Esta ciudad ha recibido toda clase de títulos: “Venecia del norte”, “Ciudad del pecado”, “Capital de la Fiesta Europea”, “Ciudad de Museos”, en fin, la lista es interminable. Lo cierto es que todos le vienen bien, y aún aguanta otros cuantos: “Reino de los Coffee-Shops”, “Capital de la Heineken”, “Ciudad de los Diamantes”, “Paraíso arquitectónico”, o “Ciudad de tolerancia y libertad”… Sin embargo, creo que el de “Reina de las Bicis”, le viene a la medida. Por momentos esta capital parece tener más bicicletas que habitantes -de hecho doblan a los automóviles en cantidad-, y aunque gran parte del centro es peatonal y está lleno de canales, no resulta ningún problema movilizarse a pie o en barco. Pero no cabe duda que la mejor manera de descubrirla es pedaleando. Anímese, alquile una bicicleta y déjese envolver por la magia de Amsterdam. Los puntos de alquiler están por todas partes, y el precio promedio por día es de unos 15€.
Museos por doquier
Ninguna otra ciudad tiene más museos por metro cuadrado que ésta. Los hay de todo tipo y para todos los gustos: si hablamos de arte usted tiene el “Rijks Museum” con su colección de pinturas del Siglo de Oro holandés, con Rembrandt y Vermeer como estrellas; el “Museo Van Gogh” con la obra del hombre que en vida no vendió nada, y que desde el otro mundo lleva varios años observando como sus girasoles se subastan por millones; el “Hermitage Museum”, la única sede que tiene la matriz de San Petersburgo fuera de Rusia; o la “Casa de Rembrandt” donde además de conocer la que fuera la antigua residencia del pintor, usted podrá disfrutar de una demostración sobre la técnica que utilizaba en sus grabados. Si lo que le interesa es la historia no deje de acudir al “Museo Histórico Judío” donde 13.000 obras y objetos históricos se encargarán de explicarle el deambular del judaísmo en esta nación; aquí los niños tienen una sección dedicada especialmente a ellos en la que se les habla acerca de los valores y tradiciones de esta religión; la “Casa de Ana Frank”, el escondite en el que la pequeña Ana escribió su diario, mientras ella y su familia se protegían de los horrores del nazismo; el “Museo Histórico de la Ciudad” en donde fácilmente podrá entender cómo esta fascinante urbe fue construida a orillas del río Amstel en una durísima lucha contra las aguas del Mar del Norte como sólo los holandeses son capaces: con diques y canales. Pero si usted es algo más “light”, le gusta la moda o es de los que cree que la vida es para bebérsela a chorros, entonces sus citas serán en el “Museo de Bolsos y Carteras”, y en la “Heineken Experience”; en el primero, viajará por todas las épocas y culturas a través de este accesorio femenino, y en el segundo, antes de rendirse a los encantos de la famosa cerveza de la Estrella Roja, ella se encargará de contarle su vida y milagros, para al final del recorrido y en un bar muy “chic”, llegar helada y espumosa a su boca. Si está aburrido, le recomiendo deambular por el “Museo del Sexo”, o por el concurrido “Hash Marihuana Hemp Museum”… Y si tras la visita a éstos dos últimos y por algunas cuestiones éticas opta por no acudir a algún coffe-shop para “relajarse”, o se niega a pasear por el Red Light District (sí, el de las famosas vitrinas con carne fresca) no se preocupe, aún le quedan museos para escoger: el de diamantes, el del tulipán, el del té y el café, el de la tortura, el de fotografía, el de cera de Madame Tussauds… En cualquier caso, acuda a cualquier Oficina de Turismo en la ciudad, y compre la llamada “I Amsterdam Pass”, una tarjeta que le permite entrar gratuitamente a 36 museos y diversas atracciones, el uso gratuito del transporte público y un crucero gratis por los canales, que además tiene vales de descuentos para muchos restaurantes y tiendas, así como una guía práctica de la ciudad.
“De 9 Straatjes”
Vámonos de compras que ya hemos visto muchos museos. Para ello, la zona comercial más pintoresca –y también la más “snob”-, es la de las “9 calles”, que son las que discurren transversalmente entre varios canales. Para muchos es la zona comercial de mayor encanto de Europa, y fluye por las calles Wolvenstraat, Huidenstraat, Keizersgracht, Prinsengracht, Runstraat, Berenstraat, Reestraat, Hartenstraat, y Gasthuis Molenstraat. En ellas lo “cool”, lo “fashion”, lo “vintage”, lo “trendy”, y lo “retro” (por si no ha entendido nada, todo esto es lo que se lleva hoy en día…) encuentran su mejor lugar. Boutiques de nuevos creadores, moda alternativa o vanguardia, seducen a los adictos a las compras, quienes a diario circulan cargados de paquetes como si fuera navidad; y es que zapatos, sombreros, artículos de decoración, gafas futuristas, floristerías, bisutería además de varios restaurantes “bio” y vegetarianos que compiten entre lo ecológico y lo “diet”, ocupan los locales a pie de calle de muchos de los edificios más hermosos de la ciudad. Los amantes de lo creativo, encontrarán en Berenstraat, 11 un lugar llamado Mendo, y que no deben perderse, dedicado a los libros de interiorismo, arquitectura, diseño gráfico, moda y fotografía.
Desde el agua
En esta ciudad, construida prácticamente sobre el agua por mercaderes y comerciantes, la falta de espacio hizo que el ancho del frente de los edificios fuera proporcional al valor tributario requerido por el ayuntamiento, por ello no cuesta sorprenderse por lo angostas que resultan muchas fachadas, ni tampoco por la excentricidad de las esculturas colocadas sobre muchos de sus techos que por lo general hacen alusión al tipo de actividad comercial del propietario original. Por ello recomiendo que se baje de su bici y se suba a cualquiera de las embarcaciones que hacen el recorrido turístico por los canales, no cabe duda que desde el agua las fachadas de los edificios, y sus ornamentos y detalles decorativos se aprecian mucho mejor; la visión de la ciudad es absolutamente diferente a cualquier otra. Usted escoge el tipo de crucero: de día, de noche a la luz de las velas (solo en verano), en pareja o en grupo, con pizza y cerveza incluidas, o de tipo Hop On-Hop Off que permite paradas libres en 24 o 48 horas. Los precios oscilan entre 20€ y 40€ por persona.
Para no perderse
Amsterdam reluce en cada estación, su belleza natural no se pierde y, no se preocupe por la diversión, de eso ya se encargan los holandeses:
El corazón de la ciudad es la Plaza Dam, la más importante de Holanda, en la que se encuentran el Palacio Real y un monumento en honor a los caídos durante la Segunda Guerra Mundial. En uno de sus costados está el gran almacén de departamentos Bijenkorf, descubra en su última planta el área de restaurantes a buen precio, con comidas de diversos países; vuelva a pedalear para bajar las calorías ingeridas, y si no lo desea, móntese en una carreta antigua tirada por percherones para recorrer el centro.
Diríjase hacia Museumplein, la explanada más impresionante de la ciudad. A su alrededor se encuentran los principales museos: Rijks, Van Gogh, House of Bols, el Stedelijk, y el Teatro de la Ópera.
Una estatua de Rembrandt le indicará que se encuentra en Rembrandplein, donde seguramente dejará la bici para sentarse en una de sus terrazas y relajarse. Disfrute del área de ocio y atracciones que han instalado recientemente.
El barrio de Jordaan es un vecindario construido para la clase obrera, en el que actualmente viven pocos de ellos. Artistas, bohemios, intelectuales, y adictos al diseño y a lo moderno, se pelean por encontrar aquí un apartamento. Visite sus boutiques, galerías y tiendas de curiosidades.
En la noche Leidsplein es la plaza más animada de todas con infinidad de bares, discotecas, pubs, cafés y restaurantes de todo tipo. En sus alrededores se encuentran muchos hoteles, cines, el casino, y el famoso Vondelpark, el parque público más importante del país.
Por último, devuelva la bicicleta y guarde en su memoria el eslogan local: I AMSTERDAM.
Cómo Llegar
. Desde Madrid y Barcelona Avianca le permite conectar con la aerolínea Iberia gracias al acuerdo de código compartido.
Dónde Dormir
. Amstel Hotel: El 5 estrellas más tradicional de la ciudad, sobre uno de los grandes canales. Precio: desde 180€
. Lloyd Hotel: Este hotel de diseño tiene habitaciones de 1 a 5 estrellas, toda una curiosidad de la ciudad.
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