Floris Suite Hotel

Curaçao, Antillas Holandesas

La más grande de las que conformaran las Antillas Holandesas en el Caribe, tiene la suerte de no estar salpicada por el turismo de masas. En ella se conserva el encanto de otras épocas, una identidad muy particular, un rico bagaje cultural y un valioso conjunto arquitectónico que le han merecido a Willemstad, su capital, el título de Patrimonio de la Humanidad.

Los edificios que conforman el hotel mantienen el aspecto isleño que tanta personalidad da a las construcciones de esta parte del mundo. Las simples líneas que predominan en su decoración se entienden como toques de modernidad y buen gusto, un concepto que se adapta perfectamente a un público adulto, contemporáneo y amante de las tendencias de diseño y la elegancia.

Cada una de las 72 suites cuenta con un patio sobre el jardín de la piscina o con balcones que miran a los bien cuidados jardines tropicales. El huésped encuentra en este “Boutique Hotel” toda la comodidad y el funcionalismo de los tiempos que corren: un pequeño salón, una cocina bien equipada, conexión Wi-Fi sin coste adicional y un personal ampliamente entrenado para dar el mejor servicio posible.

Ubicado en Piscadera Bay, el hotel cuenta además con una pequeña playa privada: “Pirate Bay Beach Club and Restaurant” todo un capricho para los amigos del mar.

Su restaurante “Sjalotte”, uno de los mejores de la isla y a cargo de la chef local Loucine Brooks, ofrece la perfecta combinación de los sabores antillanos con la tradición y las técnicas culinarias europeas. Loucine ha pasado por los restaurantes de afamados chefs holandeses como Erik van Loo, Hans Snijders o Hans van Triest.

Este hotel es todo un descubrimiento especialmente para el viajero independiente o para quienes viajan sin niños.