Un perrito caliente de «aperitivo» en Copenhague

Dinamarca se impone como destino gastronómico a nivel mundial, el restaurante “Noma” de Copenhague ostenta ahora el título del mejor restaurante del mundo, mientras que el danés Rasmus Kofoed ha sido galardonado con el prestigioso premio Bocuse D’Or, como mejor chef del planeta. Desde la capital danesa iniciaré a partir de mañana un sofisticado recorrido gastronómico en el que no solo me acercaré a los encantos culinarios de esta nación, sino que además podré conocer muchos de los atractivos turísticos de la Isla de Fionia, y de Jutlandia.

Antiguo Puerto de Copenhague. Copyright Hernando Reyes
Antiguo Puerto de Copenhague. Copyright Hernando Reyes

Son tantos los atributos que tiene este país, que enumerarlos es fácil, pero colocarlos en orden de importancia ya no lo es tanto, pues todos seducen y cautivan.

El aeropuerto ya le indica al visitante con qué se puede encontrar en cuanto a tiendas de moda, diseño, y artículos para el hogar. Muchas marcas de renombre dan la bienvenida al mundo de los productos daneses en el mismo aeropuerto: Georg Jensen, Royal Doulton Copenhaguen, Illus Bolighus, etc.

Tenía claro que me dirigiría en metro directamente al Hotel, para instalarme, y salir a dar una vuelta por una ciudad en la que he estado varias veces, y de la que tengo que reconocer que me encanta: civilizada como pocas, bonita y fácil de andar y recorrer, y sobretodo, ecológica –el 36% de sus habitantes utiliza a diario la bicicleta como medio de transporte-.

Bicicleta en el parque. Copyright Hernando Reyes
Bicicleta en el parque. Copyright Hernando Reyes

Mi hotel de hoy, es el más grande de todos los de “diseño” de Escandinavia, el Bella Sky, aquí cuelgo unas fotos para hacernos una idea de su arquitectura, dos torres que parecen bailar armónicamente; de su mobiliario a base de materiales sencillos con diseños básicos al más puro y práctico estilo de estas tierras; de sus espacios, sencillamente inmensos para Europa…

Torres del Bella Sky. Copyright Hernando Reyes
Torres del Bella Sky. Copyright Hernando Reyes
Lámparas del Bella Sky. Copyright Hernando Reyes
Lámparas del Bella Sky. Copyright Hernando Reyes
Muebles del Bella Sky. Copyright Hernando Reyes
Muebles del Bella Sky. Copyright Hernando Reyes
Restaurante The Library, Hotel Bella Sky. Copyright Hernando Reyes
Restaurante The Library, Hotel Bella Sky. Copyright Hernando Reyes
Lámpara diseño danés. Bella Sky. Copyright Hernando Reyes
Lámpara diseño danés. Bella Sky. Copyright Hernando Reyes
Lobby del Bella Sky. Copyright Hernando Reyes
Lobby del Bella Sky. Copyright Hernando Reyes
Cafetera
Cafetería Bella Sky. Copyright Hernando Reyes

Se encuentra en el nuevo barrio de Orestaden, y en sus alrededores está el centro comercial de mayor tamaño de todos los países nórdicos, y un campo de entrenamiento de golf que goza de estupenda reputación entre los aficionados daneses a este deporte. Aunque el hotel no está en el centro, el metro está justo en frente, y en tan sólo 6 paradas me planté en el mismísimo Nyhavn, el antiguo puerto de esta capital. Me es inevitable cada vez que regreso a Copenhague no pasearme por él y deleitarme con las fachadas de unas casas multicolor que fueron los “lugares del pecado y la lujuria” de todo marinero. Volví a recorrer la calle Stroget, la peatonal más larga de Europa, repleta de tiendas, y restaurantes, y pastelerías, y atracciones. He visto que la tienda de Abercrombie & Fitch ya ha abierto (lo suelto para los adictos a las compras), no me detuve en ella, preferí caminar, y perdiéndome sin rumbo, descubrí un parque que a partir de hoy entra en mi listado de “parques favoritos”. Se llama Ortedsparkesn, con un lago en el centro, el que se puede cruzar por un puente. Abundan las esculturas, y los amigos del picnic, un pequeño y romántico pulmón que data del XIX, en esta increíble capital del diseño.

Ortedsparksen, Copenhague. Copyright Hernando Reyes.
Ortedsparksen, Copenhague. Copyright Hernando Reyes.

Flores

Escultura

Pasé nuevamente por el Tívoli, el parque de atracciones más antiguo de Europa, y recordé los buenos momentos que he pasado en él en otras ocasiones. Volví a la majestuosa Plaza del Ayuntamiento, y cerré la tarde en una terracita con la mejor de las danesas: la Carlsberg.

No he podido resistirme a un perrito caliente en una calle cualquiera, aprovechando que aún no da inicio el protocolo de esa especie de “Gran Bouffe” en la que estaré inmerso. Mañana será el encuentro con mis otros compañeros de viaje. De cada país viene uno, yo lo hago en representación de España, y aunque no se bien quienes son los otros miembros de este viaje gastronómico, sé que son de Rusia, Estados Unidos, Reino Unido, Noruega, Italia, Francia, y por el nombre que me han pasado del último, deduzco que Alemán.

He llegado un día antes, pues la cita es a primera hora de la mañana, y ni siquiera en el primer vuelo de Madrid hubiera llegado a tiempo. Empezaremos el periplo por la isla de Fionia (Funen), concretamente en la población de Svendborg. El día se anuncia “movidito”, pues aparte del restaurante en el que comeremos, hay varias visitas importantes a lo largo del día:una fábrica de aguardiente danés, otra de bombones y chocolates, otra de productos lácteos y quesos… A mi el perrito caliente de esta tarde en Copenhague me ha servido de “aperitivo” para lo que se viene en esta “primera etapa del viaje gastronómico”.

4 comentarios sobre “Un perrito caliente de «aperitivo» en Copenhague”

  1. Delicioso artículo. Además si hay un mes donde ir a Copenhaguen es maravilloso, este es Junio. Un pequeño problema, amanece a las 4 de la mañana, y los nordicos no han llegado a la civilizacion de la persiana, el sol entra en tu habitacion como si estuvieses tumbado en la playa. ¿Han resuelto tus maravillosos Hoteles de Diseño ese problema? Disfruta.

  2. Te diré José, que aunque los hoteles tianen ya todos Blackout, no hay cao A las 4 de la mañana el sol es como el de España a las 09.00 a.m. Con lo cual llevo varios días con un despiste monumental. Ya iré contando aquí más cosas sonre la Nueva Cocina Nórdica, la verdad, no hemos tenido tiempo para nada diferente a comer, comer, y comer.

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