La Gran Fiesta canaria

Ha llegado febrero, el mes en el que durante los días previos al miércoles de ceniza, el cristianismo celebra las llamadas “festividades carnestolendas”, dando así inicio a la cuaresma.

Acudir al más famoso de los carnavales que se celebran en nuestro país es cita obligada para muchos: El Carnaval de Gran Canaria. Esta tradición es parte ya del patrimonio cultural intangible de una sociedad que se divierte al compás de ritmos tropicales, de comparsas y disfraces, de batucadas o de las célebres murgas: esas composiciones sobre la base de canciones populares que con ironía, sátira y humor se dedican a comentar temas políticos y de actualidad, otorgando una clara identidad musical a los carnavales de las llamadas “islas privilegiadas”.

De lo pagano y lo cristiano

Aunque el origen de los carnavales para muchos historiadores proviene de culturas tan antiguas como la mesopotámica o la egipcia, es a partir de la Edad Media cuando diversos juegos, bailes y diversiones se acompañan con excesos de comida y bebida con el único fin de preparar y fortalecer el cuerpo para enfrentar la abstinencia de la cuaresma.

En el caso del de Gran Canaria, la primera referencia data del s. XVI, concretamente del año 1574 cuando en casa del canónigo Pedro León, se celebró un baile de máscaras de claro corte italiano.

Ya entrado el s.XIX, y cuando la capital disfrutaba de un auge económico y cultural, aparecieron distintas cabalgatas de carrozas acompañadas de personajes disfrazados que recorrían las principales calles del casco histórico al son de la música tropical importada de una América que, además de grandes fortunas, había legado  también a los indianos parte de su patrimonio musical.

Al igual que en el resto del país, esta fiesta estuvo prohibida durante el franquismo y no fue hasta la restauración de la democracia cuando el carnaval volvió a las calles dejando en el pasado cuarenta años de prohibición de cabalgatas, disfraces y alegría.

Es a partir de la década de los ochenta cuando los festejos carnavalescos empiezan a crecer con el apoyo de las autoridades gubernamentales hasta que finalmente, en los años noventa, el Parque de Santa Catalina se consagra como el principal escenario de esta celebración. En 1998, y adaptando la tradición del Carnaval de Maspalomas en el sur de la isla, se introdujo la Gala Drag Queen, uno de los eventos más concurridos y que, junto con las comparsas, contribuye decididamente a la internacionalización de una fiesta que no solamente genera un importante impacto social y económico a la isla, sino que se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos de Gran Canaria.

Doce meses de carnaval

El inmenso poder mediático que cada año acompaña las galas ha ayudado a que la difusión de la “Gran Fiesta Canaria” -un bien cultural rico en creatividad, arte y talento que no deja indiferente a nadie-, se posicione entre los carnavales más importantes de Europa y el mundo. Sin embargo, son innumerables las adversidades que tienen que sortear artistas, diseñadores, costureras, bailarines, coreógrafos o compositores para mantener sus sueños en pie y para conseguir superarse a sí mismos en la futura edición del carnaval. Muchos de ellos hacen verdaderos esfuerzos económicos en aras de mantener su esperanza y no perder la ilusión en el camino; por conseguir que sus comparsas, vestuario y música consigan un destacado lugar en los premios del certamen.

Gracias al continuo aumento del turismo de congresos e incentivos en la isla, el sector privado parece estar comprometiéndose cada vez más con esta causa. Ejemplo de ello es la variedad de espectáculos y shows carnavalescos que la empresa “Un día de Carnaval” –miembro del Convention Bureau de Gran Canaria–, diseña para cenas de gala, fiestas temáticas, presentaciones o eventos especiales tanto públicos como privados en cualquier época del año y en cualquier lugar del mundo, siempre de la mano de los mejores y más premiados artistas de este gran acontecimiento.

Así mismo, varios hoteles de la isla ofrecen esta temática en sus  espectáculos nocturnos, haciendo que la fuerza del carnaval no termine en febrero. Por lo general en estos shows, una bebida hecha en Canarias es la que acompaña el sentir del espectáculo: el ron.

El ron de Arucas

Proveniente de Asia, la caña de azúcar se embarcó desde Canarias hacia América en el segundo viaje de Cristóbal Colón. El clima antillano sentó muy bien a una planta que se expandiría rápidamente por gran parte del Nuevo Mundo.

Tras la cocción del jugo de caña, se obtenía el azúcar cristalizada –su exportación era monopolio de Cuba– y de la fermentación del mismo jugo, surgió una bebida que los ingleses  llamaron “Rumbeillon”  o “Gran Bullicio” –palabra de la que proviene la palabra ron–, un brebaje que “ocasionaba extraños efectos a la conducta y el comportamiento de las personas”, y que fue utilizado durante dos siglos como moneda para pagar el precio de las almas negras que se llevaron a América como esclavos necesarios en la recolección de la caña, cuando ésta se había convertido en el “nuevo oro” mundial.

Esta industria proliferó por todo el Caribe y pronto el ron cubano desbancó al brandy español o al cognac francés en una Europa que pretendía implementar en sus propias tierras y a cualquier precio el negocio de la destilación.

De los muchos intentos por producir ron en España, Gran Canaria es una de las pocas regiones en la que se sigue produciendo ron desde el año 1884, cuando D. Alfredo Martín fundó la Destilería Arehucas en la población de Arucas.

La destilería es una importante atracción turística de la isla, que a través de un paseo por la fábrica, explica detenidamente el proceso de producción. Al final del recorrido una cata de las diversas líneas que Arehucas comercializa hoy en día, espera a los visitantes: ron blanco, dorado Carta Oro en sus versiones de 7 y 12 años y el Gran Reserva 20 años; además de diversas bebidas muy demandadas en la coctelería contemporánea como el licor de plátano, las cremas de bananas, café o chocolate, el licor de menta, la leche rizada e incluso uno de los pocos vodkas que se fabrican en España.

Un pequeño continente

Gracias a los 21 grados centígrados de temperatura media anual,  Gran Canaria es considerada como una de las islas con mejor clima del mundo, y la biodiversidad en ella presente es la responsable de que en muchas ocasiones se la haya descrito como un “pequeño gran continente”. Las excursiones para quienes aquí lleguen atraídos por la magia del carnaval resultan variadas y diversas:

Las famosas dunas de Maspalomas, un espectacular desierto de 250 hectáreas al sur de la isla, componen probablemente uno de los paisajes más fotografiados de Gran Canaria. Adentrarse en ellas en camello o incluso a pie, es una experiencia sublime que ningún otro lugar de Europa puede ofrecer.

El faro de Maspalomas, erigido en el punto más meridional de la isla y declarado Monumento Histórico en 2005, ha sido vigía del Atlántico y testigo de la historia y los acontecimientos de uno de los litorales más visitados del Viejo Continente.

El abrupto y espectacular paisaje del interior insular impacta y cautiva a los visitantes que buscan aventura y naturaleza. Es aquí donde encontramos el icono geográfico y geológico por excelencia de la isla, el Roque Nublo, una gigantesca piedra de basalto de 80 metros de altura que se levanta 1813 metros sobre el nivel del mar, y alrededor de la cual se reunían los guanches, habitantes primitivos de la isla. Esta zona fue declarada Monumento Natural en 1987 y hace parte del listado de Reservas de la Biosfera de la Unesco. Por su parte, el valle del Tirajana alberga el llamado techo de Gran Canaria: el Pico de las Nieves, que con 1949 metros de altitud preside una extinta caldera volcánica. Muchos de los antiguos Caminos Reales, una antigua red de senderos que comunicaban las aldeas de este valle por el que circulaba gran parte de la industria azucarera, han sido recuperados como itinerarios para senderistas.

Para aquellos a quienes les entusiasma la historia y la arquitectura, los pueblos canarios no defraudan. Teror y Tejada son ejemplos de villas hermosas, bien cuidadas y llenas de tradición. La imponente plaza de Teror es lugar de tránsito del casco histórico y antesala de la gran Basílica a la Virgen del Pino. En sus costados deslumbran los grandes balcones de madera, típicos de las casonas de estas islas y cuya influencia llegó con fuerza a América del Sur.

En Tejeda, las calles peatonales adornadas con almendros y dragos sumergen al visitante en un mundo de construcciones típicas desde las que se ofrecen los más deliciosos productos gastronómicos: quesos, mazapán, bienmesabe o incluso los típicos cuchillos canarios, los célebres sombreros hechos con palma o diferentes tipos de cestos… A las afueras de este pueblo, en Santa Cruz de Tejeda, se halla el Parador Nacional en cuyas puertas es posible contratar un burro para realizar un paseo por los alrededores, quizás la forma más autóctona de adentrarse por las caminos de esta isla que forma parte de los archipiélagos macaronésicos comprendidos entre la costa africana y Cabo Verde.

Los encantos de la capital

El barrio de Vegueta en Las Palmas de Gran Canaria, alberga una joya para muchos aún por descubrir: el casco histórico. Su corazón es la Plaza de Santa Ana en donde se encuentran las Casas Consistoriales, el Palacio del Obispo y la Catedral, en cuyo interior se pueden visitar el Patio de los Naranjos y el Museo de Arte Sacro. A espaldas del templo se encuentra la Casa Museo Colón en donde se recuerda el paso del descubridor  por la ciudad en su camino hacia las Indias. Atractivos sin duda a tener en cuenta en este recinto son su interesante biblioteca y la cantidad de mapas expuestos que ayudan a comprender las odiseas de los navegantes de otros tiempos. La Plaza del Pinar Nuevo, la Calle de los Balcones, numerosas iglesias o el Museo Canario son otras de las gracias de este vecindario que mantiene el pasado en cada esquina y que resulta imprescindible en cualquier visita a esta ciudad.

Por su parte el barrio de Triana esconde dos grandes edificios dignos de ser admirados: el teatro Pérez Galdós y el Gabinete Literario. En este último, de estilo modernista, y que en ocasiones sirve de sede para eventos empresariales y cenas de gala, se encuentra la sociedad creada en tiempos de Isabel II con el fin de emprender el desarrollo intelectual, científico y cultural de la capital,  además de continuar con su espíritu de difusión cultural interdisciplinar.

La oferta de establecimientos de ocio es diversa y muy atractiva. La ciudad se empeña en mostrar cada día su cara más moderna e internacional. En las inmediaciones del muelle deportivo se concentran un gran número de locales, restaurantes y bares de copas de claro corte cosmopolita que están contribuyendo a la modernización de su imagen. Encontrar el amanecer en los renombrados “Tao” (con la firma del afamado arquitecto e interiorista Ignacio García de Vinuesa) o “La Sal”, es una manera de cerrar con broche de oro esta gran fiesta canaria del carnaval. Una forma de celebrar con acento tropical y de vanguardia el inicio de la cuaresma.

Más información: www.undiadecarnaval.es