LePaysBasque

Le Pays Basque

Desde su infancia Eugenia de Montijo amó La Aquitania; de joven conoció a Napoleón III con quien compartió su vida. En 1854, en Biarritz, la región de sus sueños, su amado le construyó un palacio junto a la Grande Plage: Villa Eugenia. Una de las muestras del amor que le tenía a su mujer. Eugenia de Montijo llevó a Biarritz todo su glamour, todo su encanto. La ciudad aprendió rápidamente. La nobleza la siguió. Los baños de mar eran beneficiosos para ellos. Las algas y el yodo de la región atlántica eran deseados por todos. Los monarcas, los príncipes, los nobles, los políticos, los industriales y la alta sociedad convirtieron a Biarritz en el destino más exclusivo y refinado.

A finales del XIX, en Biarritz, nació el primer campo de golf de Europa. Durante la Belle Époque, con la construcción del casino y del hipódromo, Biarritz dejó de ser tan sólo una pequeña población con un puerto ballenero. Se convirtió en un símbolo de sofisticación y elegancia. Innumerables leyendas se han tejido acerca su historia. En 1903, Villa Eugenia sufrió un incendio. Fue reconstruida, el edificio ampliado; se convirtió en el famoso Hotel du Palais. Desde su inauguración es emblema de exquisitez .Testigo prudente, de las millonarias fiestas, y de los ostentosos eventos que allí se realizan.

Sara Bernhardt, Gary Cooper, Rita Hayworth, Frank Sinatra y  otros muchos personajes, han desfilado, desde los años treinta, por sus playas llenas de toldos en lonas de rayas azules, verdes, rojas o amarillas. Grandes personalidades del cine, del mundo del espectáculo, de la nobleza… han tomado el sol en Biarritz. Acertadamente es llamada la Perla Atlántica de Francia.

Tanta gente no cabe en Biarritz. La vida mundana continúa. Ha sido necesaria su expansión hacia las poblaciones vecinas. Anglet, donde los  bosques junto al océano forman un idílico paraje, con sus cuatro kilómetros de playa y 250 hectáreas de pinares protegidos, ha visto surgir la zona de Chiberta salpicada por majestuosos palacetes y nobles casonas que surcan el campo de golf  de L´Imperatrice.  Las playas más pobladas son las  de Chambre d´Amour, y la de Sables d´Or. El nombre de la Chambre d´Amour nace de una vieja leyenda que  cuenta cómo dos jóvenes enamorados se escondieron en una de las cuevas de San Martín. Fueron sorprendidos por una inoportuna subida de la marea. Murieron en su cueva de amor. Anglet ha vivido un importante desarrollo turístico gracias al surf. En 1957 durante el rodaje de una película, el guionista y productor cinematográfico Peter Viertel, marido de la actriz Deborah Kerr, hizo que le enviaran desde California sus tablas, instaurando así las bases de este deporte en Francia y en Europa. Hoy, Biarritz es la capital del surf del continente. Es sede de importantes eventos deportivos acuáticos a nivel mundial. También es la magnífica anfitriona de varios festivales de cine.

Los aires de los viejos tiempos siguen presentes. Aunque su glamour no  sea el mismo de otras épocas, basta con pasear por plazas y calles de la Avenida de la Emperatriz. Sus impresionantes construcciones decimonónicas, admirables vestigios  arquitectónicos, nos remontan a una “golden age.

La Iglesia Ortodoxa Rusa, construida en 1890, para los ciudadanos rusos, asiduos visitantes de la villa, y una pequeña placa conmemorativa, nos recuerdan  que aquí vivió, entre 1921 y 1924, el famoso compositor Igor Stravisnky.

Su pasado pescador también es evocado por maravillosos restaurantes. Muestran las excelsas cualidades de los productos del Atlántico. Los platos que llegan a “table”, muchas veces  de la mano de renombrados chefs, los han hecho merecedores de prestigiosas condecoraciones  gastronómicas.

En la costa, el golf, lo suntuoso y el surf, conviven con la montaña a sus espaldas. En el interior, los encantos no son menos. Una constante a lo largo de todo el año, en esta región en la que nobles vientos salados avanzan hacia pirenaicas cumbres, es su vegetación exuberante. Fértiles y verdes valles son salpicados por pintorescos pueblos de arraigadas costumbres. Un definido estilo arquitectónico vasco, riega el paisaje de casas blancas y rojas. En Sare o en Ainhoa, ambos en las listas de los pueblos más bonitos de Francia, el pasado está grabado en cada esquina. Muestran los siglos de historia y de autenticidad vascuence.

En las inmediaciones de Sare, se encuentran unas famosas cuevas donde según la antigua leyenda, viven los laminak. Duendecillos sobrenaturales de apariencia humana que tienen facultades para conceder favores a los humanos. Una visita de 45 minutos -en cuatro idiomas diferentes- con una avanzada tecnología de luz y sonido utilizada por primera vez en el mundo subterráneo, nos enseña cómo este lugar sirvió como “vivienda” en épocas casi prehistóricas, y también  como refugio durante las guerras. En el exterior, un parque megalítico con reproducciones de dólmenes y menhires transporta al visitante a épocas remotas. Por su parte, Ainhoa por estar situada en el Camino de peregrinación a Santiago, posee un interesante patrimonio religioso. Un coqueto ambiente evoca un romántico pasado. La vegetación de intensos verdes, casi tropicales, en laderas, colinas y jardines de fértiles prados, contrasta con los lilas y azules de frondosas hortensias y  plataneras, traídas de ultramar por colonizadores vascos que retornaron a sus tierras tras sus aventuras en África, Asia o América.

Ya muy cercana a la frontera con España, otra población, se ha convertido en el punto de partida de muchos peregrinos que inician el Camino en Francia. Es St Jean Pied de Porte. Sobre el río Nive, con su aire medieval, aporta un especial encanto a los miles de turistas que la visitan durante todo el año. Nobles edificios, callejuelas empedradas y un espléndido puente romano, adornan este escenario. Bullen generosamente los comercios de recuerdos, y las tiendas de productos regionales. En la población de Espelette cuelgan de sus balcones y fachadas enormes ristras de unos pimientos con propia denominación de origen (AOC). Dan  sabor y autenticidad a su gastronomía. Los pimientos son unos de los componentes más apreciados en la buena mesa vasca. El contraste del intenso rojo del pimiento, contra las blancas paredes vascas, es un gran espectáculo visual que añade aún más magia a la visita. El Piment de Espelette es utilizado en suculentos guisos, patés, y diferentes tipos de charcutería. Siempre está presente en las cartas de los restaurantes de esta región de Aquitania.

El refinamiento, además de un concepto de clásica sofisticación gala, tanto de campo como de playa, alcanza su esplendor en la costera Guethary. Una antigua torre sobre una atalaya, en forma de faro, da aviso de traineras que vienen a atracar en su costa. El pasado pesquero y ballenero se respira en esta localidad. Señoriales y nobles casonas de distinguidos franceses, se esconden tras resguardados jardines. La mesurada hidalguía, propia de una región de veraneo a la que acuden pudientes personalidades, escolta al paseante cuesta arriba por pendientes, testigos silenciosas, de la tranquilidad de esta plácida y elegante población. En cualquiera de sus terrazas, un vino al atardecer, es una buena experiencia para ver de cerca su particular microcosmos.

En un entorno moderno, enclavado en lo tradicional de la región, la vecina Bidart alberga a los aficionados al surf y body-board. Un castillo fantasmal, anclado en la colina de Ilbarritz, se alza sobre el pueblo. Despide un halo de misteriosa solemnidad. Es el castillo del Barón de L´Éspée, descendiente de los propietarios de las ferrerías de Lorena. Un famoso órgano Cavaillé-Coll es el  objeto más valioso del castillo. De ser una  noble residencia pasó a  convertirse en hospital, refugio para vascos españoles durante la guerra civil, y también en un lujoso hotel. Actualmente se encuentra clausurado y no es posible visitarlo.

En los pueblos vasco-franceses los mercados se realizan a lo largo de diferentes días de la semana. Acuden productores artesanales de todo tipo de alimentos ofreciendo verdaderas delicias. Confituras, quesos, patés, foie-gras, aromatizados salchichones, junto con frutas y verduras, se exhiben magistralmente. Es el toque casi mágico proveniente del “savoir faire” que dominan los franceses. Aceites de oliva, vinos, diferentes tipos de sales  y por supuesto la música regional en formato CD, están a la venta en estos bazares callejeros llenos de delicias y manjares.

Linos, algodones y telas de óptima calidad provenientes de artesanales telares conjugan colores vívida y armónicamente en una lencería de hogar, que con el más puro sello vasco se encuentra en tiendas y escaparates de estos pueblos. Seductores se ofrecen a un visitante que no deja de asociar la combinación estética de manteles y servilletas, con la reconocida, y muy local Bonne Table.

Las competencias de juegos vascos de fuerza, se suceden continuamente a lo largo de la temporada estival dejando latente en los espectadores un concepto de fortaleza, estoicismo y firmeza. Sólo una cultura ancestral como la vasca lo puede transmitir. Cortar troncos, levantar sacos de cientos de kilos de arena, transportar manualmente pesados bidones por recorridos  establecidos, o tirar de la cuerda por equipos, son manifestaciones del temple de estos hombres de campo. Estas concentraciones deportivas, por lo general en los frontones de los pueblos, y con la euskal musika de fondo, son de obligada observación para comprender mejor esta civilización que con una lengua como el euskera, ni indoeuropea, ni latina, nos recuerda la incertidumbre de su origen.

Descubrir sus tradiciones y visitar los pueblos del Pays Basque es una experiencia diferente, que nada tiene que ver con otros recorridos por Francia. En este escenario son muchos los detalles que contribuyen a la formación de una atmósfera idónea para el viajero en la que se pueden trazar a gusto de cada cual, recorridos y excursiones que deleitan de peculiar manera muchos de los sentidos. Consiguen colmar las expectativas de los más exigentes. Es recomendable por lo tanto, armarse de mapas en las oficinas de turismo de cada lugar; consultar las agendas culturales y eventos de la zona para dar al recorrido un toque inesperado y de sorpresa que ayudará a comprender porqué es ésta la menos francesa de todas las regiones.

¡Gozatzen du diferentzia eta Ona bidaia!

FICHA TECNICA

Donde Alojarse:

Hotel du Palais.   1, Avenue de l’Impératrice 64200 Biarritz. Tel: +33 59416400 www.hotel-du-palais.com

Hotel Arraya.  Plaza de Sare 64310. Tel +33 559542046 www.arraya.com

Hotel Le Madrid.  Guethary. Tel: + 33 559265212  www.lemadrid.com

Donde Comer:

Blue Cargo. Plage Ilbarritz 64210 Bidard Tel: +33 559235487

Kafe Loco. Maison Chef de Gare 64210 Guethary. Tel: +33 559235487

Arraya. Hotel Restaurante. Plaza de Sare 64310. Tel +33 559542046 www.arraya.com

Información:

www.absolutfrancia.com/maison-de-la-france-en-espana

www.biarriz.com.es

www.bidarttourisme.com

www.grottesdesare.fr

www.tourisme-pays-basque.fr

www.espelette.fr