Con el ánimo de recuperar plantas medicinales y diversas hierbas utilizadas en la isla en tiempos pretéritos, Dinah Veeris se ha empeñado en investigar, clasificar y difundir internacionalmente la parte mas “sana y natural” de Curazao.

Supe de ella por la prensa internacional: varios periódicos americanos y muchos medios holandeses se han hecho eco de la actividad de Dinah, una mujer que desde hace algunas décadas empezó una especie de “cruzada natural” para preservar los conocimientos de sanación de la medicina natural a través de las diversas hierbas y plantas que posee Curazao, recuperando conocimientos ancestrales de indígenas y esclavos a partir de profundas charlas con las generaciones mayores, realizando estudios en el “California School for Herbal Studies” y finalmente, dedicándose al cultivo de cientos de especies -más de cien de ellas son endémicas-, en su propia granja llamada “Den Paradera” en honor a los indios Paraguiri, los que alguna vez poseyeron el jardín más grande de la isla.
Mi apretada agenda en Curazao permite que la última mañana la tenga para disfrutarla a mi gusto, por lo que decido hacerle una visita a Dinah. Opto por llegar hasta su propiedad en un autobús o mejor dicho en un microbús que tarda unos cuarenta minutos en hacer el recorrido desde la Estación Central de Punda.
Me recibe en una especie de auditorio circular al más puro estilo isleño, cubierto de paja y abierto a la naturaleza, una auténtica maloca. Me explica que ahí realiza conferencias, jornadas de ejercicios de yoga y de sanación y que muchos médicos colaboran con ella en las charlas que se imparten acerca de cómo limpiar, sanar o desintoxicar el cuerpo.

Su voz es dulce y sus tonos cadentes y armónicos, en otras palabras, inspira paz, sosiego y transmite sin grandes aspavientos su entrega y amor por la botánica. Es una mujer muy culta e inmensamente elegante y refinada. Me cuesta mucho que reconozca el prestigio internacional que tiene, que me muestre varios de los premios con los que ha sido galordonada –entre ellos uno de la Casa Real Holandesa- o que acepte que es toda una entidad en la región Caribe en lo que se refiere a sanación natural. De los libros que ha publicado, probablemente el más conocido es “Green Remedies and Golden Custumes of our Ancestors”.
Reconoce con orgullo que gran parte de sus conocimientos provienen de su madre, una mujer que a su avanzada edad, aún sigue leyendo e investigando sobre la riqueza natural de la isla y que conoció de cerca antiguas tradiciones medicinales antillanas.



Cuando Dinah comprendió que las nuevas generaciones estaban perdiendo los conocimientos más básicos de las plantas y las hierbas y sus poderes medicinales, lo dejó todo. Abandonó su trabajo y compró esta parcela de tierra en el momento en que los conceptos de la “Nueva Era” se expandían por el mundo con fuerza desde California y en el que ella estaba intentando sobrellevar una complicada cirugía; por ello afirma con suavidad: “Porque me he curado a mi misma y sé lo que es el dolor, soy capaz de ayudar a muchos enfermos”…



A partir del instante en que decide enfocar todas sus fuerzas a la botánica, ha estado embargada por la certeza de que la “humanidad tiene que regresar a lo natural”, que “las plantas tienen el poder de la sanación” y que “tarde o temprano la gente tendrá que cambiar su mentalidad para dar a lo natural, la importancia que merece”.
En su lengua natal, el papiamento, Dinah es conocida como un “curioso” o lo que es lo mismo, sanador, que conoce como nadie las mezclas de plantas que se necesitan para aliviar diversas dolencias: digestivas, circulatorias, respiratorias, urológicas, reproductivas o de la piel.
Dividido en tres partes, el jardín incluye la parte histórica, la botánica y la de producción. El almacén se encarga de producir todos los artículos que se venden en diversas partes de la isla, entre los que destacan infusiones para bajar de peso, jabones, aceites para el pelo, cremas faciales, pomadas medicinales para los músculos, la piel y el alma, como su famoso “Love Tea”…

A lo largo del paseo que hacemos por el jardín de hierbas, me explica que los esclavos, al carecer de cualquier tipo de atención médica, se sanaban entre ellos a partir de los conocimientos de la botánica local, y que los holandeses al haber prohibido los curanderos y los herbolarios, consiguieron que los “secretos curativos de las plantas” se transmitieran verbalmente de generación en generación.
Como la profesora y conferencista de temas educativos que fue en el pasado, me instruye en las características de cada planta y sus poderes curativos. Les habla, las acaricia y les canta nanas, como si de unos niños se tratara… Me cuenta con sencillez, que su hijo es naturista graduado en Holanda y se está especializando en técnicas ayurvédicas. En compañía de su esposa, y bajo la supervisión de Dinah, han creado varios aceites para masajes y uno de sus principales clientes es el Spa del prestigioso Hotel Hyatt de Curazao.
Al terminar el paseo, me dice: «These plants tell the story of our culture. My mission is to elevate the knowledge of herbal remedies. I want people to know and understand that the knowledge of our slave elders was not stupid… They knew a lot». Decido, emocionado por sus palabras, confesarle varios de los achaques que me acompañan desde hace algunos años. Me prepara toda una serie de pócimas que bebo con juicio con la esperanza de entrar en esa armonía cósmica que percibo en ella, y la verdad es que desde entonces me siento mucho mejor.

Enhorabuena por la información siempre diferente. Resulta increible lo poco que sabemos en este país de esta isla. Buen trabajo.
Quiero felicitar al equipo Altum por los contenidos relevantes a la isla de Curazao. Poco se ha escrito en España sobre esta parte del Caribe y quienes buscamos información en internet nos encontramos de repente con sorpresas como esta…
Gracias por acercarnos al mundo, por mostrarnos lo pequeña que es nuestra cabeza y por compartir lo mejor de vuestros viajes.
Algo como esto en España sería inviable debido a los controles de sanidad que habría que pasar…
¿Y para qué?
Ahí tenemos hoy en primera página de todos los periódicos el escándalo de las prótesis francesas de silicona.
Qué falta nos hace lo natural, lo básico, lo sencillo. Un feliz año.
Sorprendente.
Sí, sorprendente… Yo, sorprendida con lo que se está contando de esta isla.
Un saludo
que personaje,..a verdad yo creo firmemente en que no hay nada como lo natural las plantas, son ademas de sabias…magicas!!!
gracias por este articulo..
salud!!!
Quiero saludarla no las olvidamos lejos pero unidas desde el corazón