Un té a la menta… en la playa

Tomar el té en la playa es algo que para un occidental podría parecer un capricho. Sin embargo, en las playas de Marruecos -al igual que en otros países árabes-, es algo que se hace casi “ por religión”.

Camellos en la playa de Las Cuevas. Marruecos. Copyright Hernando Reyes
Camellos en la playa de Las Cuevas. Marruecos. Copyright Hernando Reyes

Bien es cierto que los marroquíes no tienen una arraigada “cultura playera”, pero aún así han hecho un gran esfuerzo por satisfacer al turista de playa, logrando que éste se sienta cómodo en la tumbona sin tener que moverse del sitio para comer algo, o conseguir una bebida helada. Por ello no extraña que los chiringuitos locales -aquellos que no pertenecen a algún resort o gran hotel-, los de propiedad de algún marroquí que desea sacarse unos euros extras cada verano, sean construidos de la forma más barata y natural posible, normalmente con unos techos de hoja de palma y unos pocos troncos como soporte; los que a mi juicio tienen la inmensa virtud de ir acorde con el medio ambiente de una forma dijéramos “ecológica”, y que no contamina visualmente.

Playa de Sidi Mugaits. Marruecos. Copyright Hernando Reyes
Playa de Sidi Mugaits. Marruecos. Copyright Hernando Reyes

Como lo decía en mi post anterior nunca antes había estado en Marruecos durante el verano, y mi experiencia en las playas ha sido absolutamente positiva. Las playas atlánticas como bien es sabido suelen ser de grandes extensiones, y en el norte de Marruecos, la regla se cumple.

H-paisaje
Litoral atlántico en las cercanías de Assilah. Marruecos. Copyright Hernando Reyes
Playa de Sidi Mugaits. Marruecos. Copyright Hernando Reyes.
Playa de Sidi Mugaits. Marruecos. Copyright Hernando Reyes.

Aunque cerca de mi base había varias playas cercanas, mis días de sol discurrieron en dos algo más retiradas llenas de encanto y belleza. La primera es la Playa de las Cuevas o de las Palomas, a 7 kilómetros al sur de Assilah, y con una extensión de casi tres kilómetros. Está delimitada tanto al norte como al sur por unos espectaculares acantilados de los que emana un barro al que los locales atribuyen cualidades terapeúticas, por lo que no es raro encontrarse a la concurrencia embadurnada de greda. Obviamente la mascarilla se apoderó de mí en más de una ocasión…

“La Perla del Atlántico” es uno de esos chiringuitos locales a los que me refería, que ofrece pescado fresco, tagines, verduras, y bebidas frescas. Su propietario Said, está pendiente de la comodidad de sus clientes en cada momento.

Hassan embarrado. Playa de Las Cuevas. Marruecos. Copyright Hernando Reyes.
Hassan embarrado. Playa de Las Cuevas. Marruecos. Copyright Hernando Reyes.
La Perla del Atlántico. Playa de las Cuevas. Marruecos. Copyright Hernando Reyes
La Perla del Atlántico. Playa de las Cuevas. Marruecos. Copyright Hernando Reyes

 

Decenas de jóvenes juegan al fútbol, y varias familias marroquíes pasan el día sentados en la arena. “Ellas”, pasan horas bajo sus propias sombrillas mientras observan a sus hijos jugar con las olas; a la hora de bañarse van vestidas al mar, algo que a muchos occidentales sorprende… Sus baños son cortos, y casi siempre en compañía de alguna otra mujer. Los hombres por su cuenta beben gaseosa y pasean su cuerpo libre de camiseta con absoluta tranquilidad. Los niños occidentales (cuyos padres por supuesto toman el sol en las tumbonas de cualquier puesto de playa), suplican a voces que los lleven a montar en camello. En esta playa hay camellos, y por cierto muy bien ataviados, incluso alguno luce un clavel en su cabeza; al final los camellos llevan también a niños locales y a algunos no tan niños.

Baño de mujeres. Playa de Las Cuevas. Marruecos. Copyright Hernando Reyes
Baño de mujeres. Playa de Las Cuevas. Marruecos. Copyright Hernando Reyes
Camello en Playa de Las Cuevas. Marruecos. Copyright Hernando Reyes.
Camello en Playa de Las Cuevas. Marruecos. Copyright Hernando Reyes.
Baño equino. Playa de Las Cuevas. Marruecos. Copyright Hernando Reyes
Baño equino. Playa de Las Cuevas. Marruecos. Copyright Hernando Reyes
Niños en burro. Playa de Las Cuevas, Marruecos. Copyright Hernando Reyes.
Niños en burro. Playa de Las Cuevas, Marruecos. Copyright Hernando Reyes.

En algún momento de la tarde los hombres acuden todos juntos al interior de los chiringuitos a tomar un té árabe, un té a la menta. Es matemático, lo hacen por reloj, y siempre con amigos. El regreso a Assilah es toda una odisea, especialmente para quienes optan por ir en una carreta tirada por algún caballo o alguna mula. Una aventura, que es digna de ser vivida, pues mientras el camino es de piedra y arena, los riñones claman por el asfalto, y las carcajadas son constantes. Una vez que se sale a la carretera pavimentada, el caótico conducir de los marroquíes, puede poner nervioso a más de uno, pero los “cocheros” son todos unos expertos en su trabajo. Esta es una playa popular, que de alguna manera ayuda a entender la vida de los musulmanes, sus costumbres y sus tradiciones.

Carreta. Playa de Las Cuevas, Marruecos. Copyright Hernando Reyes.
Carreta. Playa de Las Cuevas, Marruecos. Copyright Hernando Reyes.

La segunda playa es la de Sidi Mugaits o del Santo. Sidi en árabe, significa Santo, Buen Hombre, o Señor. Lo primero que se encuentra al llegar es la tumba de Mugaits –santo musulmán-, con su cúpula verde, un lugar de peregrinación para muchos devotos; para mí un lugar muy especial, pues de alguna forma me recordaba mis vacaciones de infancia. A esta playa en invierno sólo es posible llegar en vehículos 4×4, y en verano es aconsejable una carrocería alta, pero ya se sabe, en Marruecos se consiguen transportes particulares por un precio inferior al de un coche de alquiler, eso sí, son por lo general vehículos bastante viejos (otro encanto más para mi haber).
H-Xiringo

Tumba del Santo Sidi Mugaits en la playa de su mismo nombre. Marruecos. Copyright Hernando Reyes.
Tumba del Santo Sidi Mugaits en la playa de su mismo nombre. Marruecos. Copyright Hernando Reyes.

Son 15 los kilómetros que la separan de Assilah, y gran parte del recorrido hay que hacerlo por una carretera sin asfaltar, que podría resultar para algunos, un camino largo de hacer, pues se tarda algo más de media hora. La playa está formada por dos aluviones del río Najla, lo que explica su anchura; pero lo que fascina, sin duda, es su extensión de 4.5 kilómetros. El escenario en sí es maravilloso, y aunque tiene algunos chiringuitos, no muchos, existe uno que hace que el lugar sea aún más agradable. Se llama “El Xiringo de Miguel”, y por si hay alguna duda, es el último de la playa. Miguel es todo un “personaje” por donde se le mire: español, dedicado a la cocina, se hizo musulmán para casarse con una marroquí, se separó, vive a caballo entre su natal Murcia y Marruecos, es un tipo con mucha vida por detrás y aún más mundo por delante, emprendedor, aventurero, amante de la naturaleza, trabajador, y lo más importante “buena persona”. Sí, nos hicimos amigos, y merece mis reconocimientos. Fue el primero en abrir un chiringuito en la zona –sus vínculos con Marruecos existen desde hace casi 30 años-, lo hizo en la Playa de las Cuevas, y cuando la consideró saturada, llegó a ésta. Además alquila casas en Assilah, organiza fiestas chill-out, y en invierno lleva la batuta en la organización de despedidas de solteras (sí sólo de mujeres) en el sur de Marruecos: jaimas, música étnica en el desierto, y no sé qué más cosas… Mejor dicho, como decimos en mi pueblo: “Es el Hombre Orquesta”. Creo que no debe estar lejos el día en que Miguel se vaya a otra playa, en busca de la tranquilidad que tanto le gusta.

Xiringo de Miguel. Playa de Sidi Mugaits, Marruecos. Copyright Hernando Reyes.
Xiringo de Miguel. Playa de Sidi Mugaits, Marruecos. Copyright Hernando Reyes.
Tumbonas, Xiringo de Miguel. Playa Mugaits, Marruecos. Copyright Hernando Reyes
Tumbonas, Xiringo de Miguel. Playa Mugaits, Marruecos. Copyright Hernando Reyes

Siempre comí en su lugar estupendamente, y al atardecer me hice adicto a su té a la menta con la suerte de poder acompañarlo con galletas de dátiles, de almendras, dulces con miel y más delicias árabes, que cada tarde pasa vendiendo un señor de chilaba blanca. No fue un capricho, es una tradición…

Miguel en su Xiringo de Playa Mugaits. Marruecos. Copyright Hernando Reyes
Miguel en su Xiringo de Playa Mugaits. Marruecos. Copyright Hernando Reyes

11 comentarios sobre “Un té a la menta… en la playa”

  1. Hernando, si, me gustó y me gustaría más poder andar por esas playas y conocer el xiringuito de Miguel y tomarme allá un té de menta contigo… que envidia, de la sana!

  2. Enhorabuena por el trabajo de esta página: pulcritud, depuración, calidad, estética, y un contenido realmente valioso, escogido con criterio y buenos textos. Con todo el respeto que merecen los millones de personas que trabajan en internet, yo me pregunto: ¿Cómo filtrar tanta basura? La gente como ustedes merece un aplauso y una distinción. Si esto es rentable o no es otro asunto, lo que si sé es éste es un trabajo de profesionales. Muchas felicidades, y sobretodo, «mantengan la línea, el criterio y el estilo».
    Carlos Díaz de la Fuente.

  3. Hola ALUM: coincido plenamente con Carlos Díaz, y adicionalmente me gustaría resaltar el hecho de que no tenéis publicidad contaminante. Los lectores lo notamos, podemos leer sin «presión». Mis felicidades para todos los que hacen posible que trabajos como estos lleguen a nosotros. Un gran abrazo de aniversario.

Responder a Carmen Peña Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.