4. _Sala Tagide 1

Restaurante Tágide

Lisboa, Portugal

Con la vista más impresionante sobre Lisboa, este restaurante, clásico de clásicos es sin lugar a dudas no solamente uno de los mejores de Lisboa sino un templo de tradición y calidad, además de una oda a las tágides del Tajo.

Texto: Hernando Reyes Isaza

 

El poema épico Os Lusíadas, sin duda, la obra más importante de la literatura portuguesa fue escrito por Luis de Camoes durante su exilio en Macao. Es una interpretación fantástica de los descubrimientos portugueses que tuvieron lugar durante los siglos XV y XVI, que con especial relevancia celebra el descubrimiento de una ruta marítima a la India por el explorador Vasco da Gama.

Sala del restaurante con los azulejos de la colección familiar.

Hago esta introducción para dar un sentido quizás romántico al nombre de este restaurante Lisboeta, considerado como un clásico entre clásicos, y probablemente uno de los mejores de la capital portuguesa… Para escribir esta obra Camoes pide inspiración a las ninfas del Tajo, a esa adaptación de las nereidas de la mitología greco romana que habitan mares y ríos, y que en el río Tajo reciben el nombre de Tágides. ¡Bienvenidos a Tágide!

 Tradición, historia y calidad

Este lugar tuvo su estrella Michelin entre los años 1981 y 1992, y anteriormente había sido un restaurante-bar frecuentado artistas y extranjeros; y fue en 2007 cuando reabrió sus puertas para consolidarse definitivamente como aquel restaurante de prestigio.

Claro acento «azul» de Portugal, detalle de una de las paredes de Tágide

 

Hoy sabemos que durante los últimas treinta años de él no se han despegado ni la tradición ni la calidad, y no en vano la experiencia sensorial que aquí se disfruta ha sido altamente calificada por la crítica internacional y nosotros reiteramos tales halagos.

La mejor vista de Lisboa

Tras cruzar el umbral que nos adentra en el edificio del número 20 del Largo da Academia Nacional de Belas Artes subimos las escaleras que conducen a la planta superior donde se ubica el restaurante. Un gran salón se despliega sobre los grandes ventanales que miran a la parte baja de la ciudad. El ambiente, de tonos claros destila sobriedad y elegancia. Los protagonistas tanto del interior del sitio como de la decoración son las magníficas piezas de azulejos portugueses antiguos pertenecientes a la colección particular de los propietarios, y las mesas están todas colocadas estratégicamente para que todas tengan la mejor vista.

La vista sobre Lisboa es única

Miro detalladamente al exterior y Suzana Barros de Brito, una de las propietarias y jefa de sala, me va corroborando los nombres de calles y monumentos que ya he atisbado: un tranvía pasa abajo por la Rua do Arsenal junto a la Plaza del Municipio; al fondo la Catedral de Lisboa, y el croquis del horizonte lo define el cerro del Castillo de San Jorge. No existe un sitio en esta ciudad con una vista igual.

©EvelynKahn
Suzana Barros de Brito, nuestra anfitriona y una de las propietarias de Tágide. ©EvelynKahn

Como dato para el viajero recuerdo que el mítico tranvía 28, el “Életrico 28” pasa por la puerta del restaurante.

Carta y Menú Degustación

Por momentos se tiene la sensación de estar viajando gastronómicamente y aunque carta y menú son el resultado de la exaltación de la comida portuguesa es imposible no percatarse de los visos internacionales y de los toques de otras cocinas que salpican muchas de las creaciones culinarias de Tágide.

Terrine de cerdo con pistachos crujientes

Es un homenaje a los descubridores portugueses que, a través del Tajo, abrazaron al resto del mundo en sus navíos.

Guilherme Freire, el chef, ha pasado por restaurantes de Barcelona y Nueva York. Es un enamorado de los productos de temporada y de la cocina de su país, además de un defensor de la las fusiones que protegen el sabor del ingrediente estrella del plato.

Los azulejos antiguos son una insignia del local

Mantequillas caseras de oveja y de vaca, aceite del Alentejo, panes de maíz, de cereales y blanco llegan a la mesa con un vino blanco de la casa que resulta ser de Adega Mae de Torres Vedras, todo un referente de los vinos de Lisboa; ésta es una conjugación de cuatro variedades Arinto, Viognier, Alvarinho y Viosinho.

El pescado, uno de los grandes protagonistas de Tágide

El amuse-bouche de salmón y perlitas de caviar negro, el chupito de calabaza asada o el huevito de codorniz se presentan como pequeños aperitivos para dar paso a una terrine de cerdo con pistachos, mousse de oporto y encurtidos de zanahoria y a un foie gras casero de una finura increíble.

El Foie Gras casero de Tágide tiene fama internacional

Destacan las gambas en crema de marisco acompañadas de coliflor confitada a la lima. Los pescados frescos y finamente tratados o las carnes de excelsa calidad y sus elaborados acompañamientos -en muchos casos incluido el delicioso tuétano– terminan de dar fuerza a una carta que seduce de principio a fin.

El manejo que dan al marisco en Tágide es ejemplar.

Para cortar sabores el chef elabora sorbetes perfectos, nosotros probamos el de maracuyá antes de dejarnos seducir por un exquisito fondant de chocolate con gel de kiwi y helado de menta.

Lisboa, Portugal, 30/10/2019 - Carta de Inverno / Outono do Restaurante Tágide. ( Ricardo Lopes / DR )
Chocolate, menta y kiwi… una tentación para cerrar con broche de oro.

Nos despedimos del lugar, de las vistas y de un sitio inolvidable. Al bajar a las escaleras agradezco a las ninfas del Tajo por elevar al máximo la comida portuguesa en lugares como este.

Más información: www.restaurantetagide.com