Ilhabela

El concepto de lo “urbano”  parece desaparecer por momentos cuando se llega a esta isla del estado de Sao Paulo, la porción insular marítima de mayor tamaño de todo Brasil y en la que el 85% de su territorio es bosque natural protegido: “Mata Atlántica”.

Cuenta con más de 40 playas y 140 km de costa, algo más de 300 cascadas naturales, infinidad de senderos para hacer impresionantes recorridos por zonas de montaña, que alcanzan los 1.300 m de altura, dando una amplia diversidad al paisaje.

Para una ciudad de agitada vida como Sao Paulo, contar con esta joya de la naturaleza a 217 km de distancia (unas tres horas de carretera), es un privilegio que otorga a los paulistas verdadero descanso y desconexión.

En los últimos años, Ilhabela viene alcanzando un prestigioso reconocimiento mundial, pues lo que antaño era casi un secreto, ahora es tema de conversación entre los viajeros internacionales que para sus vacaciones, buscan una alternativa diferente; un lugar que diste de la saturación urbana, pero que a la vez, responda a las necesidades de un turismo exigente y de calidad dentro de un armonioso entorno natural.

La reputación de la “Semana de la Vela”, el mayor evento de este tipo en América del Sur, ha colaborado a que esta isla, llamada de Sao Sebastiao por Americo Vespuccio en 1.502, salte a la palestra mundial, pues durante cada mes de julio  acuden más de un millar de participantes provenientes de los más variados lugares del mundo.

A lo largo de la historia, la costa atlántica de la isla ha sido escenario de numerosos naufragios, y la visita de estos navíos es posible gracias a guías-buzos que hacen la delicia de los submarinistas. El buceo y el snorkel son unos de los principales atractivos de Ilhabela, como también otros deportes náuticos que encuentran aquí el espacio ideal para su práctica: el windsurf, el kitesurf y la pesca deportiva.

Al desembarcar del ferry-balsa que zarpa desde la vecina población costera de Sao Sebastiao, y que tiene una duración de tan sólo 20 minutos, se encuentra la única carretera pavimentada, pero algo precaria, que frente a la costa continental recorre la isla de sur a norte, atravesando la principal población isleña:  Ilhabela – Vila.

A lo largo de esta vía, se concentran la mayor parte de los alojamientos que operan a modo de “pousadas”; infinidad de restaurantes, algunos de ellos galardonados con reconocidas estrellas gastronómicas, así como bares y cafés de agradable ambiente y animada vida nocturna, ocupan hoy en día antiguas casas coloniales de atractivos colores.

La otra mitad de la isla sólo puede ser alcanzada a pie, en barco o en vehículos 4 x 4. Quizás la excursión más deseada por todo visitante es la que se realiza en “jeep” hasta la Praia do Castelhanos, ubicada en la bahía del mismo nombre, y que figura en la lista de las playas más lindas de Brasil. Para llegar a este paraíso es necesario recorrer 20 km en este tipo de vehículos, por una especie de trocha que convierte la travesía en una verdadera aventura; al término del camino la recompensa es ampliamente satisfactoria: una extensión de blanca arena de una belleza inusitada y con un poco de suerte, el avistamiento de delfines terminará por premiar al viajero. En los meses de verano se suele hacer el trayecto de ida en vehículo 4 x 4 y el de regreso en barco.

Desde el extremo sur de la isla, es posible encaminarse hacia la población de Bonete; el recorrido se hace a pie, por un abrupto sendero (4 horas aproximadamente), o en barco. Esta pintoresca aldea de pescadores conserva  el  sencillo encanto del pasado entre callejuelas de arena con rústicas casas en las que se fabrican embarcaciones con maderas nativas. Sorprende el aspecto de sus habitantes, de tez clara, cabello rubio y ojos azules. Se dice que son descendientes de corsarios europeos que se afincaron aquí entre los siglos XVII y XIX.

Esta “Isla Bella” posee una interminable lista de encantos, en sus alojamientos el abanico es amplio y variado; algo muy especial tienen estas Pousadas, para que sean continuamente halagadas por parte de numerosos medios de comunicación, tanto de Europa como de Norteamérica, que poco a poco van suscitando el interés de importantes inversionistas.

El concepto de “lujo tropical” lejos de las grandes moles de ladrillo y cemento, que normalmente masifican los lugares de veraneo está presente en varias pousadas de la isla. Da la impresión que intentan distinguirse unas de otras gracias a su buen servicio,  su acertado concepto gastronómico, su  diseño arquitectónico y decoración, e inclusive prestando atención a la salud espiritual y a las  necesidades holísticas de sus huéspedes.

En la misma Praia do Curral, se encuentra el DPNY Beach Hotel & Villa que ya se está convirtiendo en un emblema de esta isla y en general del litoral norte de Sao Paulo. Pareciera que el concepto de la industria turística brasileña, con establecimientos como este, está sufriendo una importante transformación. Sus propietarios han conseguido crear un interesante concepto: el “Hipppie-Chic”, combinando materiales típicamente brasileños, con sofisticados elementos europeos y asiáticos en un entorno de bosque tropical. Logran que lo moderno sea lo fundamental con cierto aire “kitsch”, y de absoluta vanguardia “cool”.     

Su Beach Club abierto siempre para huéspedes y visitantes, cuenta con dos reconocidos DJ´s que se encargan de ambientar el lugar con música electrónica y lounge. Las fiestas o raves de los sábados son un “must”, y no pueden pasarse por alto durante la visita a este enclave brasileño.

Las habitaciones son todas de “diseño”, y cuentan con  iPod y televisión de plasma. Su restaurante Tróia ofrece una seductora carta de platos de alta cocina contemporánea-mediterránea.

De alguna manera el lugar recuerda por su ambiente y su espíritu, a los locales más transgresores de Ibiza.

Otro alojamiento con mucho encanto es Solar Singuitta. Con espectaculares vistas al océano, esta posada se encuentra decorada con motivos africanos y otras piezas de arte, recolectadas por sus propietarios en sus innumerables viajes por el mundo. Existe un carro de golf que ayuda a transportar a los clientes dentro de la propiedad. Su Spa cuenta con un amplio menú de masajes que ayudarán a recuperar fuerzas después de un día de excursiones por la isla.

Ubicada en la Praia do Santa Tereza se encuentra la Pousada Canto da Praia. La reforma de una antigua casa de pescadores, y del edificio contiguo que servía para guardar las barcas, ha dado vida a este simpático lodge. Los nombres de las habitaciones se corresponden con diferentes playas de la isla, y su  sencilla decoración cuenta con artesanías brasileñas. Tiene kayaks para uso de los huéspedes.

Cualquiera de estos establecimientos podrá ayudarle a encontrar un guía local para sus excursiones o caminatas, e incluso organizar su propia agenda para que en la isla no le haga falta nada por ver.

El descanso está asegurado en cualquiera de las posadas de la isla. El servicio al cliente y los famosos desayunos imperan en todas ellas. Al caer el sol, acercarse al pueblo para dar un paseo, ir de compras o tomar un café, forman parte de la agenda de todo visitante. Una parada técnica en cualquiera de las heladerías siempre es recomendable.

Es conveniente llevar buen calzado, ropa ligera, protector solar y como siempre en el trópico, repelente contra los mosquitos.  Aunque la isla es muy sencilla, tenga en cuenta que se respira cierto aire chic, especialmente para las vestimentas de la noche.

Una isla de ambiente descomplicado pero con muchos toques cosmopolitas, que fascinan a todos sus visitantes. Primero fueron los brasileños quienes cayeron rendidos a sus pies, ahora es el turno de los “ciudadanos del mundo”.

Donde dormir:

DPNY BEACH HOTEL & VILLA

Praia do Curral Km 14

Avenida Jose Pacheco do Nascimento, 7668

Tel: +55-38942121

www.dpnybeach.com.br

SOLAR SINGUITTA

Av. Gov. Mario Covas Jr, 14500 (Itapecerica) Km 20

Tel: +55-38941414

www.pousadasolarsinguitta.com

POUSADA CANTO DA PRAIA

Av. Forca Expedicionária Brasileira, 793 (Sta Tereza), Km 2

Tel: +55-38961194

www.cantodapraiailhabela.com.br

Otras playas:

Viana, Pacuiba, Perequé, Saco da Capela, Egenho d’Agua, Praia da Fome, Jabaquara