“Toca el timbre”

Toco el timbre, y entro en un fascinante mundo de jazz y art decó.

527Archiduc-Columns4

Una puerta engalanada con una seductora “A”, se abre tras tocar un timbre (desde este momento me siento en otras épocas, eso de timbrar para que te abran la puerta de un bar, me genera sensaciones casi morbosas, que no puedo negar que me gustan). Entro a otro mundo. Penetro en la magia de lo “Decó”, y en la sencillez de las formas de este estilo arquitectónico. En la penumbra, percibo un techo sostenido por dos altas columnas, un balcón de los llamados de “media luna”, y un inmenso piano en el centro del recinto. Mi mirada atraviesa el lugar consiguiendo descifrar, en una esquina del fondo, una pequeña barra de bar. Me dirijo a ella. El local está abarrotado. Entre notas de saxo y bemoles de piano consigo llegar a la barra y pedir un Dry Martini –tengo la impresión que es el trago que le va al lugar-. No conozco a nadie, pero eso es lo de menos, tardo poco en sentir cercanos, y casi amigos, a los músicos que tocan. He entrado en un fascinante mundo de jazz y art decó.

Revolviendo la aceituna de mi copa, Logocapto que estoy en L´Archiduc”, el rey de todos los bares de Bruselas, una ciudad a la que le caen varios piropos por su vida nocturna –ya sé que a muchos esto nos sorprende-, entre ellos, la de capital europea de “clubs”. Eso es precisamente L´Archiduc… un “Club de Jazz”. Consigo llegar hasta el balcón, apoyo mis codos en la barandilla, y mirando hacia abajo, reitero mi convicción de estar en otro mundo, me siento envuelto por el glamur de un saxofón de finales de los 30. Es sábado, y he llegado al lugar por dos razones. La primera, porque sabía que existía, algo había leído, y otra, porque la frase con que lo promocionan los sábados me cautivó: “Jazz after shopping”, una fórmula, para mí, inmensamente seductora…

L´Archiduc, existe desde el año 37 cuando lo inauguró su propietaria Madame Alice. Por estar en las cercanías de la Bolsa bruselense, sus clientes eran financieros, banqueros y hombres de negocios, que junto con sus secretarias acudían a esta discreta joya del art decó.

Rectangular

Probablemente la “A” de la puerta se refiera a Alice, su dueña, o a su nombre, L´Archiduc; pero seguro que algún homenaje hace a los encuentros secretos de ejecutivos con sus amantes, y se refiera a “Amor”… En cualquier caso, la puerta es la misma de entonces, la clientela en cambio, es otra muy distinta. Por suerte, a L´Archiduc, ya no vienen los nazis que lo frecuentaron durante la guerra. Ahora, son burgueses, funcionarios, músicos, jóvenes, mayores, belgas, extranjeros, artistas, enamorados felices, almas en pena, y personajes de la farándula, quienes actualmente, y por unas horas, muestran dentro de estas cuatro paredes, su mejor y más secreta esencia bohemia.

Puerta-con-la-A

Cuando en 1953 Madame Alice se retiró, fueron el músico belga Stan Brenders y su esposa, quienes tomaron las riendas de un lugar que ya gozaba de la mejor fama, y que la gente identificaba con su piano –quizás porque en las tardes, era este instrumento el que se mecía al movimiento de las manos de Brenders-, y sus columnas decó. Con este matrimonio llegó el jazz a L´Archiduc, y con él las grandes figuras: Nat King Cole, Alice Babs o el mismo Miles Davis. Brenders había creado en el 36 la “INR Jazz Orchestra”, y con él a la cabeza, el bar se convirtió en el punto de encuentro de los amantes de esta música nacida a finales del XIX en los alrededores de Nueva Orleans. Al morir en 1969, su esposa regentó el lugar hasta 1985, año desde que sus actuales propietarios, Jean Louis y Nathalie Hennart, llevan la batuta de uno de los bares de jazz más famosos de Europa, y que han conseguido mantener la identidad del establecimiento de una manera impoluta.

Interiror-2

Tras deleitarme con la actuación que he acompañado con otro Martini, he hecho un recorrido por un gran repertorio entre los que particularmente me emocionaron “Blue in Green” y “So many people”.

Al cruzar la puerta de L´Archiduc, para volver a mi vida imperfecta, no puedo dejar de recordar esa célebre frase de Miles Davis, dirigiéndose a una señora que estaba en la barra de un bar:

“Yo he cambiado la música cuatro o cinco veces. ¿Qué ha hecho usted importante aparte de ser blanca?”

Ya sabes, si vas a Bruselas, “Toca el timbre”.

L´Archiduc: 6 Rue Antoine Dansaert, Bruselas.

pajarito

11 comentarios sobre ““Toca el timbre””

  1. Este club Art Decó está hecho para mi, ¡Jazz after shopping!!!!!, jazz after hours, jazz after lo que sea. Cuando vuelva a Bruselas…Tocaré el timbre.

  2. Veo que los lectores son aficionados al jazz, a los bares, a la noche… y al shopping! Muchas gracias por dedicar tiempo a ALTUM para dejar estos comentarios.

  3. Vengo de L´Archiduc, y lo primero es escribiros.
    HE TOCADO EL TIMBRE, y he FLIPADO!!!! Muchas, PERO MUCHAS gracias por esta recomendación, que me ha dado uno de los mejores sábados en mucho tiempo… Ah, y por cierto, fui después de comprarme varios pares de zapatos…. Chicos Altum, de verdad, gracias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *