Grand Amrath Hotel

Amsterdam, Holanda

No es atrevido afirmar que el Scheepvaarthuis, el edificio que da cobijo a este hotel, es uno de los más importantes emblemas de Ámsterdam. Obedeciendo al encargo de los principales armadores holandeses de principios del s.XX, los arquitectos Van der Mey y Van Gendt erigieron, entre 1913 y 1928, este edificio con forma de barco que albergaría las oficinas de las principales navieras de los Países Bajos.

La reforma del inmueble ha conseguido que el imperante estilo Art Noveau sea el alma de cada rincón de uno de los hoteles más fascinantes de toda Europa. Vitrales, claraboyas con cristal de plomo, marquetería, escaleras y pasamanos rinden homenaje al mar, siempre desde los cánones decó que enloquecieron al Viejo Mundo.

Sus 165 habitaciones ofrecen techos de gran altura -cuatro metros en la mayoría de los casos-, espacios amplios, ventanas de cuerpo entero y un mobiliario de exquisito gusto.

Las camas de grandes dimensiones están vestidas con sábanas del más fino algodón y la variedad de almohadones y cojines garantizan el descanso perfecto. Los baños ofrecen el concepto de inmensidad de otras épocas y los ammenities son de la casa Lanvin.

Cada habitación cuenta con televisiones de plasma y máquinas de café Nespresso.

El contenido del minibar y la conexión wi-fi son gratis.

El restaurante Seven Seas ofrece una amplia carta inspirada en la gastronomía mediterránea con una selecta variedad de vinos.

El gran tesoro del hotel es su spa, considerado el mejor del país, y ubicado en los sótanos del edificio. Un remanso de 250 m2 de paz y lujo que ofrece una extensa carta de tratamientos holísticos para armonizar cuerpo y alma.

Alojarse en este edificio histórico es más que un capricho, es penetrar en la obra culmen de la “Amsterdam School”, el nombre que recibiera en Holanda la corriente modernista.