Hoy hablamos con Jesús Lizaso, un artista arriesgado que trabaja con arcilla, madera, acero y bronce. Que ha trabajado tanto pequeñas como piezas monumentales con las que el visitante “tropieza” caminando por Bilbao y Gran Bilbao, y que les invitamos a identificar.
Por: Araceli Viqueira
Fotos: Redacción ALTUM / Jesús Lizaso
La transformación de Bilbao va más allá del cambio físico en la capital vizcaína. Es una transformación que se ha hecho extensiva, en mayor o menor medida, en lo que se denomina GRAN Bilbao, compuesto por 26 municipios a lo largo del Nervión.

En varios de ellos, al igual que en la capital vizcaína, pueden verse las marquesinas de cristal, hormigón y acero de metro Bilbao, diseñados por Norman Foster. Los denominados “fosteritos”, en su honor. Escultores como Agustin Ibarrola o Jesús Lizaso, ambos basauritarras, municipio colindante con Bilbao, han dejado también su huella en muchas de estas localidades, ayudándoles a recuperar el orgullo que perdieron, gradualmente, con la reconversión industrial.
¿Cómo surge la vocación? ¿Cómo empieza un joven a dar los primeros pasos en una carrera tan imprevisible?
Ya notaba yo algo raro, cuando me atraía las cosas de barro que hacíamos de pequeños en la calle; o de adolescente cuando me llamaba la atención el olor a hierro de los talleres; o cuando jugaba en el trabajo dentro de una carpintería con recortes y cubos que no servían. Pero la gota que colmó el vaso fue a los 20 años, en la Kultur Etxea de Basauri (Casa de la Cultura) cuando vi cómo se transformaba la arcilla.
Partir de la cerámica a manejar los volúmenes que maneja hoy…¿cómo se produce esa evolución?
Por puro inconformismo, por ir hacia la búsqueda de ti mismo, o por madurar con los años frente a tus experimentos artísticos.

¿Quiénes han sido los maestros, los inspiradores? ¿Qué influencias tiene hoy el trabajo de Lizaso?
Admiro a muchos, son muchos años de dedicación y tengo millones de imágenes en la retina. En los comienzos descubrí muy pronto a Giacometti , a Henry Moore, Joan Miró, etc. Cuando me introduje en el mundo de la plástica fueron Chillida, Remigio Mendiburu, Oteiza, etc, con una gran admiración por la escultura vasca, y sintiéndome vasco, algo surgía de esa escuela.
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Aunque la verdad es que cuando te sientes libre y ciudadano del mundo, hay mucho por admirar , aprender y lo que queda por descubrir.
¿Dónde están colocadas las obras de Lizaso y dónde quisiera que estuvieran?

Tengo la suerte de tener obras en distintas localidades de Bizkaia, Bilbao , Mungia, Erandio, Basauri, Areatza, etc. Galdakao acoge una obra que promueve el derecho a vivir en paz. Palencia acoge dos obras : un homenajea a las víctimas de la dictadura y un recuerdo a la tragedia de las explosiones de gas. Aeropuerto de Bilbao e instituciones públicas también albergan obras mías. Y en la universidad del estado de Indiana en USA.
Vivir en Basauri, ser de Basauri…¿condiciona el tipo de trabajo que se realiza y el material que se utiliza?
Más que Basauri, es el entorno y el ambiente de una época siderúrgica y su transformación. Con lo que conlleva situaciones políticas y económicas.

También el paisaje de una Bizkaia de hierro, con el mar y el monte. Por supuesto, mi obra está influenciada por ello y creo que mis trabajos son un reflejo.
¿Dónde se busca la inspiración?
En mi propia existencia.
Lizaso tiene mucha presencia en la Obra Pública ¿es algo premeditado?
No, es algo necesario. Ver tu obra a otras escalas es importante y también es un modo de exponer perpetuamente.


La mayor parte de sus trabajos están en Euskadi. Sigue viviendo en Basauri, cuyo símbolo fue creado precisamente por Lizaso y su taller, donde se maduran todas las ideas y se da forma a las creaciones, también está en Basauri. El origen industrial de Basauri queda claramente recogido en el diseño de la “Ikurra” (símbolo), la localidad pertenece al Gran Bilbao y pese a la etimología del nombre (Basauri: ciudad del bosque) es un sitio poco bucólico. ¿Aún así, se atreve a realizar una especie de recorrido turístico por la comarca Nervión Ibaizabal, a la que pertenece?
Desde los 16 años toda mi vida y la de mi familia está rodeada de Basauri. Es una ciudad que no deja de sorprender. Aquí se juntan dos ríos y uno de ellos da nombre a la ria de Bilbao y nunca entendí porqué. Basauri es como una isla, hay que pasar siempre por un puente. Pertenece al gran Bilbao pero aún hay una separación por lo que considero que tiene ese don de Pueblo.

Más arriba, y siguiendo las aguas del Nervión o las del Ibaizabal hay pueblos cuya referencia de fiesta, comercio o actividad era Basauri hasta que llego el Metro que ha hecho tanto bien y tanto mal. A través del Metro, Basauri ya está unido a Bilbao.
El aspecto de Basauri ha cambiado mucho en los últimos años. No es, ni de lejos, semejante a la transformación que ha sufrido en Bilbao en cuyas calles se han “ insertado” obras de artistas como Miquel Navarro, Chillida, Angel Garraza, Koldobika Jauregi…… ¿Cuando pasea por Bilbao, siente que alguno de sus trabajos podría ser un candidato perfecto para algún espacio concreto?

Yo tengo mi espinita clavada porqué hace años que quiero participar en esa transformación mediante una obra mía en Bilbao y creo que algún día llegará.
Yo busco esa oportunidad y me gustaría que fuera en la isla de Zorrozaure. Me han prometido algo de lo que no puedo hablar.
Algunos de sus trabajos están en capitales del estado como Madrid o Barcelona y otras han cruzado el continente y llegado a EEUU ¿no tiene fronteras el arte? Lo que atare a los visitantes de las exposiciones aquí ¿es lo mismo que llama la atención a los visitantes de otros países?
Las macro obras de escultores de mucho prestigio junto con un mercado internacional en grandes ciudades está restringido para esos privilegiados. A mi edad, el ego es para gilipollas y la verdad o la realidad es, la que es. Aspiro a hacer obra para mí y para los que quieran acercarse a ella.

Los ojos de un artista ¿Cómo ven Bilbao? ¿Qué nos recomienda visitar? ¿Qué no debe perderse un turista en Bilbao?
La arquitectura es maravillosa , hay que andar o pasear y convivir con el ciudadano.

Quizás lo que nos diferencie del resto de ciudades es el ciudadano bizkaino, abierto y hospitalario. El museo de Bellas Artes, el Guggenheim por supuesto, Museo Marítimo, Biblioteca de Bidebarrieta, Museo etnográficco, el casco viejo, siempre acompañado de una excelente gastronomía.
Chillida, Oteiza, Basterretxea…¿Tiene Lizaso, como ellos, un sello propio?

Yo creo que sí, pero es que de estas referencias uno ya está… Uno se harta cuanto le miden las orejas, siempre están los mismos pero hay otros tan buenos, o más. Esto es lo de siempre. De las generaciones de la transición de los 70. De la apertura cultura, de las grandes oportunidades. Que pasa con Mendiburu, Zumeta, Ugarte, Zugasti, Nagel, Anda, y otros mil.
Nuestra tierra es la que más artistas y, sobre todo, escultores ha dado en el mundo por metro cuadrado, y sin embargo el público solo conoce a estos tres y a Ibarrola. Un hueco, que ahí estaremos.
Ha recibido numerosos premios y menciones ¿Cuáles le han producido más satisfacción? ¿Distraen o estimulan y animan a seguir creando?
La Bienal de Florencia, medalla de oro entre 70 países y 800 artistas, creo que es para recordar. Hay alguno más pero yo creo que el mayor premio es seguir vivo y seguir comprometido con un mundo mejor a través del arte.
Eso es lo que me estimula, que el arte sirva para despertar conciencias y sin olvidar tantos problemas seamos capaces de abstraernos.
En su familia, nunca nadie antes se había dedicado a la escultura…¿Alguno de sus dos hijos siente esa tentación?.
No, pero la música la llevan más dentro que yo el arte. Son monstruos.
Más información: www.jesuslizaso.com