Cavado en la roca, y en plena región del Loira, existe este insólito hotel troglodita, que por su estilo y ubicación, permiten al viajero acercarse a un emplazamiento con características del neolítico en una zona cargada de natural belleza.
Texto: Hernando Reyes Isaza
Fotos: Logis Hotels
No todo en esta región del Loira son castillos. El famoso pueblo de Rochemenier desvela al viajero una faceta completamente opuesta a la rimbombancia y la opulencia de “Les Châteaux de la Loire”.

Las moradas de los trogloditas fueron por lo general cuevas o cavernas excavadas en la roca, y aquí en este rincón de Francia es posible conocer la vida de quienes habitaron estos asentamientos hasta principios del siglo XX cuando fueron abandonados por sus últimos inquilinos.

En este enclave resulta inmensamente llamativo observar cómo las aguas del río, con el discurrir del tiempo, fueron socavando las paredes de roca calcárea en donde el único aporte humano no ha sido más que las fachadas de unas viviendas que antaño protegieron a muchos de guerras e invasiones más allá de las inclemencias del tiempo.

Inmerso en esta magia de otras épocas se encuentra el Hotel Rocaminori, un establecimiento que proponemos a grandes y pequeños, pues cautiva a todos por igual.

Es el enclave perfecto para visitar un conjunto troglodita formado por antiguas granjas, una sala común y una capilla. Con 20 salas distribuidas en una hectárea, es un lugar privilegiado para salir a descubrir emplazamientos trogloditas en la llanura o disfrutar en el zoológico Bioparc de Doué la Fontainegh, con más de 700 especies de animales.

Además, a tan sólo 26 km del hotel se encuentra la bella Saumur, que amén de su castillo que domina la ciudad, es un lugar para evocar al gran Balzac y su novela Eugenia Grandet, pues en la misma plaza Saint Pierre se halla la casa en la que presumiblemente vivían padre e hija.

Desde este pueblo, existen también diversos circuitos para bicicletas para recorrer el Loira.
Para los “foodies”, el Hotel Rocaminori está unido por pasadizos subterráneos con un restaurante de «fouées», especialidades regionales de panes pequeños recién salidos del horno de leña, tradicionalmente cubiertos de mantequilla salada, rillettes, fríjoles o queso de cabra.
Más información: https://www.logishotels.com/es/
Excelente artículo