Tenía pendiente llegar a la capital sueca por barco; había oído a muchos, que surcar las aguas del Báltico para atracar en Estocolmo es una experiencia sublime, que ofrece una espectacular perspectiva de la ciudad. No se equivocaron. El despejado amanecer regala una estampa de innumerables islas, –el archipiélago tiene cerca de 25.000-, más que bucólica. Palacetes, mansiones neoclásicas, y varias casitas de madera de colores, de pescadores por supuesto, penden de unos frondosos bosques que irradian verdes y amarillos primaverales. A lo lejos adivino la ciudad entre románticas cúpulas de cobre, que con su imponente verdor, recuerdan el pasado imperial de la época napoleónica; y siento la sobriedad escandinava, plasmada en un skyline que se me antoja sereno y uniforme, carente de rascacielos, donde los techos cónicos de las iglesias, se cuentan por montones. Aunque es temprano, oigo música contemporánea sueca, para hacerme una composición acústica de las tendencias musicales de la actual ciudad, una especie de chillout matutino: “Fever Ray”, “The Knife”, “Lykke Li”… El día está despejado, y la silueta de la ciudad me parece más alegre y brillante de lo que la recordaba. Las estampas del cine de Bergman, frías, oscuras, tristes y aisladas que guardo en mi memoria, nada tienen que ver con lo que observo desde el agua. Antes de desembarcar, me llegan las notas de “Waterloo”, aquel éxito del pop sueco con el que ABBA ganara en 1974 el Festival de Eurovisión.
Por los adoquines del medioevo
A cada paso, confirmo que Estocolmo tiene tantos parques y zonas verdes, como agua. Para penetrar en la historia de la ciudad, decido emprender una caminata que me lleva desde los suntuosos Jardines Reales o “Kungsträgården”, hasta el corazón medieval de la villa.
Desde la plaza de Mynttorget llego al Palacio Real, de claro corte francés y erigido en el XVIII sobre las ruinas del antiguo castillo Tre Kronor, o de “Las Tres Coronas”, el mayor de todos los palacios suecos; llego a la hora del cambio de guardia, y la solemnidad del evento merece mi respeto. En la isla de Stadsholmen, encuentro la Ciudad Vieja o “Gamla Stan”, un acogedor entramado de estrechas calles adoquinadas que conforman el colorido barrio medieval. La arteria principal de este vecindario se llama “Prätsgatan”, desde donde voy descubriendo rincones, callejones y placitas como la “Stotorget”, cuyo principal edificio es el de la Bolsa. En su segunda planta se encuentra la Academia Sueca con la Biblioteca Nobel en su interior, y la sala donde se reúnen cada año sus 18 miembros para decidir quiénes serán los nuevos premios Nobel. Aquí mismo se encuentra el Museo Nobel, en cuyo café el “Kafé Satir”, es posible degustar el helado Nobel, idéntico al que se sirve en el banquete de la entrega de los premios. Regreso a la plaza para pasearme por el mercado de frutas y verduras que se lleva a cabo todas las mañanas. A escasos metros, me encuentro con la Catedral de ladrillo rojo o “Storyrkan” cuyo interior cuenta con grandes trabajos en roble, y cuerno de arce. Continúo hacia la calle “Mârten Trotzigs Gränd”, que con sus 90cm entre pared y pared, la convierten en la más estrecha de la ciudad. Mucho más ancha es la “Avenida Västerlângatan” llena de pequeños comercios, boutiques y tiendas de bisutería, donde predomina el ámbar del báltico.
Continuo mi paseo, para entrar en la Isla de los Caballeros o “Riddarsholmen”; aún no tengo claro porqué, frente a la Iglesia de los Caballeros, en la plaza del mismo nombre, recuerdo a Greta Garbo, todo un emblema de la belleza sueca y de Estocolmo, una de las actrices más famosas de todos los tiempos que conquistó las pantallas de medio mundo, y cuyos restos descansan en el cementerio “Skogskyrkogarden” –o Cementerio del Bosque – al sur de la ciudad, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994.
Avanzo hasta llegar al “Stadshuset” o ayuntamiento, en la isla de Kungsholmen, en donde conoceré uno de los salones más famosos de esta nación.
Romántico Banquete
Ragnar Östberg, la figura más cotizada del romanticismo sueco, fue el encargado de diseñar en 1911 el edificio del ayuntamiento de Estocolmo, claramente inspirado en los palacios renacentistas italianos. Tras las fachadas, levantadas con ocho millones de ladrillos, se alojan oficinas, salas de conferencia, el concejo de la ciudad, la famosa “Sala Azul” –que no es de dicho color, sólo mantiene el nombre que se le otorgó en el diseño original-, donde se sirve el banquete de los premios Nobel, sin duda, la ceremonia de gala más pomposa de estas tierras que tiene lugar el 10 de diciembre de cada año, fecha del fallecimiento de Alfred Nobel. Otro recinto es el “Salón Dorado”, que con sus 18 millones de pedacitos de mosaico en vidrio y oro, deslumbran a todos los que cruzamos los dos impresionantes portones de cobre, de una tonelada cada uno, que lo resguardan.
Cultura, diseño, y tradición
Al llegar el buen tiempo los habitantes de Estocolmo salen eufóricos a las calles; reciben alegres la temporada primaveral con la ilusión que les otorga el saber que dentro de poco, la estación estival con sus idílicas “noches blancas”, vendrá a reemplazar aquellas eternas horas de oscuridad que prácticamente les han hecho “invernar” en sus hogares durante los meses que ya despiden. Conciertos, festivales, fiestas patronales, diversos eventos deportivos y al aire libre, colmarán la agenda de un verano que está por llegar, y cuyos primeros visos ya se muestran prudentemente en el parque museístico de “Skansen”; una especie de representación de Suecia en pequeño, con varias casas tradicionales de madera del XVIII y XIX, recrean la vida de un país que sabe fusionar las tradiciones campesinas con el desarrollo, la tecnología y el diseño, de una manera formidable. Productos gastronómicos, embutidos de reno, mermeladas y confituras de frutos del bosque, se venden en los diversos puestos de este recinto a cielo abierto, en el que muchos artesanos enseñan también al visitante tradicionales métodos de producción de diversos objetos de cerámica, madera o vidrio. Varios museos y restaurantes, además de un pequeño zoológico, son otras de las atracciones de una visita que consigue plasmar la “vida tradicional de los suecos”. Una sociedad que por su alto nivel de vida es todo un símbolo de “calidad” y “bienestar”. Probablemente una de las mayores empresas del país, IKEA, nos ayuda a entender el sistema de vida de una sociedad, que da notoria importancia al diseño, la decoración, y la funcionalidad. Mientras disfruto de un café con una exquisita tarta de arándanos, en el “Café Petissan” del parque, mi compañero de mesa, Jan, asegura que parte del éxito del diseño sueco se debe al invierno, pues son muchas las horas que los propios creadores invierten en el interior de sus casas durante los meses del frío, para diseñar productos que hagan la vida de la gente más agradable.
Cerca de aquí, encuentro el más visitado de todos los museos suecos, el Vassa Museum, donde se expone el galeón vikingo que naufragó a los pocos minutos de su botadura en 1628. Había sido construido para ser la máquina de guerra más poderosa del mundo, pero por unos malos cálculos en el peso de su estructura, solo pudo navegar unos pocos metros. El barco fue rescatado de las aguas en 1961 y actualmente es la atracción principal de este museo.
Estocolmo tiene más de setenta museos, la mayor concentración del planeta. Aunque varios de ellos se encuentran en la isla de Djurgârden, la visita a esta ciudad requiere de una adecuada planificación de la ruta a seguir para poder optimizar el tiempo.
SOFO, espacio para lo “alternativo”
Cualquier gran capital tiene su barrio “alternativo”, aquí lo llaman SOFO, y se encuentra en la isla de Södermalm. A la entrada de este islote, la antigua fortaleza me da la bienvenida. Convertida ahora en restaurante y café, las vistas sobre la capital sueca son las mejores de la ciudad. Monumentales edificaciones deslumbran en el horizonte al compás de la luz del báltico, que al atardecer se antoja intensa, violeta, y poderosa. El interior de este vecindario, tradicionalmente obrero, ha visto surgir nuevos estilos y tendencias. Grandes naves antiguas han sido reconvertidas en “lofts” para vivienda, o restaurantes que se imponen por su transformación arquitectónica. Tiendas de diseño, curiosidades, bares de copas, terrazas, y boutiques gourmets, a la vez que importantes galerías que son verdaderos templos del arte de vanguardia, atraen la mirada de todos los paseantes. Quizá en las horas de la tarde es cuando el barrio tiene más ambiente, y se puede palpar mejor esa especie de “síndrome del aire libre” que parecen poseer los suecos en esta época del año. Dicen que toda esta “movida alternativa”, empezó cuando a uno de los miembros de ABBA, Benny Andersson, se le ocurrió abrir hace unos pocos años el primer hotel del barrio, “The Rival”. El productor del musical “Mamma Mia”, ha conseguido con su ocurrencia, que el vecindario renazca a la vida cultural, convirtiendo al barrio en un foco de creatividad. Su propiedad, tiene la fama de servir cada sábado, el mejor “Brunch” de la ciudad. Me dirijo a la Plaza de Nytorget, en pleno “SOFO”, para conocer un establecimiento que ha dado mucho que hablar, se llama igual, “Nytorget”, es el sitio para ver y dejarse ver a la hora del aperitivo, especialmente para una copa después del trabajo; opera bajo el concepto de “Urban Deli”, un sitio que aparte de restaurante, vende exquisitos platos preparados que por su delicadeza, se han convertido en imprescindibles para los suecos aficionados a los “picnics”; además, tiene un supermercado que ofrece toda suerte de productos delicatessen y especialidades de todas partes del mundo, una especie de boutique gastronómica que recuerda el concepto de “Dean and Deluca”, en Nueva York.
Un paseo en barco
En ninguna visita a esta ciudad puede faltar un paseo en barco. La imagen que se tiene de la ciudad desde el agua, no solamente es impresionante sino que poco tiene que ver con el aspecto que de ella se tiene desde tierra firme. El archipiélago es toda una joya natural, un enclave de belleza que despierta miradas de admiración y más de un suspiro. Son varias las compañías que ofrecen este servicio. Mi preferido, es el recorrido llamado “Under de Bridges of Stockholm”, un paseo que cruza los principales puentes de Estocolmo, ofreciendo una perspectiva de lo más bonito de la ciudad desde sus aguas: el casco histórico, las diferentes islas, el Palacio Real, el Museo Nacional, el Ayuntamiento, la Ópera, el imponente paseo del muelle de Strömkajen con sus edificios de estilo “Jugendstil”, término que utilizaron en Escandinavia para el estilo modernista; o el parque de atracciones Gröna Lund, uno de los más grandes de Europa.
Al desembarcar, regreso andando hasta mi hotel, para abandonar esta ciudad que se ha calificado como una de las cinco más bellas de Europa, y que conquista a todos. De camino al aeropuerto, leo en una revista local, que ahora es considerada como el corazón hippy de Europa, definitivamente tendré que regresar para seguir conociendo sus muchas facetas.
Cómo llegar:
La compañía aérea SAS vuela diariamente desde Madrid y Barcelona a la capital sueca. Los mejores precios se consiguen con suficiente antelación en su web www.flysas.es
Para llegar del aeropuerto a la ciudad, la opción más rápida es el Arlanda Express (www.arlandaexpress.com), un tren de alta velocidad que llega en sólo 20 minutos. Sale cada 15 minutos, y el precio de un billete de ida y vuelta es de 38 €. Un trayecto en taxi desde/hacia el aeropuerto rondará los 40 €, mientras que el trayecto en bus es la opción más económica por 11 €.
Dónde dormir:
Gran Hotel: El 5 estrellas más clásico de la ciudad. Mucho lujo y una excelente ubicación. www.lhw.com
Birger Jarl Hotel: Un 4 estrellas que responde al más puro estilo escandinavo. Las habitaciones han sido diseñadas por diferentes artistas e interioristas suecos, y su clientela es moderna y desenfadada. Sin ser un establecimiento “boutique”, responde a todas las premisas de los hoteles de diseño. www.birgerjarl.se
Hotel Rival Stockholm: Ubicado en el barrio de SOFO, al sur de la ciudad, es un hotel moderno y funcional de 5 estrellas que ofrece todo tipo de caprichos para los mas urbanos. Su restaurante Bistró, goza de muy buena reputación, y su “Brunch” de los sábados es el más famoso de la ciudad. www.rival.se
Dónde comer:
Sture Hof: Todo un clásico especializado en comida sueca, con énfasis en productos del mar. Su horario se prolonga hasta la media noche por lo que muchas veces es bastante recursivo. Su gran terraza durante el verano atrae a todo tipo de personajes. Imprescindible reservar. www.sturehof.com
Nytorget: En el alternativo barrio de Sofo, este delicatesen no acepta reservas. Sus platos preparados para llevar tienen mucha fama entre los suecos, y cuenta también con un menú al medio día. Moderno y cosmopolita. www.urbandeli.org
Barcos Turísticos:
La compañía más grande y reconocida es Stockholm Sightseeing, que ofrece diferentes recorridos por el archipiélago. www.stockholmsightseeing.se
Sobrevolar el archipiélago:
La compañía Far & Flyg realiza vuelos panorámicos todas las tardes de verano. www.farochflyg.se
Agenda para el verano en Estocolmo:
2-6 Junio: A Taste of Stockholm. Festival gastronómico. www.smakapastockholm.se Este año celebra su vigésimo aniversario.
17-19 Junio Stockholm Jazz Festival, www.stockholmjazz.com Artistas: Cassandra Wilsson, Angie Stone, David Sanborn Trio, etc…
2-9 Julio No Mind Festival http://uk.angsbacka.se
4 –10 Julio Match Cup Sweden www.matchcupsweden.com Unos 100.000 visitantes siguen a los competidores de vela de los Juegos Olímpicos, Mundiales y Campeonatos de Europa y America’s Cup
1-7 Agosto: Stockholm Pride: Festival Gay de Estocolmo, www.stockholmpride.org
9-11 Agosto Mercedes Benz Fashion Week http://www.mercedesbenzfashionweek.se/ Los eventos se realizan durante la semana de la moda de Estocolmo
Ruta de la Trilogía “Millenium”
A raíz del gran éxito de la trilogía de novela negra del fallecido Stierr Larson: “Los hombres que no amaban a las mujeres”, “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”, y “La reina en el palacio de las corrientes de aire”; Estocolmo cuenta entre sus atracciones con una nueva ruta, la de “Millenium”. Consigue en la Oficina de Turismo un mapa con los puntos de interés de la serie, y revive los pasos de su protagonista Michael Blomkvist y de Lisbeth Salander. Recorre la capital sueca de la mano de Larrson, y comprueba si los escenarios son como te los imaginabas.
Los Museos de Estocolmo
Con la oferta museística más amplia del mundo, Estocolmo ofrece salas para todos los gustos. Estas son algunas que debes incluir en tu visita:
Kungliga Slottet. El interior del Palacio Real, es uno de los museos más atractivos de la ciudad. Construido en el siglo XVIII es todo un referente de la monarquía sueca. www.kungahuset.se
Kulturhuset. A lo largo de todo el año se celebran en la Casa de la Cultura diversos eventos: exposiciones, conciertos, películas, fotografía…
Livrustkammaren. Un encuentro con 500 años de historia monárquica sueca, a través de toda la utilería empleada en las ceremonias de ascenso al trono de los monarcas: carruajes, coronas, armería, etc…
Millesgârden. La que fuera la casa de los coleccionistas de arte Carl y Olga Milles, abre sus puertas para mostrar una rica colección de pinturas y esculturas además de unos grandiosos jardines y maravillosas fuentes.
Museo Nacional. El museo de arte más importante del país con piezas desde la edad media ahasta nuestros días.
Vasamuseet. De cómo la mayor estructura de guerra de una nación, el galeón Vassa, se hundió el día de su botadura, y su rescate en 1961.