Luces de Alicante

Son varios los que piensan que aquí no hay mucho más que hacer a parte de tomar el sol, pero la verdad es que tanto la provincia como la ciudad han luchado por posicionarse como un destino de vacaciones que ofrece una diversidad de actividades de ocio y cultura, y lo han conseguido con creces.

Un paseo de palmeras

El castillo de Santa Bárbara se yergue sobre el escarpado monte de Benecantil dominando la ciudad; el ascenso a la fortaleza, que se levanta 200 metros sobre el nivel del mar puede realizarse en automóvil, andando, o para mayor comodidad en ascensor. Testigo de varias guerras, este fortín incluye la denominada “Colección Capa”, una de las más importantes de escultura en la región, que data de finales del XIX y el XX. Las obras de arte se distribuyen por las dependencias del castillo y al aire libre: Blay, Dalí, Blenlliure y Oteiza son algunos de los autores que están aquí representados.

Desde su mirador, se divisa la playa de Postiguet, considerada por excelencia como la de la ciudad, ya que está localizada en pleno casco urbano al final de la Explanada de España, -la más popular de las avenidas alicantinas-, una especie de paseo marítimo con un suelo adornado por mosaicos blancos y negros, que semejan los movimientos de las olas del mar, y cuatrocientas palmeras que engalanan un camellón rico en restaurantes, bares, heladerías y arrocerías. El arroz, es el plato típico de esta región levantina que recibe miles de turistas cada año, y el turrón, su emblema mundial. Por ello, degustar un helado de turrón en este recorrido es tarea inevitable.

El casco antiguo

No es de gran tamaño, pero su paseo resulta más que agradable, especialmente en los alrededores de la Plaza del Ayuntamiento, donde los peatones y las terrazas han ganado espacio gracias a las obras realizadas recientemente; hace unos años la reforma del consistorio dejó a la vista, para el deleite del visitante, los restos de la ciudad árabe; a pocos pasos, y presidiendo una pequeña plaza, se encuentra el templo más emblemático de la ciudad: La Basílica de Santa María. A un costado, encontramos el moderno edificio del MACA, Museo de Arte Contemporáneo de Alicante, que contrasta con sus vecinos antiguos, especialmente con la magnífica fachada barroca de la iglesia.  Sin duda alguna, uno de los rincones más pintorescos de Alicante es el barrio de Santa Cruz con sus casas de cal blanca con balconcitos atestados de geranios; el descenso desde él hasta la concatedral, se realiza por unas callejuelas en las que se encuentran la mayor oferta de bares de copas y pubs de la ciudad, una cita obligada en horas de la noche.

El eje de la cultura

En el Paseo de Campoamor frente a la plaza de toros, se encuentra el “Nuevo Auditorio”, imponente estructura geométrica de 28.000 m2 que lleva la firma del alicantino Juan Antonio García Solera; con él otros centros como el Museo Arqueológico de Alicante: MARQ, premiado en 2004 como Mejor Museo de Europa, el “Centro Cultural de Las Cigarreras” ubicado en la antigua fábrica de tabacos, que alberga un nuevo espacio multicultural, y la llamada “Casa del Mediterráneo”, conforman fuera del recinto histórico de la capital,  el llamado Nuevo Eje Cultural de Alicante. El MARQ, merece una visita, pues en él se explica la historia de Alicante desde los romanos a partir de un sensacional montaje. Paralelamente, y hasta el próximo mes de octubre se puede visitar la exposición temporal “Ermitage: Tesoros de la arqueología Rusa”, una impresionante muestra llegada desde el museo de San Petersburgo que está atrayendo las miradas de medio España.

Un “boom” gastronómico femenino

Como sucede en casi todo el país, comer en Alicante no defrauda. La Comunidad Valenciana se ha posicionando como el tercer destino gastronómico español, tras el País Vasco y Cataluña, y prueba de ello es el amplio espectro de restaurantes “gourmet” que se encuentran por la región, que para sorpresa de muchos, están regentados por mujeres. Quizá la exponente más internacional de ellas sea la chef María José San Román, conocida como “la reina del azafrán”. Su premiado “Monastrell”, el más exquisito restaurante de la ciudad, es un sitio donde la calidad de los productos y el uso de los ingredientes autóctonos marcan la pauta; el nombre rinde tributo a un tipo de uva local, y la amplia carta de vinos de su bodega así lo confirma. Su mimada “La taberna del gourmet” es un claro ejemplo de innovación culinaria a precios asequibles. Junto a San Román, los nombres de Mari Carmen Vélez del restaurante “La Sirena” en Petrer; el de Susi Díaz del restaurante “La Finca” en Elche; el de Pepa Romans propietaria de “Casa Pepa” a las afueras del pueblo de Ondara; o el de Anna María Santoyo de “El Misteri d´Anna”, también en Elche, ayudan a comprender porqué en esta provincia el éxito culinario está en manos de mujeres. Sus casas de comida son verdaderos “templos del buen comer y el buen beber” dignos de ser visitados por todo aquel que se acerque a esta parte del Mediterráneo; para la crítica internacional no está lejos el día en que sobre estos establecimientos, recaiga la oleada de premios gastronómicos.

Rascacielos y diversión

Desde los años setenta la provincia de Alicante ha sido esencial en el desarrollo turístico español, y así lo manifiestan muchas de sus construcciones, para muchos un desacierto, para otros, un símbolo de identidad. Al margen de ello, lo cierto es que los atractivos de ocio de la zona son inagotables: parques temáticos como “Terra Mítica”, “Aqualandia”, “Mundomar”, o “Terra Natura”.

Benidorm, la meca de los rascacielos en Europa, llamada cariñosamente por muchos “Beniyork”, es un claro ejemplo del éxito turístico y de su adecuada o inadecuada gestión, según como se mire. Comunicada con Alicante por un moderno sistema de tranvía que tarda alrededor de una hora en hacer el recorrido entre las dos ciudades, Benidorm ofrece una amplia oferta hotelera, un interminable listado de discotecas, bares, y unas buenas playas, además de un gran casino y un extenso abanico de espectáculos nocturnos. En el trayecto férreo, se recorre la Playa de San Juan, que ubicada entre Alicante y Campello, y con una extensión de algo más de seis kilómetros, se encuentra en el listado de las mejores calificadas del país por su limpieza y la buena calidad de sus aguas.

Relax al más puro estilo asiático

Entre tanto hormigón y cemento el Barceló Asia Gardens es un remanso de paz inspirado en el sudeste asiático, un cinco estrellas G.L. que se ha convertido en un refugio para los amantes del “buen vivir”, y en un símbolo de la hotelería del lujo y el relax; en él, la última tecnología ecológica se combina con piezas únicas procedentes de la India y Tailandia; sus jardines son el resultado de un delicado trabajo de paisajismo, y sus suites consiguen otorgar al cliente todos los encantos del llamado “lujo asiático”. El spa del lugar, incluye una amplia carta de masajes y tratamientos, y desde sus jacuzzis la vista hace pensar a muchos que lo que se tiene en frente es Hong Kong, y no Benidorm. Aquí la privacidad está garantizada.