En este relato visual hacemos un recorrido por la Semana Santa de Popayán, la capital religiosa de Colombia, y por Mompox, una ciudad colonial a orillas del río Magdalena.

Popayán es una ciudad colombiana
Es una ciudad colonial que vive como tal

La mujer piensa que ya no es tan colonial
Hace varios años un terremoto casi acaba con todo

Rehicieron en cemento las bellas casas de adobe
No quedaron tan mal pero el calor del adobe se perdió
La reconstrucción no fue la esperada por la mujer

Sin embargo la mujer añora a Popayán
Popayán está situada en el departamento del Cauca
En la parte suroccidental de Colombia, en la montaña
Popayán es una ciudad muy conservadora
Es una ciudad totalmente tradicional
Una ciudad que parece estacionada en el tiempo

Las costumbres y los ritos se mantienen
La mujer no es nada conservadora
Sin embargo le encanta la semana santa en Popayán
Le gusta que en Popayán haya procesiones
Le gusta el Festival de música sacra
A los nacidos en Popayán se les dice “payanejos”, “patojos”
Los “payanejos” se sienten españoles del siglo XV o XVI
La mujer ha conocido a varios que hablan como Cervantes
No entienden que el idioma cambia, que el mundo cambia
La mujer adora ir a Popayán en semana santa
Le gustan las procesiones de Popayán

Son un remedo colombiano de las de Sevilla
Son muy impresionantes y emotivas
Los hombres de Popayán se preparan desde niños
Se preparan para las procesiones, para cargar “los pasos”

“Los pasos” son maravillosas figuras religiosas
Puestas en andas, algunas de oro, muy pesadas
Que son llevadas en hombros por los cargueros
Ser carguero es un honor en Popayán

Es una tradición heredada de España
Los cargueros usan túnicas y capuchas moradas
Cada anda es llevada por más de doce hombres

A los cargueros también se les llama “nazarenos”
Caminan lento, bamboleantes, acompasados
Las procesiones son por la noche en semana santa
La gente se agolpa en las calles de piedra
La gente espera ansiosa la procesión
La mujer no entiende porqué se impresionó tanto
Entre la multitud miró pasar “los pasos” cargados
Se conmovió profundamente
La multitud contemplaba en total silencio

La mujer sólo oía las pisadas de los cargueros
Olía el poco incienso que llevaban los monaguillos
Los “pasos” le parecieron de una belleza extraña
“La Dolorosa” le pareció el más extraordinario
“La Dolorosa” es de una belleza conmovedora
Lleva al Cristo sobre su regazo
Al Cristo después de la crucifixión
Al Cristo lacerado, traicionado, derrotado
El rostro de la Virgen es el de una madre
Una madre que en silencio grita de dolor
A su paso la gente calla, llora, reza

Algunas mujeres llevan velos negros en señal de luto
Los hombres usan sus mejores trajes
El público lleva en sus manos velas encendidas
La noche se ilumina con cirios y faroles coloniales

Pasan las doce figuras del Viacrucis,
Cada doce pasos oscilantes, suena un golpe de tambor
A la mujer le pareció un sonido primigenio, ancestral
Un sonido de otro lugar, de otro tiempo
De otro lugar en el tiempo, de otro lugar en el espacio
Un sonido desgarrado y adolorido
La mujer no es practicante, no sabe si cree en dios
Sin embargo la emocionan las liturgias
La Semana Santa en Popayán es una bella liturgia

La mujer piensa que los ritos son importantes
Necesarios para su vida
Le gusta asistir a los ritos religiosos
La conmueven los ritos ortodoxos
Le gustaría que la misa aún fuera en Latín
Con cantos gregorianos, misterio, e incienso
La figura de la Virgen con Jesús en el regazo la enterneció
El rostro de María le pareció de un atractivo extraño
Por su desolación, su paz y su esplendor
La mujer piensa que más allá de la Historia
El tallista plasmó a la madre desconsolada
En una imagen desoladora y sublime
La belleza de la procesión le parece difícil de transmitir
Las calles iluminadas por antorchas ayudan al rito
A la mujer la gusta buscar sus orígenes en los ritos
La mujer también asistió al festival de música sacra

Un festival de música sacra para fieles e infieles
Que se hace en semana santa en Popayán
Está muy bien organizado, los conciertos son en las iglesias
Muchas de las iglesias de Popayán son coloniales

Las adecúan como auditorios musicales
Los intérpretes son de buena calidad
La gente se agolpa en los atrios para poder escuchar
La mujer es hincha de los conciertos en Popayán
El ambiente es grandioso, la música es bien escogida
Piensa que no hay mejor descanso que oír música
En los conciertos las palabras la abandonan
El pensamiento desaparece, vive en el sonido
Por eso, y por algunos amigos, extraña a Popayán
También recuerda la semana santa en Mompox
Mompox es un puerto de río, un puerto colonial

Mompox , dicen, es “la tierra de Dios,
donde se acuesta uno y amanecen dos»
Eso dicen los costeños, a la mujer no le pasó
Mompox es un pueblo donde hace mucho calor
Queda frente al puerto de Magangué
La familia materna de la mujer es oriunda de Magangué
Magangué es un puerto comercial, un puerto feo, triste
Fue un puerto importante, ahora es un arenal sucio
No es cálido, es hirviendo, está lleno de comercios
Mompox sigue siendo un bello puerto
En la semana santa de Mompox
Los cargueros cargaban las andas durante dos días
Desde el Jueves santo hasta el viernes santo

Caminaban tres pasos hacia adelante y dos hacia atrás
Iban con túnicas rojas atadas con un cordón de cuero
En Mompox la temperatura es de 40 grados
Los cargueros tardaban 48 horas en llegar a la iglesia
Llegaban al atrio a las tres de la tarde del viernes santo
Tiraban las andas en la puerta de un golpe seco
Se quitaban las túnicas, también las tiraban al piso
Quedaban semidesnudos, protegidos por taparrabos
Algunos por calzoncillos viejos, blancos y anchos
Entraban corriendo a la iglesia, parecían desesperados
Se lanzaban al piso frente al altar, se flagelaban llorando
La mujer lo presenció una vez
Se aterrorizó al ver la histeria colectiva
Le atemorizó que eso pasara en pleno siglo XX
No le gustó la semana santa en Mompox
Salió de la iglesia en busca de un helado y no lo consiguió
Los viernes santos en Mompox no venden nada
La mujer se fue a su pensión a tratar de dormir
A olvidar la escena de los cargueros revolcándose
La mujer quiere volver a Mompox en otras fechas
Recorrer sus casas coloniales verdes y blancas
Disfrutar del olor de los árboles frutales
Pasearse por los maravillosos patios
Ir a visitar la iglesia y la plaza principal
Pensar en sus amigos oriundos de Mompox
La mujer prefiere, en semana santa, ir a Popayán
Retornar al olor a barro, incienso, adobe y cal
Volver, incrédula, en pleno siglo XXI al medioevo
MARÍA ISABEL VARGAS ARANGO
BUENOS AIRES- Marzo de 2012