El pasado mes de agosto abrió sus puertas este pequeño hotel boutique en una de las casas republicanas más notables del barrio bogotano de La Candelaria.
Fotos: Juan Montejo
Jmontejofotografo@gmail.com
La llamada época republicana de Colombia vio su apogeo entre 1830 y 1862, y aunque algo convulsa por las diferencias del manejo del poder entre dos partidos políticos, dejó grandes aportes culturales y arquitectónicos.

Casa de la Vega es un ejemplo de ello, y hoy tras una impecable remodelación que ha respetado cada detalle de los elementos arquitectónicos de la época, la capital bogotana cuenta con un hotel boutique que trasciende a las tendencias actuales haciendo un guiño a la historia y al patrimonio monumental de un país que cada vez cuenta con más visitantes y en el que la calidad de sus servicios turísticos es cada día más reconocida a nivel internacional.
El encanto de lo “retro”
La que fuera la casa de Don José de la Vega, un ilustre abogado colombiano, periodista, político, además de diplomático, y quien en compañía de Don Laureano Gómez fundara “La Revista Colombiana” y el diario “El Siglo”, pertenece hoy en día a algunos de sus nietos.

Tras una exquisita reforma, los herederos han conseguido que la propiedad luzca en cada rincón el esplendor de otros tiempos en unos espacios de generosas proporciones y acogedores ambientes, donde corredores, puertas, ventanas y pisos tienen a la madera como principal protagonista.

La remodelación de la casa, que se inspiró en la sencillez de la decoración del campo danés y sueco, ha mantenido la presencia de la luz natural gracias a sus patios interiores y a unas paredes estucadas que consiguen una seductora luminiscencia.

Aunque es indudable el aire republicano de la atmósfera, en la decoración se entremezclan elementos de aires “retro” que consiguen dar una personalidad definida y acogedora a un establecimiento que cuenta con 15 habitaciones especialmente diseñadas para el confort de sus clientes quienes pueden escoger entre una estándar o una suite con un pequeño salón y sofá cama adicional.

Todas ellas están equipadas con televisión de plasma con conexión a cable internacional, wifi gratis accesible desde el cuarto y teléfono privado; y para una mayor comodidad y absoluto descanso, los cristales de las ventanas son anti ruido. Los amenities del baño han sido especialmente concebidos para Casa de la Vega y se presentan en un sugerente kit de aseo; en todos los baños hay secador de pelo.

Bajo petición el cliente puede solicitar su llamada despertador en una recepción que está abierta las 24 horas, además de transfer al aeropuerto, servicio de paraguas y, también, servicio de lavandería.
La carta de su restaurante incluye una amplia selección de platos internacionales y delicias colombianas; en su snack bar el cliente puede relajarse a la hora de la merienda con alguna especialidad del hotel. Si el huésped prefiere la privacidad de su habitación, cuenta también con servicio de room service.
Los desayunos están incluidos y los han denominado “tipo buffet internacional” ofreciendo una variada suerte de alternativas para todos los paladares.
Durmiendo con la historia, despertando con la cultura
Su ubicación, en pleno barrio histórico de La Candelaria, permite al viajero tomar el pulso a la ciudad en un área que se extiende de este a oeste desde la Avenida Circunvalar hasta la carrera Octava; y de sur a norte desde la calle 6ª hasta la Avenida Jiménez. Avenida, que por cierto, lleva el apellido del español que fundara la ciudad el 6 de agosto de 1538: Gonzalo Jiménez de Quesada. El hecho tuvo lugar en la santafereña Plazoleta del Chorro de Quevedo, muy cerca del hotel, y a las faldas de los cerros de Monserrate y Guadalupe.

Fue en este barrio donde se desencadenó la independencia de Colombia tras el incidente del “florero de Llorente” en un escenario convertido hoy en día en la “Casa Museo 20 de julio”. En las cercanías los huéspedes encuentran también la Plaza de Bolívar; el Palacio de Nariño, residencia y despacho del Presidente de la República; la Catedral Primada; la Capilla del Sagrario; el Palacio Arzobispal; el Capitolio Nacional, donde sesiona el congreso de la República; el edificio Liévano, sede de la alcaldía de la ciudad, y diversas instituciones públicas y varias universidades.

El Teatro Colón, el más importante del país; la sede de la Cancillería en el Palacio de San Carlos, el Museo Botero; la Casa de Poesía Silva; la Biblioteca Luis Ángel Arango, el Centro Cultural Gabriel García Márquez; la Casa del Márquez de San Jorge, hoy Museo Arqueológico; el Museo de Arte Colonial; el Museo del siglo XIX; o el teatro Camarín del Carmen -en lo que fuera el antiguo recinto de las Carmelitas Descalzas-, ayudan a completar el gran acervo cultural de un vecindario que mantiene su vida de barrio de antaño y su primoroso encanto colonial a 2600 metros de altura.

Si se precisa de un servicio más personalizado, -ya sea para el viajero de turismo o para el de negocios-, la recepción indicará los tours y excursiones disponibles, así como las atracciones más destacadas de la ciudad.
El ritmo de la noche
En La Candelaria conviven cultura, tradición, glamour y bohemia. Es por eso que sus noches son muy apetecidas por gente de todas las edades y especialmente por aquellos aficionados a la música latina y tropical. A escasa distancia del hotel se encuentran algunos de los lugares más emblemáticos para bailar salsa, o música del interior del país como los vallenatos. A la luz de la luna y por un barrio de cúpulas, torres de iglesias y tejados de barro, todo tipo de música se cuela entre calles coloniales, y puede ir, desde los ritmos afro de una esquina, hasta los tecno de la manzana de atrás, o a las notas de arrabal de un famoso tango que emergen del interior de una vieja casona colonial.
El hotel Casa de la Vega es, sin duda, una alternativa donde confluye la identidad más arraigada de la ciudad con lo cosmopolita y el buen gusto; es un lugar con un servicio al cliente excepcional donde la relación calidad-precio invita a regresar.

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