Si existe alguna terraza emblemática sobre la Gran Vía madrileña, esa es precisamente la del Hotel Emperador. Su piscina, no por todos conocida, es probablemente la de mayor tamaño en una azotea de la capital. El espacio, recién reformado por el reconocido estudio de interiorismo García de Vinuesa, ya es “LA terraza y LA piscina” del verano en Madrid tanto si se es huésped, como si únicamente se acude a pasar el día.
Texto: Hernando Reyes Isaza
El edificio Lope de Vega, construido en 1947 por los arquitectos Julián y Joaquín Otamendi, alberga las instalaciones del Hotel Emperador, un establecimiento de 4 estrellas en la transitada Gran Vía de Madrid.

Bastó con que llegara la mano de Nacho García de Vinuesa y su estudio de interiorismo para, que esta terraza de 1.500 metros cuadrados de superficie, dejara de ser un espacio algo desaprovechado y un tanto desfasado en su estética y en su dotación.

El proyecto mantiene la esencia de la terraza, el uso de la piscina y el solárium, facilitando a la vez las zonas desaprovechadas de la cubierta para poder dotar de una mejor estructura a los eventos que puedan celebrarse en dicho lugar.

Así, se ha conseguido que el bar y restaurante sean espacios útiles durante todo el año, sin limitación estacional. “Nuestra intención ha sido satisfacer las necesidades del cliente, implementando la dotación general, actualizando sus instalaciones y refrescando la estética del conjunto, respetando siempre el proyecto original y las singularidades del edificio”.

Al haber saneado totalmente la cubierta –se ha tratado de una rehabilitación integral–, los materiales utilizados han sido muchos y muy diversos. El cambio quizá más destacable de la intervención se aprecia en el suelo. “Antiguamente, todo era césped artificial y estaba tremendamente limitado por las inclinaciones que requería la cubierta para desaguar. En la actualidad, se ha regularizado toda la superficie en una misma cota de nivel mediante un suelo técnico, lo que facilita tanto la accesibilidad como la funcionalidad del espacio, habiendo introducido además otros materiales de acabado que ahora se alternan con el césped original”.

La reforma, que para nadie pasará desapercibida, encuentra su gran protagonista en la piscina, ya no solamente por sus vistas de 60º con una completa panorámica de Madrid sino por sus dimensiones de 15 x 10 metros y más de 3 metros de profundidad , tal y como fue concebida en su día por los hermanos Otamendi.
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