Desde el corazón del Priorat, Dos Déus Vermouth presenta dos nuevas expresiones -Gran Reserva 1999 y Fardatxo- que no solo amplían el lenguaje del vermut contemporáneo, sino que también proponen una forma distinta de viajar, una experiencia donde el territorio, el tiempo y el sabor se convierten en coordenadas de exploración cultural.
Por: Hernando Reyes
El Priorat, con su geografía escarpada, su densidad mineral y su ritmo seductor, no es únicamente un origen productivo, es también un paisaje que imprime carácter. En este contexto, Dos Déus desarrolla una lectura contemporánea del vermut que trasciende la categoría de aperitivo para situarlo en un territorio más amplio, el del viaje sensorial y la contemplación del tiempo. Las dos nuevas referencias, Gran Reserva 1999 y Fardatxo, representan dos maneras complementarias de recorrer este imaginario; una vinculada a la profundidad de la memoria y otra a la sorpresa de lo inexplorado.
Esa lenta travesía
Gran Reserva 1999 puede entenderse como una travesía lenta, casi introspectiva, que invita a detenerse en la densidad del tiempo. Su elaboración, marcada por crianzas sucesivas en distintas barricas y por la integración de variedades tradicionales del vino catalán, recuerda a esos viajes que no se miden en capas de experiencia. El recorrido que propone no es lineal, sino estratificado pues cada fase de su evolución en bodega añade un matiz, una textura, una nueva lectura del origen. En términos de viaje, remite a la idea de permanencia, a esos destinos donde el tiempo parece expandirse y la observación se convierte en parte esencial del trayecto.
La sorpresa de lo inesperado
Fardatxo, en cambio, introduce una narrativa distinta, más ligada a la sorpresa y a la exploración de lo inesperado. Inspirado en la lógica de los vinos de hielo, su concepción remite a territorios fríos y a cosechas tardías, donde la naturaleza impone su propio calendario. Sin embargo, su identidad está profundamente anclada en el paisaje mediterráneo del Priorat, generando una tensión interesante entre latitudes. En clave de viaje, Fardatxo funciona como una deriva, es un desplazamiento que no responde a rutas preestablecidas, sino a la curiosidad por lo desconocido; por aquello que emerge fuera del tiempo convencional de la vendimia.
Una experiencia INTENSAMENTE SENSORIAL
Ambas referencias, aunque opuestas en su expresión, comparten una misma filosofía de fondo, la idea de que el sabor puede ser una forma de desplazamiento. En este sentido, Dos Déus no se limita a reinterpretar el vermut, sino que propone una cartografía emocional donde el consumidor es invitado a recorrer paisajes internos y externos a través de la copa. El viaje ya no se define únicamente por el espacio físico, sino por la intensidad de la experiencia y por la capacidad de cada elaboración de activar la memoria sensorial.
Así, el lanzamiento de Gran Reserva 1999 y Fardatxo se inscribe en una visión más amplia del territorio del Priorat como punto de partida, pero también como destino simbólico.. En este contexto, el vermut deja de ser únicamente una categoría gastronómica para convertirse en un lenguaje de viaje pausado, profundo y, en ocasiones, inesperadamente revelador.