarros; sin duda este hotel es una especie de embajada para los más sibaritas, que no en vano acumula en su haber una interminable lista de premios internacionales.

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Más información: www.lestroisrois.com