Ocupa cinco pisos del centro comercial El Retiro, en plena Zona Rosa bogotana, que en orden ascendente se denominan Inframundo, Infierno, Tierra, Purgatorio, y por último, Cielo. En contraste con su matriz campestre, este local abre todos los días de la semana.
Han pasado casi 9 meses desde su inauguración, y esta “locomotora urbana” ya marcha al ritmo de los locales de las grandes metrópolis. El aforo del lugar es para 750 comensales distribuidos en 140 mesas, que son atendidos por un ejército de 120 camareros.
Este templo de lo tradicionalmente colombiano y lo folclórico, cuenta con un extenso menú de delicias regionales y una excelente parrilla. La decoración, repleta de curiosos y elaborados objetos evoca diversos iconos culturales de los colombianos en un ambiente moderno con visos “kitsch”, un concepto que sólo Andrés Jaramillo, su propietario, consigue conjugar sin caer en lo ridículo.
Algunos románticos dicen que el “D.C.” significa “De todo Corazón”, para la inmensa mayoría se corresponde con el título de Distrito Capital que ostenta Bogotá.
El precio de una cena oscila entre los 40 y los 50 dólares por persona, y sin ninguna duda, la diversión está asegurada en un recinto que es todo un “rumbeadero” en esta ciudad de Los Andes. En cualquier visita a Bogotá, la cita con “Andrés D.C.” es ineludible.