El Museo Automovilístico de Málaga, ubicado en el edificio de la antigua Fábrica de Tabaco, se ha convertido en una visita imprescindible en esta ciudad. El coleccionista portugués Joao de Magalhaes, ha encontrado en la capital de la Costa del Sol, la mejor vitrina para sus preciados juguetes.
Sorprendido, sigo sorprendido con este museo que abrió sus puertas en septiembre de 2010.
No sabía de su existencia, ni tampoco esperaba que mi visita terminara por convertirse en un viaje por diversas momentos artísticos del siglo XX donde refinamiento y tradición imponen la pauta. Esperaba piñones, bujías y carburadores, no Svaroskys decorando un Rolls Royce que perteneció a Roosvelt, o pañuelos de Christian Dior usados por las “señoras bien” para proteger sus peinados mientras conducían un descapotable. Mucho menos, toparme con magníficos carteles antiguos alusivos a prestigiosas marcas de vehículos o una graciosa muestra de maletas antiguas…



De la Belle Epoque a los decorados más caprichosos del tunning; de los años 20 al diseño futurista o de los emblemáticos símbolos de la tradición británica a los vehículos de energías alternativas, es decir, desde el Winner de 1898 hasta el prototipo de hidrógeno… En fin, que el recorrido por sus 10 salas temáticas me dio un buen paseo por el mundo del motor.
La parte dedicada a los clásicos tiene exponentes de las marcas De Dion Bouton, Richmond, Bugatti o Charron, piezas exclusivísimas. Quizá, uno de los mayores ejemplos del lujo de principios del XX sea un Hispano Suiza Torpedo Barcelona Tourer, al que tuve la oportunidad de subirme gracias a estar acreditado como prensa, pues en esos días asistía al V Encuentro de Bloggers de Viajes que se celebraba en la ciudad.



La década del 50, llamada románticamente por el museo “La Dolce Vita”, me recordó el glamour del cine en blanco y negro, y los vehículos de muchos dandies y vedettes. Y hablando del séptimo arte, pude deleitarme con modelos que trajeron a mi memoria el famoso “Porsche” de James Dean, el “Jaguar xk120” de Clint Eastwood o el “Aston Martin” que inmortalizó Sean Connery en “James Bond”.
Los autos de corte futurista, como el coche-avión o el solar, también están presentes en este divertido espacio que por cierto, ofrece sus instalaciones para eventos. Debe ser toda una experiencia sentarse a manteles entre tantos Cadillacs, Pontiacs, Ferraris, Mercedes Benz y muchas otras marcas, mientras camareros vestidos de época atienden las mesas…


Una de las alas denominada “De Balenciaga a Schiaparelli”, recoge una selecta muestra de más de 300 sombreros, vestidos y sombrereros de época con las firmas de Chanel, Oleg Cassini, Dior, Balmain o de la estrambótica italiana Silvia Bruschini, colaboradora de John Galliano. Y es que al igual que los automóviles clásicos, los sombreros son para muchos, verdaderos “objetos de deseo”, fetiches de la elegancia y la distinción de otras épocas.

Este recinto más que original bien merece una visita, pues no solo contribuye a dinamizar la vida cultural de una ciudad de museos en auge como es Málaga, sino que sin duda consigue mezclar mundos antagónicos de una manera que sorprende.
De regreso al hotel sólo podía pensar porqué el propietario no cedió la colección a las autoridades portuguesas… No tengo aún la respuesta.
Yo tampoco conocía este museo. Qué buena pinta tiene y qué bonito reportaje.
Ya me he suscrito por RSS.
Gracias
Qué interesante y qué original! Dan ganas de acercarse a Málaga sólo para visitar este original museo.
Doy fe de que el Museo merece mucho la pena!! Yo, siendo malagueño, quedé gratamente sorprendido y sin duda recomiendo su visita porque es una de las colecciones de coches más importantes del mundo.
Por cierto, te tengo que mandar la foto en el Hispano Suiza, chulísima!!
Un abrazo
Fran:
Gracias por tu comentario, y por favor si puedes envíame la foto que me haría muchísima ilusión.